Usted está aquí: jueves 11 de diciembre de 2008 Política Analizan huellas en casa de Tlalpan para dar con los presuntos plagiarios de Silvia Vargas

■ Según peritos, los restos hallados no presentan signos de tortura ni impactos de bala

Analizan huellas en casa de Tlalpan para dar con los presuntos plagiarios de Silvia Vargas

Gustavo Castillo García

Huellas dactilares dejadas en latas de cerveza vacías, ropa y artículos de uso doméstico, así como rastros de sangre y cabello, localizados por personal de la Procuraduría General de la República (PGR) en el domicilio número 51 de la calle Bellavista, en el poblado de San Miguel Xicalco, servirán para identificar a los presuntos secuestradores y homicidas de la víctima, que las autoridades presumen es Silvia Vargas Escalera, revelaron fuentes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Durante tres días, del viernes al lunes pasados, peritos y agentes del Ministerio Público Federal se dieron a la tarea de recabar toda la evidencia que existía en la casa que ocuparon, supuestamente, miembros de la banda de secuestradores conocida como Los Rojos, formada por los hermanos Cándido, Manuel, Óscar y Raúl Ortiz González.

Óscar Ortiz González trabajó dos años como chofer de la familia de Nelson Vargas, ex titular de la Comisión Nacional del Deporte, y Silvia Escalera. Actualmente se encuentra detenido por la SIEDO.

Los funcionarios entrevistados revelaron que un recluso –cuyo nombre se mantiene en secreto– fue sacado del penal de Barrientos y actualmente está detenido en la SIEDO, luego de haber proporcionado información que condujo a las autoridades hasta la casa número 51 del poblado de San Miguel Xicalco, en la delegación Tlalpan de la capital.

Datos precisos

Según los datos obtenidos, el hombre –del cual no se encontraron registros delincuenciales en el fuero federal– proporcionó los datos necesarios para la localización de un cadáver en ese domicilio, entre ellos que los restos fueron inhumados junto a una escalera que llevaba a un patio.

En efecto, las investigaciones corroboraron que el cuerpo, que presuntamente es el de Silvia Vargas Escalera, fue enterrado en un pozo cavado cerca de una escalera y, para evitar que se detectaran movimientos de tierra, los secuestradores mandaron recubrir el patio con una losa de concreto.

El cadáver fue localizado luego de varias horas de trabajo por peritos en antropología. los restos de una mujer de entre 18 y 23 años, con el cabello largo, se encontraban en el lugar.

Los funcionarios entrevistados señalaron que no existen huellas de tortura en los restos ni rastros de algún impacto de bala. Se presume que la mujer pudo haber sido asfixiada con la misma venda de 15 centímetros que se encontró en el cuerpo y que iba del cuello a las rodillas.

La PGR trabaja en las anotaciones que los probables criminales hicieron en diversas hojas, para establecer su perfil sicológico.

En la casa también se recogieron recortes de periódico y diarios completos, se clasificaron los rastros hemáticos y todos aquellos objetos que puedan servir para identificar a los habitantes de la casa.

Las autoridades presumen que al menos dos personas permanecieron siempre custodiando a la víctima.

Otra parte de la investigación para establecer la identidad de los restos encontrados está relacionada con estudios odontológicos, para lo cual la PGR solicitó al especialista que atendía a Silvia Vargas Escalera que le proporcionara la información que poseía, y se lograron obtener hasta moldes de trabajos dentales que ya son analizados y confrontados con los registros tomados por los peritos federales.

 
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