Usted está aquí: miércoles 5 de septiembre de 2007 Cultura Mi trabajo artístico no está sujeto a plazos ni presiones, dice Toledo

Su primera escultura monumental no estará lista para el Fórum de las Culturas, indica

Mi trabajo artístico no está sujeto a plazos ni presiones, dice Toledo

Todavía no ha nacido quien me apure en mi quehacer, expresa el maestro a La Jornada

“El arte público es de grandes dimensiones, pero los de Monterrey exageran un poco”

Arturo Cruz Bárcenas (Enviado)

Ampliar la imagen Francisco Toledo, junto a su escultura La lagartera, en proceso de creación –que será emplazada en la Macroplaza de Monterrey–, durante la entrevista con La Jornada Francisco Toledo, junto a su escultura La lagartera, en proceso de creación –que será emplazada en la Macroplaza de Monterrey–, durante la entrevista con La Jornada Foto: Mex-Press

Monterrey, NL. ‘‘Todavía no ha nacido quien me apure. En esto no hay tiempos ni plazos; estará cuando deba estar”, expresó el maestro Francisco Toledo (Juchitán, Oaxaca, 1940), respecto de cuándo quedará lista su primera escultura monumental llamada La lagartera, que será ubicada en un sitio de la Macroplaza, a lado de otras piezas que forman ya parte del paisaje regiomontano. “La querían” para develarla durante el Fórum de las Culturas, este septiembre, pero eso no es factible.

En entrevista en el taller donde se construye la obra, en un galerón de la colonia La Moderna, Toledo suda como si estuviera en un sauna. Gotas caen desde la punta de su nariz y sus manos están impregnadas de los materiales con que tiñe cada una de las piezas. Coloca lagartos grandes y pequeños en esa mole, producto de su imaginación.

Pide que suba adonde está, pues hablará y seguirá trabajando. Arriba, lo que se aprecia son muchas escamas, cavidades por donde escurrirá agua en forma permanente. Los lagartos necesitan agua y Monterrey es caluroso.

Alrededor, varios jóvenes, parte del equipo, dan forma a La lagartera. Al comentarle que sorprenden las dimensiones de la pieza, dijo: “Aquí, en Monterrey, todo es grande... las mujeres son de dos metros. Estará en una plaza pública y se verá desde un puente. El arte público casi siempre es de grandes dimensiones, pero hay que decir que los de Monterrey también exageran un poco”.

Abstracción y síntesis

Toledo explicó que la génesis de La lagartera fue “una pieza de cerámica que estuvo expuesta en el Museo de Hacienda. Un coleccionista de Monterrey la adquirió y se le ocurrió proponerla para hacerla de este tamaño –con el índice recorre La lagartera–. La primera mide como 1.20 metros. Hemos cambiado de materiales; yo nunca había trabajado esta cosa que se llama hielo seco.

“Acepté hacer esto, pero cuando ya vi de qué se trataba me sorprendí del tamaño real. Es importante la aportación del escultor Javier Zarazúa. Tenemos algunos problemas técnicos, sobre todo el de cómo darle durabilidad. Tendremos que recurrir a un laboratorio para que hagan pruebas sobre los colores.”

Para el maestro Francisco Toledo la importancia de estas piezas consiste en que “es de arte público, para que lo vean todos y no estará en la casa de un coleccionista; la gente podrá convivir con ella. No la podrán tocar, porque para eso tendrían que pasar a nado. Va a estar como en una isla. Sería como cruzar el río Bravo en temporada de secas”.

La lagartera es una abstracción y síntesis de la imaginación de Toledo. Sólo él pudo crearla. Va a aturdir y no es plana, en ningún sentido. “Una lagartera es un lugar donde viven los lagartos. Aquí –vuelve a apuntar con el índice– va a ir un lagarto pequeño, acá uno más grande. Aquí estamos pisando lagartos, pero no se les ve la cabeza ni la cola”.

Los oaxaqueños no se molestarán porque un oaxaqueño, él, lleve una obra maestra a Monterrey, aseguró. “Aquí hay una colonia inmensa de oaxaqueños, de muchas comunidades. Salen por falta de trabajo. ¿El erotismo? En estas dimensiones el erotismo sería... bueno, un faro. Lo podríamos hacer. El erotismo no es una forma dada... no sé, las ondas, los picos. No hay penes, pero hay hoyitos por ahí”.

–¿Está contento?

–No, qué contento voy a estar. Al llegar ustedes me puse contento, pues me distraen de todo. Trabajar con una pieza tan grande es más fácil; con una pequeña hay que hacerlo con las uñas. En una cosa de gran proporción se trabaja con un sierra eléctrica.

“No todos los pintores pueden pintar grandes murales; de hecho muy pocos son los murales afortunados, porque se requiere algo que no a todos se les da: la gran dimensión. Todo esto de las proporciones a muy pocos se les da y hay muchos murales fallidos; hay problemas técnicos que no todos podemos resolver.”

Desafío técnico

–¿Cómo es trabajar en equipo?

–Tengo cierta experiencia trabajando en equipo. La cerámica que hago en Oaxaca, aunque sea de pequeñas dimensiones, siempre tengo un técnico que me ayuda a mezclar bien el barro. Yo no he aprendido a hacerlo. Cuando se trabaja con estas dimensiones no se llega con una brochita, sino con una escoba. Si fuera más grande, con otras herramientas, tal vez un cañón de aire.

Reiteró: “Esta obra va a quedar cuando deba quedar. Ya entendieron los que la querían para lo del Fórum que con estas dimensiones no se puede. Aún hay problemas técnicos; por ejemplo, no hay color que resista el agua, y esto debe estar en agua. Esto es un desafío técnico. Si me dijeran que para mañana debe estar, pues se haría, pero no duraría. A eso hay que añadirle la contaminación y el sol.

“Todavía no ha nacido quien me apure. Se va a hacer con el tiempo y la seriedad para asegurar que dure.”

–¿Esto será el inicio de una serie de obras monumentales?

–¡No, no, no! ¡Ya con esta me despido! No, mis formatos son así –otra vez con el índice marca tamaños pequeños–. Esta ni siquiera la puedo ver; necesito estar a 15 metros de altura para verla en su totalidad. ¿Feliz? No, si estoy acá arriba. Estaría mejor sentado, en Oaxaca, tomando un refresco bajo una sombrita, quieto.

Ya no le pondrá elementos como caracoles, sapos o tortugas. “Eso ya será para otra pieza”.

–¿Cuándo estará lista?

–¿Cuándo sale el gobernador? –se escucharon risas–. Además, no todo está en mis manos –concluyó el creador de Zoología fantástica.

 
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