Usted está aquí: domingo 8 de octubre de 2006 Sociedad y Justicia Vertido creciente de aguas negras amenaza a ecosistemas marinos

Propicia proliferación de algas tóxicas, señala el PNUMA

Vertido creciente de aguas negras amenaza a ecosistemas marinos

MARIANA NORANDI

Una marea creciente de aguas negras amenaza la salud humana y la riqueza de mares y océanos del mundo, señala un reporte reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Se estima que en gran parte de los países en desarrollo, cerca de 90 por ciento de las aguas negras que entran a las zonas costeras no reciben ningún tipo de tratamiento. La contaminación -relacionada con las poblaciones costeras crecientes, a la infraestructura de tratamiento inadecuada y al desperdicio de facilidades de manejo- está poniendo en riesgo la salud humana, la vida salvaje, la pesca y el turismo.

Este estudio, denominado Estado del medio ambiente marino, ha sido compilado por el Programa de Acción Global (GPA, por sus siglas en inglés) de PNUMA para la Protección del Medio Ambiente Marino de Fuentes Basadas en Tierra, y señala que este tipo de contaminación también representa un riesgo de destrucción de ecosistemas costeros, como bosques, arrecifes de coral y lechos de pasto marino.

Asimismo, el documento señala que la contaminación por nutrientes, de fuentes como la agricultura, desperdicios animales o detergentes, está "fertilizando" las zonas costeras, disparando el florecimiento de algas tóxicas y aumentando el número de "zonas muertas" deficientes en oxígeno.

Achim Steiner, subsecretario general de Naciones Unidas y director ejecutivo de PNUMA, dijo, por medio de un comunicado, que este alto nivel de contaminación marina podría aumentar significativamente para 2050 en caso de que, como se espera, las poblaciones costeras se dupliquen en los próximos 40 años y la acción para combatir la contaminación no se acelere.

Por otro lado, Steiner expresó que "como lo muestra el nuevo estado del medio ambiente marino, los viejos problemas persisten, mientras que los nuevos, como las "zonas muertas" ricas en nutrientes y los impactos del cambio climático, están emergiendo. Tenemos, por lo tanto, un largo camino que recorrer desde el punto de vista político, técnico y financiero si deseamos heredar mares y océanos saludables y productivos a la siguiente generación".

Como contraparte a la alta contaminación bacteriológica y por nutrientes en zonas marinas, el informe señala que se ha logrado un importante mejoramiento en cuanto a la contaminación por orgánicos persistentes (químicos industriales de larga vida o pesticidas), por sustancias radiactivas y petróleo.

El total de entradas de petróleo, asegura el documento, descendió a 37 por ciento de los niveles existentes en 1985, con una baja en derrames originados en accidentes de buques petroleros de 75 por ciento, de 95 por ciento en operaciones de buques petroleros y de cerca de 90 por ciento en descargas municipales e industriales.

En cuanto a los metales pesados, el informe apunta un "progreso mixto". Se ha aplicado controles por parte de los países desarrollados, sin embargo, nuevas sustancias como el mercurio están entrando al medio ambiente marino como resultado de operaciones industriales y mineras emergentes, así como por la quema de combustibles fósiles para la generación de energía y transporte. En algunas áreas del Artico las concentraciones de mercurio son ahora entre dos y cuatro veces más altas en los cuerpos de elefantes marinos y ballenas beluga que hace 25 años.

El reporte se proporcionará a los gobiernos que asistan a una revisión intergubernamental, de iniciativa del GPA, que tendrá lugar en Pekín, China, del 16 al 20 de octubre.

 
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