Usted está aquí: martes 12 de julio de 2005 Política Abrir la casa

Marco Rascón

Abrir la casa

Sólo abriendo las puertas y las ventanas al pensamiento, las ideas y el imaginario sobre un país justo podrá la izquierda en México avanzar y aportar al país en la contienda de 2006.

Luego de la larga noche de una izquierda cerrada en el pragmatismo, hoy es el momento para la reconstrucción colectiva no solamente de la representación político electoral de la izquierda, sino desde los principios. Sin embargo, no hay organización ni militancia posible si no hay conceptos y un rumbo con compromisos claros.

Cuando Andrés Manuel López Obrador declaró en entrevista que era un político de "centro moderado" decapitó a su propia base política y convirtió la movilización en su favor en la historia de una democracia sin cabeza, recordando a José Revueltas.

La crisis del vacío de la izquierda no fue por una pifia o mala interpretación, sino por una definición que demostró los límites del pragmatismo y los peligros de marchar únicamente con un proyecto de poder, no político, sumándose así a la idea del "final de la historia", sin más ideología que la de "ganar".

La confesión abrupta, aunque coherente en sus actos, discurso, programa y alianzas estratégicas, lo deslindó de tajo de la izquierda, la misma que defendió su derecho a ser candidato, la que se movilizó contra el desafuero y entró por la calle de Madero y salió por 5 de Mayo teniéndolo por candidato. Para López Obrador, este apoyo de la izquierda es un lastre que lo limita en sus compromisos futuros. ¿Es el centro garantía de gobernar para todos... o para nadie?

Al declarar su posición ideológica hizo explícito lo que ya era un hecho: la izquierda no tiene candidato ni programa ni visión sobre el futuro, y el PRD, como presunta representación de la izquierda en la lucha electoral, quedó desnudo frente a la declaración de su virtual candidato. ¿El partido y otros segmentos políticos y sociales han discutido, y aprobado en su caso, que irán a 2006 con un candidato de centro? En caso de alianza con ese centro moderado, ¿han debatido los términos de una alianza con la propuesta de López Obrador y el camachismo? ¿Deben el PRD y la izquierda abrirse a todas las propuestas, o ésa ya es su propuesta?

Andrés Manuel López Obrador como candidato único del PRD con esa definición trazó la naturaleza misma del PRD y el abandono de los principios y compromisos de transformación del país por una vía no neoliberal, basada en la defensa de la soberanía. Esto replantea para la intelectualidad de izquierda, que lo apoyó incondicionalmente, el significado que tiene ir a la lucha por la alternancia sin candidato propio, ya que la disputa por el centro implica más de lo mismo. Significa una revisión no nada más del presente, sino de la historia y el futuro.

La racionalidad de la izquierda estalla ante los ojos de todos, pues el vacío entre el proyecto de poder, basado en las encuestas, exhibe la falta de proyecto político propio e independencia programática para ofrecer al pueblo de México.

Por ello López Obrador en su discurso de poder puede hablar de Morelos, Juárez y Madero, pero no reivindicar las luchas contemporáneas de la izquierda por la transformación del país. En su discurso no puede mencionar ni 1968 ni el sindicalismo independiente ni las luchas contra la represión y la guerra sucia ni las movilizaciones de los trabajadores contra las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ni reconoce el movimiento de la ciudad en 1985 ni la lucha por el estado 32 ni tampoco 1988. Su silencio no es olvido, sino una posición de deslinde, y deja en el vacío ese patrimonio histórico que con toda cachaza Fox se adjudica como "padre de la democracia".

Bajo este vacío de una izquierda sin cabeza, a no dudarlo vendrá el cínico de Roberto Madrazo a reivindicar que él y sus camisas rojas son la izquierda y su padre el precursor, según adelanta el espot televisivo.

Por eso, al conformar su equipo y delinear lo que será su propia fuerza en la Cámara de Diputados y Senadores, en la Asamblea Legislativa, las delegaciones, el gabinete y la jefatura de Gobierno, plantea que estas posiciones serán "para la sociedad civil", haciendo del perverso juego de las posiciones electorales y la lucha por las prerrogativas un molino de carne.

Cuauhtémoc Cárdenas, con su decisión de no ir a una contienda interna sin debate, abre la casa y convoca a la reconstrucción del rumbo de la izquierda. Llama a demostrar que la izquierda sí existe y puede presentar frente político en 2006, en el que las alianzas en todo caso se sumen al rumbo de la lucha histórica por democratizar e independizar al país sin que las cúpulas determinen el destino.

Cárdenas ha llamado a debatir, reivindicando los principios y compromisos que dieron origen al PRD, hoy abandonados; llama a abrir la casa, puertas y ventanas, para que entren la memoria, los juicios, los gobiernos, las aspiraciones del país. Aún hay tiempo para que gane la izquierda.

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