Política
Ver día anteriorMartes 26 de mayo de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
REPORTAJE /El saldo del crimen organizado

Comienzan el consumo a los 10 años, señalan autoridades

Los niños de Culiacán, en las garras de la droga

Los operativos contra el narcotráfico provocaron que parte de los enervantes queden en la localidad; han inundado el mercado

Las ejecuciones de robacarros son una expresión del control más autoritario que los cárteles han decidido ejercer en su estado natal

Foto
Robacarros ejecutados en Culiacán por cárteles de la droga, que así dan muestra de su controlFoto Leo Espinoza
 
Periódico La Jornada
Martes 26 de mayo de 2009, p. 9

Culiacán. Sin. Los ojos muertos de los hombres chocan con los ojos vivos de las mujeres. Ellos son hijos, esposos o hermanos. Ellas, familiares de adictos al crystal, esa metanfetamina que produce euforia, pero que deja al consumidor en los huesos y con la mirada ausente. Las autoridades municipales de Culiacán calculan que en la ciudad hay 116 centros de tratamiento para adictos, desde aquellos que cumplen la norma hasta otros cuyas terapias de rehabilitación son encierros forzados y golpizas.

La droga más popular es el crystal, seguida por la cocaína y luego la mariguana. Osvaldo Lagunas, funcionario de salud del ayuntamiento, habla en un centro para adictos que recibe apoyo del municipio. Describe un panorama aterrador, pues cada vez los consumidores son más jóvenes. Le entran desde los 10 u 11 años, y no hay centros de rehabilitación para menores. La adicción tampoco distingue sexos. Cada vez hay más niñas enganchadas, que comienzan con el alcohol en la secundaria. Uno de cada cinco adictos es mujer, dice Lagunas.

La “guerra contra el narco” no ha tocado, contra lo que pudiera creerse, el mercado de drogas local. Las dosis siguen costando lo mismo de siempre, quizá porque, indica Lagunas, un efecto de los operativos es que parte de las drogas se quedan en la región por las dificultades para transportarlas. Han inundado el mercado.

Así, con todo y el despliegue policiaco-militar, la cocaína se sigue vendiendo en sobrecitos de 50 pesos, suficientes para cuatro dosis. Cincuenta pesos de crystal alcanzan para viajar toda una noche. Por ahí anda también el crack, que ya no se vende en piedra sino en sobrecitos listos para el consumo.

Los narcos ponen orden

En Ciudad Juárez aparecieron cadáveres con cajitas de cerillos o billetes en las manos. Se supone que pertenecían a bandas de extorsionadores que habían prendido fuego a negocios o amenazado con ir a ametrallar niños si las escuelas se negaban a pagar la cuota.

Aquí en Sinaloa van sobre los ladrones de vehículos. A partir de enero se disparó en la ciudad el robo de autos, debido a que los enfrentamientos del año pasado y el Operativo Culiacán-Navolato dejaron en crisis al sicariato, dice un funcionario judicial. En realidad, la cifra se había incrementado desde 2006, cuando en la entidad se registraron 4 mil 215 robos de vehículos (contra los mil 542 de 2005).

Los expertos locales consideran que las ejecuciones de robacarros son una expresión del control más autoritario que los cárteles han decidido ejercer en su estado natal. No es un secreto que los grupos delictivos mandan, en muchas ciudades, sobre pandillas y bandas de delincuentes que se dedican a negocios menores (el caso emblemático son Los Aztecas y Los Mexicles, en Ciudad Juárez).

Eso, o existe un grupo parapolicial, pero el caso es que entre el pasado 28 de marzo y el 13 de mayo han sido ejecutados 11 presuntos robacarros. ¿Cómo se sabe que lo son? Porque los asesinos dejan sobre sus cuerpos letreros con mensajes así: Compañeros robacarros: desgraciadamente me tocó ser el primero. No hay tolerancia. Sea quien sea se va a morir (letrero sobre el primer cuerpo).

El miércoles 13 de mayo, dos delincuentes robaron a mano armada un par de camionetas de una empresa de paquetería. Dos horas más tarde sus cuerpos fueron encontrados en la carretera por la que pretendían huir: Robacarros plebes agarren el royo. Tú y el de adelante no queremos entender y esto va en serio, decía el letrero hallado sobre el primer cuerpo, a seis kilómetros del segundo.

A otros les han dejado carritos de juguete encima o incluso teléfonos celulares con una orden: Vean el video.

Hasta ahora, al parecer, sólo se han metido con ese tipo de delincuentes, porque los asaltantes de bancos siguen tan campantes. El año pasado en Sinaloa ocurrió una quinta parte de los robos a bancos del país, con 115, contra 30 del Distrito Federal.

¿Denuncias anónimas?

El lunes 23 de marzo, las autoridades federales anunciaron un nuevo megadecomiso, el décimo del año: cinco millones de dólares, seis camionetas, armas y 217 kilos de cocaína.

Todo se hallaba en dos casas del fraccionamiento Montecarlo, al norte de la ciudad, y la acción de 50 efectivos militares en vehículos artillados fue resultado de una denuncia anónima, igual que varios de los golpes más publicitados contra los cárteles del narcotráfico.

El miércoles siguiente, Mario Humberto Castillo Báez, quien vivía en la calle Del Mito del fraccionamiento Montecarlo, fue asesinado junto con Luis Alberto Aldana Beltrán, en la colonia Mezquitillo.

Dos días después, otro vecino de la calle Del Mito, naturalmente la misma del megadecomiso, fue levantado a las seis y media de la mañana cerca de su casa. El cuerpo de Luis Alberto Gastélum Salazar apareció tres horas después en otra colonia. Una fuente del gobierno estatal asegura que los vecinos asesinados formaban parte de la mesa directiva de la asociación de colonos. Los otros integrantes de la mesa, dice la fuente, huyeron de Culiacán.

Llamadas al procurador: La cosa no es contigo

Luis Antonio Cárdenas Fonseca fue procurador general de Justicia de Sinaloa durante casi cuatro años. Renunció por razones estrictamente personales y se marchó a España a realizar estudios. Lo intenté, no pude, dijo en su despedida, en octubre del año pasado. Empresario agrícola dedicado al cultivo de berenjenas y notario público, Cárdenas había durado más que ningún otro procurador en la historia reciente. Organismos ciudadanos y empresariales cuestionaron muchas veces su desempeño. Pero no fueron esas presiones las que lo echaron del cargo, sino un par de llamadas telefónicas. En plena guerra, el procurador llevó información a la zona militar, en el contexto del Operativo Conjunto. Lo hizo en dos ocasiones, y en ambas, apenas salió de las instalaciones castrenses recibió llamadas en su teléfono celular. Mira, hijo de la chingada, la cosa no es contigo. Si vuelves a llevar información te va a cargar, le dijo la voz, y el procurador renunció.

Las bondades de El Ceja Güera

“Después de El Ceja Güera, aquí sólo ha habido pura gavilla”, dice el regidor del municipio de Sinaloa de Leyva, donde Miguel Ángel Beltrán Lugo, delincuente asesinado de cinco tiros en el penal de alta seguridad de La Palma, es recordado con una mezcla de reverencia y temor.

Se le evoca como secuestrador y asaltabancos en Los Mochis y Guasave; como un hombre frío, con una inteligencia natural, y sobre sus acciones hay mil historias estilo Robin Hood, pues se dice que repartía dinero entre los jodidos.

Las historias se desgranan a la mesa en una comunidad cercana a la presa Ocoroni, donde hay fiesta y las niñas rubias conviven con las rarámuris. Se cuenta que una vez libró a sus perseguidores arrojando billetes, pues la gente que se puso a levantarlos impidió el paso de los policías. Se dice que asaltó un tren montado a caballo, como en el viejo oeste. Y también que era un pícaro. “En una fiesta, una muchacha se enojó con su mamá y gritó a los cuatro vientos: ‘Cómo no viene El Ceja Güera para llevarme’. Esa misma noche se la llevaron”, dice una mujer, divertida con su relato.

–¿No era malo?

–No.

–¿De verdad?

El regidor cuenta entonces que un hombre, a quien sólo recuerda como Fito, le robó una siembra. El Ceja Güera lo capó y le cortó la lengua.

–¿Y no era malo?

–Bueno, cuando ya entró al asunto de las drogas sí se volvió malo.

Interviene de nuevo la mujer: Es que a quién no le da coraje que le roben la siembra.

Después, insiste don Felipe, solamente ha habido gavilleros.

–Hasta que venga otro Ceja Güera.

–No, ni lo mande Dios.