Usted está aquí: sábado 5 de noviembre de 2005 Cultura Pone en escena dos bocas, pero sólo una es la que habla

Se estrenó El ventrílocuo, de Larry Tremblay

Pone en escena dos bocas, pero sólo una es la que habla

MERRY MACMASTERS

Ampliar la imagen Escena de la obra que se presenta en el teatro Santa Catarina, en Coyoac�FOTO Carlos Cisneros Foto: Carlos Cisneros

Como pasa con la cebolla, la obra de teatro El ventrílocuo, del canadiense Larry Tremblay, se revela capa tras capa. Sin embargo, justo cuando el espectador piensa que ya entendió todo, una última y esperada hoja, le hace exclamar: ''¡oops, a lo mejor no era eso!", admite el director de teatro Boris Schoemann (París, 1964), cuya compañía Los Endebles estrenó ayer ese montaje en el teatro Santa Catarina, en Plaza Santa Catarina 10, Coyoacán.

Schoemann, también traductor de la obra al español, se refiere a esta pieza en un solo acto como ''un engaño permanente". Explica: ''Tiene una estructura de cajas o de capas de cebolla que se quitan uno tras otro. Todo el chiste es engañarnos dentro de esta casa de muñecas, de este personaje encerrado en su cuarto, con el entorno familiar castrante".

Desde hace un lustro, Los Endebles se ha dedicado a montar obras de autores canadienses, sin embargo, Tremblay ha resultado un dramaturgo singular.

El ventrílocuo atrajo la atención de Schoemann por ''la complejidad del tono absurdo que en algunos momentos provoca hilaridad", pero también el hecho de que ''es un tipo de trabajo que hace mucho tiempo no hago. Si bien crecí en el absurdo, ya me lo había sacudido; me interesa mucho regresar a ese tipo de temas, sobre todo de tratamiento fársico, porque dentro de la farsa se dicen muchas cosas muy fuertes y hondas. Aunque también hay un tono cómico que plantea el autor".

Dramaturgia atravesada por la identidad

Tremblay ha dicho que el asunto de la identidad atraviesa el conjunto de su teatro: ''Se encuentra en El ventrílocuo desde el inicio al comenzar con un número de ventriloquía. ¿Qué es ésta? Poner en escena dos bocas cuando sólo una habla verdaderamente. El problema está expuesto de entrada: ¿Quién está hablando? ¿Quién es el sujeto? ¿Quién posee una real identidad?

''El ventrílocuo está construida como si hubiera dos cuerpos para un solo personaje, o dos personajes para un solo cuerpo. Por tanto, se instala un combate, evidentemente teatral, por obtener su lugar en ese cuerpo o por tener esos cuerpos en su lugar."

Con temática múltiple, la obra también parodia el sicoanálisis, porque éste se basa de algún modo en la teatralidad. Para Schoemann el autor emplea ''esta onda sicoanalítica para burlarse del asunto, sin que haya ninguna profundidad".

Otro tema es la dificultad de la creación y ''los diversos personajes que uno asume mientras está en un proceso creativo. El autor se pone en su piel y se despelleja de la misma manera que sus personajes". Según el director, uno puede hacer de la puesta un juguete escénico, ''completamente pirado que -para Schoemann-, tiene mucho que ver con la búsqueda de Tremblay: no hacer nada realista, cotidiano, común y corriente, sino picar un poco al espectador por algunos lados muy perversos".

En la versión mexicana hay un inesperado toque de Cervantes. Schoemann explica que en la obra original, la referencia es a Balzac, sin embargo, ''fue un mutuo acuerdo entre el autor y el traductor incorporar a Cervantes para emular la novela más bella del mundo".

Coproducida por la Universidad Nacional Autónoma de México, el programa México en Escena, la Embajada de Canadá y Los Endebles, El ventrílocuo cuenta con las actuaciones de Alejandro Calva, Alejandra Chacón, Miguel Conde, y la escenografía es de Jorge Ballina.

 
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