Usted está aquí: domingo 30 de julio de 2006 Mundo Se convertirá en ejército de ocupación la fuerza multinacional, advierte Siria

Comienza Rice nueva ronda de pláticas para desplegar contingentes en Líbano

Se convertirá en ejército de ocupación la fuerza multinacional, advierte Siria

El conflicto bélico se internacionalizará y reforzará la agresividad de la resistencia, según Damasco

La crisis libanesa, "el más reciente capítulo de una lucha más amplia entre libertad y terror": Bush

REUTERS, AFP, DPA Y THE INDEPENDENT

Ampliar la imagen Médicos revisan cadáveres de libaneses muertos durante un bombardeo israelí en el poblado de Nmeiriya Foto: Reuters

Damasco, 29 de julio. El gobierno sirio -marginado de las negociaciones internacionales para detener la guerra en Líbano- advirtió hoy que una fuerza militar multinacional en el país invadido por Israel se convertirá en "fuerza de ocupación" que internacionalizará el conflicto y reforzará la "agresividad de la resistencia" armada.

La declaración siria -publicada hoy en el diario gubernamental Techrine- fue difundida al tiempo que la secretaria de Estado estadunidense, Condoleezza Rice, inició una nueva ronda de negociaciones para lograr el despliegue de contingentes militares internacionales en Líbano, avalados por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Mientras, George W. Bush presentó su visión de la crisis, al señalar que "Líbano es el más reciente capítulo de una lucha más amplia entre la libertad y el terrorismo, que se desarrolla en la región".

En su mensaje radiofónico de semana, el presidente estadunidense relacionó los ataques del 11 de septiembre de 2001 con la situación en Medio Oriente, por lo que "la experiencia nos dejó en claro que no podemos seguir tolerando el status quo" en la región, donde está abierta la "oportunidad para grandes cambios".

"Debemos desarmar a las milicias de Líbano; el flujo de armas ilegales debe ser detenido y los servicios de seguridad deben ser desplegados en todo el país", dijo Bush, y destacó que en sus conversaciones de ayer con el primer ministro británico, Tony Blair, "coincidimos en que una fuerte fuerza multinacional debe ser desplazada urgentemente en Líbano".

Rice llegó a Israel para entrevistarse con el primer ministro Ehud Olmert, pero los puntos abordados no fueron dados a conocer hasta el cierre de esta edición.

Previamente, la funcionaria dijo que "son duras" las negociaciones para alcanzar acuerdos en la región, y aunque elogió al primer ministro de Líbano, Fouad Siniora, por haber respaldado la idea de desarmar a las milicias de Hezbollah, evitó comentar la principal demanda de Beirut, es decir, que Tel Aviv abandone la región de las llamadas granjas de Shebaa, ocupadas por Israel desde 1967, en territorio libanés.

Sobre la segunda gira de Rice en menos de una semana, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, dijo que "está regresando a la región para intentar imponer sus condiciones a Líbano, que sirvan a su nuevo proyecto en Medio Oriente y a Israel".

En mensaje televisado, Nasrallah advirtió que las milicias de Hezbollah, que el viernes anterior lanzaron cohetes de mayor alcance hacia territorio israelí, dispararán más proyectiles hacia ciudades de Israel si las fuerzas armadas de ese país no detienen su escalada en Líbano, iniciada el 12 de julio, después de que dos soldados de Tel Aviv fueron secuestrados por la organización chiíta.

En Damasco, la propuesta de enviar contingentes internacionales a Líbano fue criticada con el argumento de que constituiría una "vuelta al modelo de mandato" de las fuerzas coloniales en Medio Oriente, que prevalecieron durante los siglos XIX y XX.

Emad Chueibi, analista próximo al gobierno, según Afp, dijo que la presencia de tropas extranjeras en la frontera de Líbano e Israel, sin aprobación de Beirut y Hezbollah -que forma parte del gobierno libanés-, "engendraría graves peligros, reforzaría la agresividad de la resistencia y podría crear una confrontación violenta, parecida a la que hubo con las fuerzas internacionales en Líbano en 1983", cuando 241 estadunidenses murieron en un ataque de grupos armados islámicos.

Según versiones de fuentes diplomáticas en la ONU, citadas por agencias internacionales, la fuerza multinacional sumaría entre 15 mil y 20 mil soldados.

En relación con la formación de los contingentes, Mark Malloch Brown, subsecretario general de la ONU, dijo hoy que el organismo tendrá dificultades para integrar el cuerpo militar puesto que Estados Unidos no ha condenado la muerte de cuatro observadores, durante un ataque israelí el martes, lo cual desalienta a los países interesados en enviar tropas.

A su vez, la jefa de gobierno de Alemania, Angela Merkel, ratificó hoy que Berlín no tiene planes de contribuir a los contingentes militares para Medio Oriente, pues su país ya tienen tropas asignadas en Afganistán, Congo y la península de los Balcanes.

La presidencia de Francia emitió un comunicado en que citó declaraciones del mandatario Jacques Chirac, quien advirtió que una fuerza multinacional en el sur de Líbano debe ser enviada hasta que haya un "cese del fuego inmediato, fundado en un acuerdo político entre las partes", lo que constituiría un "prerrequisito esencial".

El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Javier Solana, afirmó que después de hablar con algunos de los representantes de países miembros del Consejo de Seguridad, cree que habrá una resolución favorable al envío de una fuerza multinacional a Líbano.

Al igual que Chirac, Solana destacó la importancia de que el documento del órgano ejecutivo de la ONU "defina políticamente los objetivos de la fuerza", pero mientras eso ocurre, es necesario preparar los contingentes.

En el contexto de las negociaciones, el ministro del Exterior de Italia, Massimo D'Alema, viajó hoy a Israel para entrevistarse con el primer ministro Ehud Olmert y la canciller Tzipi Livni, con el objetivo de presionar a Tel Aviv a que modere su respuesta militar en territorio libanés y evite más perjuicios a la población civil.

Mientras tanto, de visita en San Francisco en su quinto día de gira por Estados Unidos, Blair aseguró que el despliegue de las tropas en Líbano podría pactarse "en principio" en "unos días".

En Londres, la prensa británica describe en sus ediciones de este domingo que en ausencia de Blair se ha desatado una "rebelión a gran escala en el gabinete".

Esto ocurrió luego de que el ex ministro de Relaciones Exteriores de Blair y actual líder de la Cámara de los Comunes, Jack Straw, dijo que en conversaciones con la actual canciller, Kim Howells, llegaron a la conclusión de que "es muy difícil entender el tipo de tácticas militares empleadas por Israel", puesto que la continuación de la escalada sobre su vecino del norte "podría desestabilizar a la ya frágil nación libanesa".

Straw, quien se reunió hoy con ciudadanos británicos musulmanes, expresó su pesar por la muerte de israelíes, pero lamentó que 10 libaneses "inocentes" por cada israelí hayan muerto "bajo fuego israelí", reporta The Independent.

Blair, "perro faldero"

Por el apoyo incondicional de Blair a Bush, varios diarios británicos volvieron a caricaturizar al laborista como "perro faldero". Incluso el conservador The Times señaló que los aliados más cercanos afirman "en privado" que ese respaldo acelera su salida de las oficinas de la calle Downing, sede del jefe de gobierno británico.

Este sábado hubo manifestaciones en Alemania, Suiza y Australia en demanda de un alto del fuego. "Detengan la guerra", "por una paz duradera", fueron dos de las consignas enarboladas por unas 3 mil 500 personas en Berlín.

"Nadie gana en una guerra", señalaban algunas de las pancartas de 3 mil personas que marcharon en Berna, convocadas por los Verdes, el Partido de los Trabajadores y otras 30 organizaciones.

La policía se enfrentó en Australia con pacifistas que protestaban contra el primer ministro John Howard, quien calificó de terrorista a Hezbollah. Unas 200 personas portaron carteles que decían "la guerra del terror es de Bush".

En Teherán, un grupo de estudiantes islamitas iraníes informó que el gobierno de su país les impidió viajar a Líbano para sumarse a la guerrilla chiíta.

En la ciudad de Seattle, noroeste de Estados Unidos, la policía aumentó la seguridad en sinagogas y mezquitas, un día después de que un hombre disparó contra judíos que se encontraban en una reunión, con lo que dio muerte a uno de ellos e hirió a cinco más.

Naveed Afzal Haq, de 31 años, irrumpió en la Federación Judía de Seattle, en la tarde del viernes. Después de la agresión, el hombre fue detenido por la policía local, sin oponer resistencia.

 
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