Usted está aquí: sábado 24 de septiembre de 2005 Política DESFILADERO

DESFILADERO

Jaime Avilés

Ramón Martín Huerta: preguntas

Alerta en la cumbre de Mar del Plata

Lectores en disputa por la C de WC

Tan oscura como sus gestiones, primero al frente del gobierno de Guanajuato, después en la subsecretaría de Gobernación y por último en la Secretaría de Seguridad Pública; tan sospechosa como sus golpes bajos contra los altos mandos de la policía capitalina y el gobierno que encabezaba Andrés Manuel López Obrador; tan inquietante, tan maloliente, la repentina desaparición física de Ramón Martín Huerta se produce al cabo de un extenso periodo de violencia, brutalidad y vacío de poder en los territorios de la geografía, la economía y la política controlados por el narcotráfico.

Si la muerte, aparentemente inducida, del mejor amigo de Vicente Fox obedece a una decisión de alguna de las empresas clandestinas que se dedican a la producción, transportación y comercio de las sustancias ilícitas más cotizadas en el mercado mundial, cabe preguntarse cuál puede ser el sentido del mensaje. ¿Acaso removieron los capos un escollo que impedía encontrar una salida a la crisis por la cual no han cesado los asesinatos y los ajustes de cuentas entre las bandas? Porque nada sugiere que se trate de una represalia debida a la eficacia de la represión oficial en contra del crimen organizado.

En todo caso, el daño infligido personalmente al titular del Ejecutivo federal es inocultable. La infausta noticia lo paralizó. La vulnerabilidad de los principales operadores del aparato de Estado quedó de manifiesto, así como la falta de dispositivos para actuar ante una emergencia de tal envergadura. Asustados, no hay otra palabra que los describa mejor, apresurándose de manera compulsiva a imponer la versión oficial de que fue un "accidente", los hombres del régimen se convirtieron en los mejores colaboradores de quienes tal vez hicieron posible el desastre aéreo con un objetivo político bien definido, que sin embargo todavía no se alcanza a percibir.

¿Estamos ante una sangrienta maniobra para arrebatar a Fox el control de áreas estratégicas del Estado, en vísperas de una contienda electoral en la que el salinismo tiene tanto que perder? ¿Este es el anuncio del "estilo" que los dueños del país impondrán a la etapa final del calamitoso sexenio? Como quiera que sea, sin cuadros capaces de articular una respuesta coherente y dinámica de las instituciones, el "gobierno" se ha quedado perplejo y sus reacciones, marcadas por el temor, la improvisación y la torpeza, han sido tan lamentables como si las hubiera coordinado el propio Martín Huerta, un funcionario sin cualidades ni méritos para desempeñar las funciones que tenía encomendadas y que hace mucho tiempo debió ser desplazado de la escena pública nacional. La obstinación que lo mantuvo en su cargo contra viento y marea, a fin de cuentas, tuvo un precio demasiado alto para él, y terminó pagándolo con su vida.

Dios y el terrorismo

En el cono sur del continente americano, mientras tanto, como si hubiera leído la entrega de esta página sabatina la semana anterior, el canciller de Argentina, Rafael Bielsa, declaró el miércoles a los cuatro vientos que "sólo Dios podrá evitar que haya un atentado terrorista" durante la cumbre de jefes de Estado que en noviembre será celebrada en el balneario de Mar del Plata.

Bielsa estaba de visita en la ciudad de Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, y se había dado tiempo para tomarse un café cortadito con crema en el restaurante El Cairo, donde antaño iba todas las tardes y noches el genial caricaturista Roberto Fontanarrosa, a quien ahora debe su fama el establecimiento. Como candidato a diputado del frente político que encabeza el presidente Néstor Kirchner, de cara a las elecciones legislativas del próximo 23 de octubre, Bielsa estaba en plena campaña proselitista cuando un reportero le preguntó cómo avanzaban los esquemas de seguridad para la cumbre.

"Hemos tomado todas las medidas de precaución necesarias; hemos coordinado acciones con los equipos que protegerán a los visitantes; hemos hecho todo lo humanamente posible, pero si alguien quiere que a pesar de todo haya un atentado terrorista, sólo Dios podrá evitar que haya un atentado terrorista", afirmó el diplomático.

La declaración parece un chiste. Los funcionarios públicos del más alto nivel no suelen decir cosas así. Pero las palabras de Bielsa tenían un destinatario muy concreto: el presidente de Estados Unidos, George WC Bush, a quien detesta con la misma animadversión que le profesa Kirchner. La semana pasada ambos mandatarios coincidieron en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York y, si bien se dieron un tibio apretón de manos, no intercambiaron palabra alguna; Kirchner, incluso, faltó deliberadamente a una comida donde la estrella fue WC.

En el Desfiladero del sábado pasado se aludió al temor existente entre algunos gobiernos sudamericanos que sospechan de la posibilidad de un atentado terrorista, patrocinado por Estados Unidos, para fortalecer el control de Washington sobre la región. La postura de Bielsa, cuando invoca a Dios como única garantía de seguridad absoluta contra los designios de Al Qaeda, era quizá una forma de llamar la atención sobre el tema, o de tomarle el pelo al asesino de la Casa Blanca que, bien lo ha señalado Rodrigo Fresán, "pide permiso para ir al baño, pero no para invadir naciones indefensas".

George WC o no C

A propósito de la carta del señor David Castro, reproducida hace ocho días en este espacio, en la que criticaba la costumbre de esta página de llamar WC al presidente Bush, se produjeron algunas interesantes reacciones que bien vale la pena compartir.

Mario Turek escribió: "Le garantizo que el fascismo recalcitrante que denota la crítica del señor Castro no solamente demuestra una ideología que repugna a todas luces, sino también profunda ignorancia y miedo a perder lo que tenga si se llega a producir un cambio en el país. Es más fácil apoyar a wc (con minúsculas) que apostar a Chávez, Lula, Kirchner o AMLO. Lo felicito por sus posturas (?), inclusive si a veces uno no está de acuerdo con usted da gusto leerlo sábado a sábado".

Salvador Zamora, a su vez, tecleó: "El señor David Castro se ofende con sus columnas. El que debe analizar las cosas con más cuidado es él, con todo respeto. Es muy cierto que los gobernantes no son dioses, pero todo el mundo sabe que el calentamiento global, provocado sobre todo por el dinero, está cambiando el clima y tiene que ver de manera muy directa con la frecuencia y ferocidad de los huracanes, entre otros fenómenos indeseables. El gobierno de EU ha mostrado profundo desprecio por la naturaleza y sólo le importan los intereses de sus trasnacionales. Por otra parte, Bush hizo caso omiso durante años a las llamadas de alerta acerca del peligro que corría Nueva Orleáns y aún así recortó el presupuesto dándole prioridad a la guerra de Irak. Y después de la tragedia no mostró el menor interés por sus connacionales. ¿Se puede decir que es inocente de la tragedia provocada por Katrina? ¿Qué opina de eso el señor Castro? El dice que usted se gana la vida de manera fácil atacando a gobernantes que no son de su agrado. Que mejor se lo diga a tantos periodistas de tercera de la tele. Yo soy sincero, estoy delicado de salud, sólo doy ocasionalmente clases de matemáticas y me gusta programar computadoras, pero todavía tengo la ilusión de colaborar en una empresa".

Desde Boston, Massachussets, el doctor Adrián Gollas se pronunció así: "Estoy de acuerdo con el señor David Castro sobre tu desafortunada nota criticando al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como si éste fuera quien ordenó que un desastre natural de la categoría de Katrina existiera hace unas semanas. Referirte a él como WC Bush créeme que no lo afecta en absoluto, pero a ti te baja de categoría y no creo que tu columna merezca eso, sino todo lo contrario. Si Bush no es de tu agrado es diferente, pero no le digas así o terminarás pareciéndote a los ridículos reporteros de corte liberal y después nadie te tomará en serio. ¿Recuerdas lo que le pasó a Dan Rather en CBS?"

Yolanda Robles, desde Morelia, sostiene: "Mal hace el señor David Castro en molestarse; su columna no culpa directamente a WC del Katrina, por lo visto leyó mal. Pero la frecuencia y agresividad de los últimos huracanes se deben al calentamiento global y en eso WC y sus compinches sí son responsables; la amenaza a la región sí estaba prevista y es más que evidente que los negros pobres y los indocumentados fueron las víctimas; además, WC menospreció la ayuda de Cuba de mil 500 médicos con experiencia en esas situaciones. Esas cosas el señor David Castro no las quiere ver".

Gustavo G. Guerrero, por último, pide: "No le hagas caso al señor Castro, quien se autodescribió como lector educado, sí, educado tal vez con libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez o Miguel Angel Cornejo; por favor, sigue llamando WC al Bush, pues creo que esa palabra lo define correctamente como el receptáculo de mierda que es. El Bush mintió educadamente para invadir Irak y desvió educadamente recursos sociales para su guerra. Tú no dijiste que Bush fuera un dios, pero el Bush confirma que es un pendejo".

Rápido viaje a Oriente

Al regresar de las vacaciones de verano en Europa, la industria editorial de Italia sacó al mercado 460 novelas de primera edición, pero la de Francia la superó con casi 600 títulos. La crónica de un festival artístico en la ciudad de Piacenza, el testimonio de una periodista francesa secuestrada en Bagdad y una conversación con Frei Betto acerca de Lula, Brasil y las lenguas romances, entre algunos otros temas, serán la médula de una nueva serie de relatos vagabundos -que desde pasado mañana aparecerán en la sección Cultura de La Jornada- para contar un rápido viaje a Oriente.

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