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Premios nacionales 2008

Moisés Selman Lama obtuvo el máximo galardón que se entrega a científicos y artistas

Es necesario abrir más centros como el INER; en el país hay pocos neumólogos
 
Periódico La Jornada
Lunes 16 de febrero de 2009, p. a14

En cualquier país del mundo la ciencia es pilar fundamental de la cultura. Lamentablemente en ese aspecto, México sólo ha empeorado en los ocho años recientes. Las cifras de inversión pública lo dicen claramente: de invertir 0.40 por ciento del producto interno bruto (PIB), bajamos a poco más de 0.30 por ciento, y este año el ingreso es menor; es decir, hay falta de atención al desarrollo científico, aseguró Moisés Selman Lama, neumólogo especialista en fibrosis pulmonar y ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, en la categoría de ciencias físico-matemáticas y naturales.

Selman es chileno de origen, pero está afincado en nuestro país desde la década de los 70, cuando llegué huyendo del golpe de Estado. Afirmó que ha desarrollado toda su vida científica en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) Ismael Cosío Villegas, al que ingresó en 1978, y en el que actualmente se desempeña como director de investigación. Por ello, consideró que el máximo galardón que entrega México a sus mejores científicos y artistas también es un reconocimiento a su grupo de trabajo, que ha hecho los experimentos; también premia a Annie Pardo Semo, jefa de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México, y a su equipo; además de ser mi compañera en los pasados 20 años, ha sido una verdadera colega.

Reconocido en el mundo

Considerado uno de los especialistas más destacados del mundo en el estudio de las enfermedades fibrosantes de pulmón, en particular de la llamada fibrosis pulmonar hideopática, y uno de los científicos más citados en los pasados 10 años en el área de la medicina, Selman Lama afirmó que el premio no representa la culminación de mi vida, ni el fin de mi carrera; es apenas la mitad, pues aseguró que el galardón reconoce sobre todo al INER, parte importante de mi vida, porque aquí llegué cuando no era nadie, hace más de 30 años. Me enamoré del INER y le he dado la vida. México me salvó la vida, yo he dado la vida por México, así que no tenemos deudas pendientes.

–¿Cómo comienza su trayectoria científica en México?

–Ya era médico cuando llegué, pero aquí hice la especialidad en neumología en el Centro Médico Nacional del Instituto Mexicano del Seguro Social; posteriormente quedé desempleado dos años, porque no tenía papeles para revalidar mi cédula profesional, y sobreviví como pude, hasta que el destino me trajo al INER. Aquí desarrollé toda mi vida científica. Hice una maestría con el doctor Ruy Pérez Tamayo, quien para mí fue muy importante, porque me produjo un primer cambio de pensamiento muy importante. Yo era un médico tradicional, educado para diagnosticar y tratar. No tenía noción clara de la importancia de la investigación, y mi contacto con él fue muy importante para introducirme al mundo científico.

En esa época, el INER era un hospital de enfermos tuberculosos. Prácticamente no se hacía investigación; poco después, el entonces director me ofreció hacerme cargo de impulsar esa tarea. Por eso me siento muy orgulloso de haber creado y hecho crecer esta unidad de investigación de la nada, contra viento y marea, con cuatro pesos de recursos, porque ahora es una de las unidades de investigación más prestigiosas, y en el área de pulmón es lo más destacado de América Latina.

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Selman Lama es especialista en fibrosis pulmonar y dirige el área de investigación del INERFoto Jesús Villaseca

–¿Cómo definió su campo de interés?

–Mi área es la fibrosis pulmonar, resultado final de múltiples agresiones al pulmón. Hay muchas causas; la fibrosis es, en general, un proceso que progresa y difícil de tratar. Una de estas fibrosis es la pulmonar hideopática, de causa desconocida, habitualmente progresiva, irreversible y mortal, en un plazo relativamente corto; es más agresiva que muchos tipos de cáncer. He estudiado sobre ésa y otros tipos de fibrosis o enfermedades que pueden llevar a la fibrosis pulmonar. Una de las aportaciones más importantes que hicimos es descubrir que la llamada neumonitis por insensibilidad es causada por la exposición a muchas clases de partículas orgánicas; una de las más frecuentes son las proteínas de las aves.

–¿Cuál es la importancia de la investigación científica en el país?

–Lo primero es que en la formación del médico, en particular en el pasado, tanto en Chile como en México, y en muchos países latinoamericanos, la investigación no desempeñaba ningún papel. Te enseñaban anatomía, fisiología, bioquímica, y de ahí saltabas a hospitales; te enseñaban especialidades y salías más o menos preparado para ver enfermos y tratarlos. Cuando llegué a México y decidí hacer cosas de investigación me di cuenta de lo mal formado que estaba, e investigadores mexicanos me enseñaron a ver la vida de otra manera, porque la científica es diferente a la vida médica.

Lucha impostergable

“Otro tema es el de los recursos, porque si en países desarrollados se invierte al menos uno por ciento del PIB, y a pesar de que en nuestras naciones pobres hay muchas necesidades, los científicos de todas las posiciones ideológicas hemos peleado por más recursos, porque creemos que es una lucha importante que hay que dar.

Además, una de las cosas que he aprendido es que la ciencia no sólo es generar nuevos conocimientos; también tiene impacto sobre la atención de los enfermos y sobre la enseñanza. Se trata de transformar la actitud de los médicos, que cada vez están más preocupados por investigar y no tratar a sus pacientes con cualquier cosa, por estar al día, lo cual significa leer lo que los científicos producen.

–¿Es necesario fortalecer el binomio médico-investigador?

–Es fundamental, aunque es muy difícil por diversas razones; una de ellas es que los salarios de los médicos son muy bajos. Muchos buscan un segundo empleo, y es ahí donde perdemos investigadores.

–¿Cuáles son los retos para la neumología en México?

–Es necesario abrir más centros como el INER, porque hay pocos neumólogos: cerca de 650 en todo el país para una población de 106 millones de personas, y muchos de los padecimientos neumológicos están vinculados con la pobreza.