Usted está aquí: lunes 20 de febrero de 2006 Política La STPS avaló la ilegalidad al reconocer a Víctor Flores

Salazar Sáenz no analizó el conflicto, afirma el SNTSS

La STPS avaló la ilegalidad al reconocer a Víctor Flores

PATRICIA MUÑOZ RIOS

Ampliar la imagen Afiliados al Congreso del Trabajo resguardaron las instalaciones de la central el pasado14 de febrero, durante una reunión en la que se temía hubiera agresiones de los simpatizantes de Víctor Flores Morales Foto: Fernando Castillo/Micphotopress

El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Francisco Javier Salazar Sáenz, avaló la prepotencia y el autoritarismo de Víctor Flores al reconocerlo como presidente del Congreso del Trabajo (CT), a pesar de la ilegalidad, de que ese líder no sólo es acusado de múltiples actos de corrupción y de que ni siquiera tiene sindicato que representar.

El secretario del exterior del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Eduardo Pérez Saucedo, señaló lo anterior y sostuvo que en el "gobierno del cambio" los funcionarios del régimen foxista perpetuaron los viejos esquemas priístas.

Salazar Sáenz, manifestó, no se tomó la molestia de analizar a fondo el conflicto que surgió en el CT. Simplemente, añadió, avaló la simulación y dio su apoyo a un "líder de membrete". Esto porque para la Unión Nacional de Trabajadores queda claro que las organizaciones que se oponen a Flores Morales son sindicatos verdaderos, como el de trabajadores de la educación, el mexicano de electricistas, el petrolero, el minero y otros.

En tanto, "quien apoya a Flores es el inexistente de los petroleros, la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, que está en extinción, y la desmembrada Confederación de Trabajadores de México".

En este sentido, el libro Estado, crisis y reorganización sindical, escrito por los catedráticos y especialistas en temas laborales Max Ortega y Ana Alicia Solís de Alba, señala que con sus últimos líderes el CT perdió todo el capital político y laboral que tenía.

Esta central perdió además sus funciones históricas y ha experimentado un profundo deterioro como estructura de negociación global entre las burocracias sindicales, los dueños del capital en el país y el Estado.

Según dicha investigación, la crisis de representación de las instituciones y los dirigentes sindicales ha sido el costo que las dirigencias corporativas han tenido que pagar por su sujeción al poder público, sobre todo el CT, que ha mantenido en las pasadas dos décadas una posición de total subordinación a la administración en turno.

En dicho libro se hace una recopilación de la historia del sindicalismo mexicano, de 1970 a la fecha, en la cual se evoca cómo el CT, que empezó como organización que aglutinaba todo el poder sindical corporativo del país, se desdibujó totalmente, se dejó comprar "gratis" y pasó de ser una central que ponía y quitaba legisladores, gobernadores, etcétera, a un "remedo" que ahora anda peleando algunos huesos políticos para sus dirigentes.

Recuerda que en 1990 fue la primera escisión del CT, cuando se creó la Fesebes, con la participación activa de las dirigencias de sindicatos de empresas paraestatales privatizadas o restructuradas. A la par de esa ruptura se dio la salida de importantes sindicatos de esta central, como el del IMSS.

Así, mientras durante dos décadas el CT había tenido un importante papel en la estabilidad política del país, decayó de tal forma que entró en una crisis de la que no ha podido salir, y ahora amenaza con resquebrajarse totalmente, quizá para desaparecer, augura el análisis.

 
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