Usted está aquí: lunes 13 de marzo de 2006 Política Calderón: hace falta que otro michoacano llegue a Los Pinos, como Lázaro Cárdenas

Acarreo y distribución de regalos, parte de la nueva estrategia del candidato panista

Calderón: hace falta que otro michoacano llegue a Los Pinos, como Lázaro Cárdenas

VICTOR BALLINAS ENVIADO

Ampliar la imagen El candidato presidencial del PAN, Felipe Calderón, y su esposa, Margarita Zavala, durante la comida que recibieron ayer de la comunidad purépecha de Huáncito Foto: Eduardo Herrejón

Huancito, Mich., 12 de marzo. En su tierra natal, el candidato panista a la Presidencia de la República, Felipe Calderón Hinojosa, dijo a sus paisanos que así como en su momento el general Lázaro Cárdenas llegó a Los Pinos, "hace falta que llegue otro michoacano para transformar esta entidad; denme la oportunidad".

Por la tarde, en Uruapan, al encabezar un mitin ante cientos de personas, contento porque en los últimos actos ha tenido varios miles de asistentes, quiso marcar distancia del jefe del Ejecutivo federal, y dijo: "Para aquellos que critican al presidente Fox, total, a mí qué; yo soy el hijo desobediente", pero enseguida matizó: "pueden decir muchas cosas, pero es el primer gobierno que en los últimos 30 años no avienta al país a la crisis del barranco, y es el primer gobierno en 60 años que no contrae deuda externa".

Y aquí, como en Huáncito, criticó "al candidato con quien estoy compitiendo", Andrés Manuel López Obrador. "Es López Hablador: en los primeros cuatro años de gobierno en el Distrito Federal no creó empleos y endeudó a la ciudad más de lo que ésta puede pagar. El odia a los inversionistas; imagínenselo aquí cerrando empresas y hoteles, como hizo en el Distrito Federal con el hotel Sheraton para defender a (Fidel ) Castro, presidente de Cuba."

En Huáncito cientos de purépechas le dieron la bienvenida, pero también llegaron panistas de Morelia, La Piedad, Zamora y otros sitios cercanos. Al lado de carretera estaban estacionados los 20 autobuses en los que las personas fueron trasladadas, porque desde el jueves pasado, en los acto de campaña del hijo desobediente, como se hace llamar Calderón, empezaron a notarse los cambios: trasladar a los panistas y simpatizantes en camiones para mostrar "la fuerza del panismo" con plazas llenas.

Y también a diferencia de los primeros dos meses, en que las playeras, las gorras, las bolsas y los encendedores eran vendidos, ahora en los mítines se aprecian cientos y miles de personas con playeras en favor de Felipe Calderón, porque las regalan, lo mismo que las cachuchas.

Los purépechas lo recibieron a la entrada del pueblo de Huáncito. Ahí, a él y a su esposa, Margarita Zavala, les pusieron un collar con jarritos y panes. A ella inclusive le regalaron una blusa y una falda bordadas. Y caminaron precedidos de una banda musical del pueblo.

Aquí estaban purépechas de los 13 pueblos: San Juan Narapan, Tacuro, Ixchán, Huáncito, Sopeco, Santo Tomás, Acachoen, Chilchota, Cofradía, Tanitio, Purén, Huecajo y Los Mojales, además de otros michoacanos, muchos de ellos jóvenes.

Con la plaza principal casi llena, y con la enjundia de la líder purépecha, la profesora pensionada Estela Saucedo, el mitin prendió en apoyo al panista. Al micrófono, de forma natural y de frente a sus representados, Saucedo le dijo: "Los purépechas son los más olvidados y dejados. Aquí pasan candidatos a la Presidencia de la República y al gobierno del estado y luego nos olvidan. No nos toman en cuenta. No hay ni una calle pavimentada, no hay drenaje, no hay empleos".

Los pobladores coreaban: "¡La maestra! ¡La maestra!" Ella, sin inmutarse, proseguía: "no querían que viniera el candidato; será por vergüenza que no querían que viniera, pero hasta acá llegó el tata Felipe con nosotros. Antes votábamos por el PRD, nos enfrentábamos a los soldados con palos. Yo misma encabezaba la lucha, pero nos olvidaron. Por eso Felipe es mi candidato y lo vamos a llevar a la Presidencia. ¡Ya es presidente!"

El candidato panista al Senado, Marco Cortez, intentó en tres ocasiones terminar con el discurso de la dirigente indígena. "Ya", le dijo la primera vez; luego la llamó: "¡Ya, apúrale!", y por último, insistió: "¡Apúrale!", pero la dirigente habló lo que quiso y hasta en purépecha. Le pidió al candidato "un grande edificio para mercado de artesanías. Queremos que Huáncito sea municipio, servicios".

Calderón, emocionado por el recibimiento y por "estar en casa", como él mismo dijo, habló en tono fuerte y propuso el programa Proárbol, mediante el cual se buscará proteger los bosques y sacar de la miseria a los indígenas y campesinos dueños de ellos.

Hay bosques donde los indígenas y campesinos han "tumbado palos para sembrar maíz y trigo. Yo les ofrezco que esas parcelas, por cada hectárea de maíz en la que vuelvan a sembrar árboles, les voy a pagar el Procampo, les voy a pagar lo que obtendrían por toneladas de maíz o trigo, y les voy a pagar por cada árbol que siembren, y cada año les voy a pagar por cuidarlos, y cuando sean grandes, la madera será para ustedes. Esa es la propuesta que hago desde aquí este día".

Calderón obtuvo gritos de "¡Felipe! ¡Felipe!" Ya encarrerado, les prometió que tratará a todos los estados por igual, pero Michoacán será "más igual que los otros, nada más porque sí, porque soy michoacano y a este estado le va a ir muy bien".

La líder purépecha organizó una comida al candidato y a los visitantes. Churipo -caldo de res con tres chiles- y corunda -un tamal-, pero las mujeres purépechas no comieron, ellas sólo miraban, "la comida es para las visitas; si se nos antoja, nosotras guisamos en nuestra casa", declararon a este diario María de Jesús Antonio, Delfina Jesús Pablo y María Inés Lorenzo.

"Venimos porque nos dijeron que él sí nos va a ayudar. Nosotras somos alfareras, pero el problema es que no tenemos leña y nos cuesta 50 pesos la carga. Para cocer al horno nuestros jarros necesitamos seis cargas. Necesitamos ayuda, porque nuestros jarros nos los compran muy baratos, a seis u ocho pesos, y ellos los venden a 30, pero los tenemos que vender, uno los da porque no podemos esperar a que nos compren caro, necesitamos dinero."

Más tarde Calderón se reunió con empresarios de Zamora -poco más de una docena- y luego encabezó un mitin con casi 3 mil simpatizantes en la plaza principal de Uruapan, municipio gobernado por el PRD.

 
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