Usted está aquí: viernes 5 de diciembre de 2008 Economía Aprueba el Senado leyes para transparentar cobros de la banca en tarjetas de crédito

■ Se evadió el tema central, que es regular las altísimas comisiones e intereses que aplica

Aprueba el Senado leyes para transparentar cobros de la banca en tarjetas de crédito

Andrea Becerril y Víctor Ballinas

El Senado de la República aprobó ayer modificaciones a diversas leyes en materia financiera, encaminadas a transparentar los cobros de la banca a usuarios de tarjetas de crédito y a fortalecer las facultades de la autoridad para evitar abusos, aunque legisladores de todas las fuerzas políticas reconocieron durante el debate que esa reforma es insuficiente, ya que evadió tocar el tema toral que es regular las altísimas comisiones e intereses que cobran las instituciones bancarias.

En tribuna, el senador panista Juan Bueno Torio dejó claro que en esta ocasión, como hace un año cuando se discutieron también iniciativas para proteger a los usuarios de tarjetas de crédito, “sufrimos el embate del sector financiero para que la reforma no fuera tan agresiva”. Los banqueros siempre dicen que “regular las tasas de interés sería ir contra el mercado”.

Sin embargo, recalcó, la responsabilidad de los legisladores está por encima del mercado. El debate se centró no ya en las modificaciones propuestas –y luego aprobadas, con 84 votos a favor y ninguno en contra– sino en el principal pendiente que es “meter en cintura” a esas instituciones bancarias que “abiertamente se burlan de la buena fe de los ciudadanos”, expresó ante el pleno el también panista Rubén Camarillo.

En ese sentido el senador del PRI, Francisco Labastida, hizo notar que no se puede pensar que con sólo pedir a los lobos que no se coman las ovejas dejarán de hacerlo. “Los lobos van a seguir siendo lobos”.

Sin metáforas, el perredista Ricardo Monreal destacó lo lamentable de que no se hubieran atrevido a legislar “para atacar a fondo el problema de la usura que la banca, mayoritariamente extranjera, practica en México, al aplicar tasas de interés superiores a las que cobran en sus países de origen”.

Reveló que ayer se le acercaron cabilderos de tres bancos distintos, para advertirle que su iniciativa de ley –en la que sí se regulan las tasas de interés y que no se dictaminó– “era muy peligrosa porque no tendrían ninguna utilidad”.

Monreal detalló que el cabildero del banco español reconoció que en su país la utilidad del banco es de entre 16 y 18 por ciento y ante ello le preguntó: “¿Por qué en México tienes el 113 por ciento?” De hecho, desde muy temprano decenas de representantes de los banqueros se presentaron en Xicoténcatl y allí se quedaron hasta que se aprobaron las reformas.

El panista Camarillo, que prácticamente nunca coincide con Monreal, ayer lo hizo, al expresar también su indignación ante la incapacidad del Estado mexicano para imponerse “ante una actitud depredadora, abusiva, de los bancos extranjeros en México”.

Citó también que el costo anual promedio de la tarjeta de crédito de HSBC en México llega a ser de 77 por ciento, mientras en su matriz, Inglaterra, ronda el 16 por ciento.

Antes, a nombre de las dictaminadoras, el presidente de la Comisión de Hacienda, el panista José Isabel Reyes, y el secretario de la misma, el senador del PRI, José Eduardo Calzada, destacaron que las modificaciones a la Ley de Instituciones de Crédito, la Ley de Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros y la Ley de Protección y Defensa al Usuario de Servicios Financieros, permitirán “detener los abusos”, el “hostigamiento” de los bancos hacia los tarjetabientes.

Las modificaciones, detallaron, prohíben a los bancos enviar tarjetas de crédito preaprobadas sin que sean solicitadas, así como elevar el límite de endeudamiento sin el consentimiento del cliente. Queda también prohibido cobrar intereses por sobregiro en la cuenta.

Los bancos sólo podrán elevar el límite de crédito a clientes cumplidos y con el consentimiento expreso de los mismos.

Se faculta al Banco de México para que determine el monto mínimo mensual que deberá pagar el usuario de la tarjeta de crédito por sus consumos, a fin de que no se genere una deuda que se prolongue por muchos años.

Otras de las modificaciones establecen que los bancos deberán informar con 30 días de anticipación todo incremento a las tasas de interés a los usuarios y se les obliga a informar al cliente hasta qué límite puede endeudarse, ya que “el uso irreflexivo de una tarjeta puede llevar a una familia a perder su patrimonio”.

 
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