Usted está aquí: viernes 4 de agosto de 2006 Mundo Fórmula de compromiso en Ucrania para solucionar crisis poselectoral

Propone Yushenko a su rival Yanukovich como premier

Fórmula de compromiso en Ucrania para solucionar crisis poselectoral

JUAN PABLO DUCH CORRESPONSAL

Ampliar la imagen El presidente ucraniano, Viktor Yushenko, habla con los periodistas en una rueda de prensa celebrada ayer en Kiev. A la derecha, Viktor Yanukovich, su enemigo político, en foto de archivo Foto: Ap

Ampliar la imagen El presidente ucraniano, Viktor Yushenko, habla con los periodistas en una rueda de prensa celebrada ayer en Kiev. A la derecha, Viktor Yanukovich, su enemigo político, en foto de archivo Foto: Ap

Moscú, 3 de agosto. Después de cuatro meses de parálisis política, Ucrania sentó este jueves las bases de una solución a su crisis poselectoral con una fórmula de compromiso que presupone la cohabitación de quienes se disputaron la presidencia y la firma de un pacto de unidad nacional.

A punto de vencer los plazos constitucionales desde las legislativas de marzo anterior para formar gobierno, tras varios intentos fallidos de integrar una coalición de diputados con la requerida mayoría absoluta, el presidente ucraniano, Viktor Yushenko, optó hoy por proponer a la Rada Suprema (Parlamento) la candidatura a primer ministro de su antiguo rival Viktor Yanukovich.

La postulación de Yanukovich, considerado un político pro ruso con fuerte respaldo en la parte oriental de Ucrania e igual rechazo en la zona occidental, evita a Yushenko el extremo de disolver la Rada y de convocar a nuevos comicios.

Dicha posibilidad estuvo sobre la mesa hasta que los coordinadores de cuatro de los cinco partidos políticos con representación en el Parlamento aceptaron, esta madrugada, firmar un documento de consenso, propuesto por Yushenko, que recoge las concesiones recíprocas.

El Universal de Unidad Nacional -universal llamaban en la antigüedad los hetmans, caudillos políticos y militares ucranianos a sus edictos más importantes- enumera las directrices de la política interior y exterior del Estado, asumidas ya como programa de gobierno por los firmantes.

Según este pacto, el gobierno de Yanukovich y la mayoría parlamentaria se comprometen a seguir buscando la incorporación de Ucrania a la Unión Europea y a cooperar estrechamente con la Organización del Tratado del Atlántico Norte, aunque el eventual ingreso a esa alianza militar se decidirá mediante referendo.

Asimismo, antes de que concluya el año, ofrecen aprobar las leyes para formalizar la adhesión de Ucrania a la Organización Mundial de Comercio, instrumentar las reformas económicas estructurales y "asegurar la seguridad energética" del país.

El gobierno de Yanukovich tiene una difícil negociación con Rusia que, bajo argumentos de mercado no exentos de connotaciones políticas, aumentó drásticamente el precio del gas que suministra a su vecino.

El ucraniano continuará siendo el único idioma oficial del Estado, si bien se garantiza el derecho de la minoría rusa a hablar su propia lengua. Y tampoco se dará preferencia a ninguna iglesia, asegurando igualdad de condiciones para los católicos del occidente y los ortodoxos del oriente.

"Soy consciente de la dificultad que va a entrañar esto, pero lo hago convencido de que tenemos una oportunidad irrepetible para intentar unir las dos orillas del Dnieper", dijo Yushenko al dar a conocer el pacto.

Firmaron el documento Nuestra Ucrania (de Yushenko), el Partido de las Regiones (de Yanukovich), el Partido Socialista y, con algunas reservas, y el Partido Comunista, que suman 321 escaños en la Rada del total de 450, aunque no todos los diputados de Nuestra Ucrania están dispuestos a formar parte de la nueva coalición.

Se excluyó del acuerdo el llamado Bloque, de Yulia Timoshenko, antigua aliada de Yushenko, que calificó el universal de "acta de capitulación política" de la revolución naranja, como se conoce la movilización popular que revirtió el fraude en los comicios presidenciales de fines de 2004.

Timoshenko, que ahora se dispone a liderar la oposición con 129 diputados propios, más los que se escindan de Nuestra Ucrania, estuvo cerca de encabezar el gobierno, cuando su organización política estableció un matrimonio de conveniencia con Nuestra Ucrania y el Partido Socialista al anunciar una coalición con 243 diputados.

Sin embargo, la lucha por el reparto de carteras y por zonas de influencia en la economía, todo ello en el contexto de intereses encontrados de los grandes magnates, hizo añicos la coalición política.

Se atribuye el fracaso de Timoshenko a uno de sus principales enemigos, Piotr Poroshenko, miembro del primer círculo de la casa de gobierno, quien amagó con ocupar la presidencia de la Rada, cargo que era reclamado por el dirigente de los socialistas, Aleksandr Moroz.

Moroz acabó por salirse de la coalición de Timoshenko y finalmente, al aliarse con el Partido de las Regiones y los comunistas, consiguió su meta de dirigir el Parlamento, que este viernes se propone ratificar a Yanukovich como primer ministro.

 
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