Usted está aquí: lunes 7 de abril de 2008 Cultura Crear en México un lugar turístico religioso llevaría de 25 a 30 años

■ Nosotros no promovemos estos sitios porque representamos a un Estado laico: Sectur

Crear en México un lugar turístico religioso llevaría de 25 a 30 años

■ Primero se deben brindar los servicios básicos al peregrino, dice el especialista Javier Robles

Mónica Mateos-Vega

Ampliar la imagen La propuesta del gobernador de Jalisco de edificar un santuario dedicado a los mártires mexicanos de la cristiada no forma parte de nuestro programa de turismo cultural, advierte la Sectur. En la imagen, el cristero Juan López carga una bandera durante un festejo realizado en 1998 en memoria de sus compañeros muertos, en San Diego de Alejandría, Jalisco La propuesta del gobernador de Jalisco de edificar un santuario dedicado a los mártires mexicanos de la cristiada no forma parte de nuestro programa de turismo cultural, advierte la Sectur. En la imagen, el cristero Juan López carga una bandera durante un festejo realizado en 1998 en memoria de sus compañeros muertos, en San Diego de Alejandría, Jalisco Foto: Rafael del Río

El turismo cultural no significa construir obras, eso no funciona. Hay que ofrecer al visitante sensaciones mediante una oferta original, única, afirma el investigador Javier Robles Salgado a propósito de la iniciativa del gobierno de Jalisco de edificar un santuario dedicado a los mártires mexicanos de la guerra cristera, con un costo al erario estatal de 90 millones de pesos, con el fin de promover el llamado turismo religioso.

“Crear un lugar santo, que además sea un atractivo turístico, llevaría, por lo menos en México, de 25 a 30 años, porque primero hay que ofrecer los servicios básicos al peregrino, y luego llevar a cabo una planeación que involucre tanto a las comunidades como a instituciones especializadas en los contenidos”, añade el autor del estudio Turismo religioso. Alternativa de apoyo a la preservación del patrimonio y desarrollo.

El documento, cuyos argumentos principales retoma, sin darle crédito a Salgado, la Secretaría de Turismo (Sectur) para exponer en su página de Internet los beneficios del turismo religioso, fue elaborado en 1999 a petición del gobierno de la ciudad de México, de filiación perredista.

“Había la intención por parte de las autoridades de impulsar esa veta turística en la capital, pero al conocer la situación que analicé, ya no les interesó”, recuerda el especialista en entrevista con La Jornada.

El estudio explica que mientras en santuarios planificados como Lourdes, en Francia, existen centros de acogida de enfermos, comedores de autoservicio, 270 hoteles, 13 zonas de campamento y 100 mil trabajadores voluntarios durante la temporada de peregrinaciones, en la Basílica de Guadalupe muchas veces no se alcanzan a cubrir los servicios básicos que requieren los peregrinos.

Muchos de los visitantes a ese recinto, detalla el texto, “no cuentan con los recursos económicos suficientes para hacer uso de otros servicios, prácticamente se concretan a cubrir sus necesidades de transporte y alimentación, esto se ve reflejado en su estancia en el lugar y en la misma ciudad, ya que la mayoría permanece de dos a cuatro horas en el santuario y regresa a su lugar de origen”.

Javier Robles opina que en el país existen condiciones para desarrollar el turismo religioso, “siempre y cuando se involucre a las comunidades en la elaboración de los proyectos, así como a las instituciones de gobierno, como reguladores, capacitadores y promotores.

“Lo ideal sería también que participaran las universidades para que verifiquen los contenidos. Si se quisiera convertir en santuario turístico alguno de los sitios que actualmente existe, estamos hablando de un proceso de 25 o 30 años.

“Por ejemplo, habría que dejar de ofrecer recuerditos hechos en serie, para ofrecer producciones artesanales, es decir, elevar el nivel de calidad de los productos, que deben ser una expresión del arte popular, y dejar de vender vírgenes de Guadalupe hechas en China.

“Pienso que si se comenzara a trabajar desde ahora, el estado de Puebla podría ser el lugar óptimo para iniciar un proyecto cultural de turismo religioso, porque ahí se pueden proponer productos turísticos vivos, no sólo para ir a ver piedras, hay que animar al visitante con las expresiones culturales del lugar.

“Reitero en que si la Sectur quiere realmente llevar a cabo un plan en ese rubro debe involucrar a las comunidades, las únicas que le darán el toque especial al producto. Pero, para turismo religioso, que se sepa, no hay hasta el momento capacitación o cursos para los prestadores de servicios, los cuales deben ser impartidos por especialistas, como historiadores, pues tampoco se trata de hacerle propaganda a una religión, hay que ofrecer al visitante las tradiciones, la cultura popular.”

Deslinde de Sectur

Por su parte, la Sectur se deslindó de la polémica iniciativa del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, quien “donará” 90 millones de pesos de las arcas estatales para la construcción de un santuario católico.

“El gobernador es autónomo, no tiene línea de parte de la secretaría ni su propuesta forma parte de nuestro programa de turismo cultural”, dijo a La Jornada Roberto Gavaldón, secretario particular del titular de esa dependencia, Rodolfo Elizondo.

“Hay que tener mucho cuidado con el término turismo religioso, nosotros no lo promovemos, porque representamos a un Estado laico. Sectur lo que busca es impulsar el turismo cultural vinculado a sitios religiosos catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el valor arquitectónico, artístico o histórico más que la visita a una peregrinación. No tiene que ver con promover la religiosidad”, concluyó el funcionario.

 
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