Usted está aquí: miércoles 15 de marzo de 2006 Política Expone Arizmendi a Roma importancia de iglesia autóctona

Se prepara movilización el 24 de marzo en Chiapas

Expone Arizmendi a Roma importancia de iglesia autóctona

ALMA E. MUÑOZ

Ante el Vaticano, el obispo Felipe Arizmendi defiende que es necesario contar, en lugares donde predominan los grupos étnicos, con una teología india católica, que brinde tolerancia a quienes tienen prácticas diferentes a las de la mayoría de los miembros de la Iglesia universal. Ello incluye diáconos permanentes, indígenas y casados, a quienes el prelado ya explicó la imposibilidad de ordenarlos sacerdotes por su estado civil y porque no cuentan con formación doctrinal o intelectual, en orden al sacerdocio.

La determinación del obispo surge, de acuerdo con análisis que al respecto elaboró, los cuales conoce Roma, porque ve con preocupación que las denominadas iglesias autóctonas "no son capaces de satisfacer sus propias necesidades, pues no cuentan con ministerios e instituciones propias para la vida cristiana", como retomó del Concilio Vaticano II, en su decreto ad gentes.

En San Cristóbal de las Casas, por ejemplo, sólo cuentan con dos sacerdotes indígenas y 339 diáconos permanentes, frente a la proliferación de protestantes y sectas, denunciado en innumerables ocasiones por el obispo Arizmendi.

Una vez que se conoció, la semana pasada, que el Vaticano ordenó en octubre pasado a Arizmendi terminar con el ordenamiento de diáconos permanentes, en Chiapas se prepara una movilización indígena para el 24 de marzo próximo, convocada por el Consejo de Diáconos de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, "para pedir a Dios que nos ayude a discernir en qué estamos fallando y corregir", informó el prelado.

Arizmendi sostiene, en sus explicaciones sobre la iglesia autóctona, que su diócesis requiere, para funcionar como tal, estar "arraigada profundamente en la vida social y en las riquezas culturales de la propia nación y de las comunidades que la conforman".

Esto es obvio -aduce-, pues no podemos ser una Iglesia europea, poblana, oaxaqueña o tabasqueña, sino profundamente chiapaneca.

"Las tres diócesis de Chiapas son muy distintas y cada cual debe ser fiel a su proceso y a su cultura. Nuestra Iglesia debe tener un rostro y un corazón particularmente tzeltal, tzotzil, ch´ol, tojolabal, zoque y mestizo, en las tres regiones que conforman nuestra diócesis: Altos, Selva y Fronteriza".

Plantea que una iglesia autóctona necesita estar provista de "sacerdotes nativos", sobre todo porque del total que allí trabaja -prácticamente 80-, sólo 10 son chiapanecos.

 
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