Usted está aquí: jueves 13 de diciembre de 2007 Política “Te tratan como si estuvieras en funeral”, señala consejero ante el relevo en el IFE

Integrantes del instituto comienzan a empacar; la primera, Alejandra Latapí

“Te tratan como si estuvieras en funeral”, señala consejero ante el relevo en el IFE

Para algunos, ha llegado la hora del ajuste de cuentas por las omisiones y hasta traiciones

Quienes dejen el cargo recibirán tres meses de sueldo más 12 días por año; pretendían más

Alonso Urrutia

Ampliar la imagen Alejandra Latapí, en la mira Alejandra Latapí, en la mira Foto: Notimex

El guardia mueve el cordón y allana el camino para que entre el consejero, a quien saluda con tan ostensible compasión que lo incomoda: “te tratan como si estuvieras en un funeral”, ironiza el recién llegado. Los plazos se cumplen y ha llegado el día del “juicio final” para quienes condujeron al Instituto Federal Electoral (IFE) en la agitada contienda de 2006; ha llegado la fecha del ajuste de cuentas por los hechos, las omisiones y hasta las traiciones.

En las oficinas del organismo hay inquietud, a pesar de la certeza que da el salario devengado. Entre lunes y martes les fueron depositados a los consejeros y a su personal asignado las dos quincenas correspondientes a diciembre, así como el aguinaldo completo, con la salvedad, claro está, de que a aquellos dos que sean removidos por la Cámara de Diputados les será descontada la última quincena del finiquito que les corresponda.

También ha quedado claro cuál será la base legal para establecer el finiquito para quienes habrán de retirarse: tres meses más 12 días por año, según lo establece un acuerdo establecido durante la anterior integración del Consejo General. Se frustró la tentativa de algunos consejeros de ampliarlo a 20 días por año, ante las causas extraordinarias que provocaron su salida.

Se conoció que el secretario ejecutivo del IFE, Manuel López Bernal, se opuso a dicho acuerdo bajo el argumento de que éste podría ser impugnable e incluso poner en riesgo el finiquito de 12 días por año. Asimismo, destacó que en su caso, la eventual responsabilidad administrativa recaería ante el área que otorgó el pago y no en contra del ex funcionario que lo haya recibido.

La actividad institucional se pretende mantener con la normalidad que corresponde a un caso tan excepcional. Es el caso de la Comisión de Fiscalización, una de las más importantes de la institución, la cual realizó este miércoles la última sesión de su historia, para dar paso a la Unidad Técnica, cuya conformación será una de las tareas urgentes que deberá adoptar el nuevo consejero presidente del IFE, a la luz de los casos que están en marcha y que, en el caso del recurso del informe de campaña de Nueva Alianza, tiene plazos inexorables que cumplir.

El consejero Virgilio Andrade señaló que las modificaciones al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) no provocarán que los asuntos se detengan, “sólo cambian de manos; nada de esto está sujeto a suspenderse, y es una de las grandes responsabilidades del nuevo Consejo General, tener en cuenta las condiciones de tiempo y normatividad para no afectar el desarrollo de los asuntos”, aseguró.

Ningún consejero admite saber nada más de lo que públicamente se conoce, aunque las actitudes denotan mayor seguridad e incertidumbre entre unos y otros. Hay quien reconoce no haber podido conciliar el sueño en las noches pasadas, y otros afirman tener agenda normal en estos días de interminable espera para quienes conocerán su futuro en las próximas horas.

Sólo hay un nombre que todo mundo repite: Alejandra Latapí. La profusa difusión que ha tenido la versión de que es la carta que el PRI sacrificaría de entre quienes apoyó para que se convirtieran en consejeros, es el soporte de la especie que corre en los pasillos de la institución. Se habla de la inconformidad priísta por sus deslealtades durante el proceso y por su aval al activismo del sector empresarial, de cuyas cámaras fue gestora ante el Congreso de la Unión antes de saltar al IFE.

En las pocas oficinas donde se realizaban preparativos de mudanza este miércoles guadalupano, fue en las de la consejera Latapí, quien también se caracterizó por ser asidua viajera, eso sí, siempre que fueran salidas internacionales y a un costo muy elevado para las finanzas del instituto. Siempre identificada con el grupo proclive al panismo, la consejera fue uno de los consistentes soportes del consejero presidente, Luis Carlos Ugalde.

Quien apenas se asomó este miércoles fue el propio Ugalde, que apenas suelta una frase no comprometedora y opta por el silencio. No hay nada más que decir, en la víspera del final de una época agitada y polémica en el instituto que condujo durante cuatro años.

 
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