Usted está aquí: lunes 4 de julio de 2005 Sociedad y Justicia En EU, la primera pingüino en ser "madre soltera"

Abandonada por su joven pareja, ella sola incubó a su cría

En EU, la primera pingüino en ser "madre soltera"

AFP

Chicago, 3 de julio. Abandonada por su pareja y rechazada por su comunidad, Zurita es el primer pingüino hembra en convertirse en madre soltera.

A pesar de estar condenada a fallar, esta ave ha logrado lo que ninguna otra: tener a su cría ella sola.

Zurita sólo recibió la ayuda de los biólogos del zoológico Brookfield, a las afueras de Chicago, quienes la alimentaron con pescado durante los 42 días del periodo de incubación.

Pero ciertamente se trata de la primera pingüino Humboldt en incubar a su cría sin ayuda de su pareja, ya que en su hábitat natural los huevos no pueden ser incubados si son abandonados por la madre cuando va a buscar la comida.

Por eso estas aves trabajan en pareja para criar a sus polluelos y muchas veces permanecen juntas de por vida. Asimismo, los pingüinos machos comparten los deberes de la paternidad ayudando a construir el nido, incubando los huevos y buscando comida.

"No es la culpa de Gazpacho. Era muy joven en ese momento", insistió la encargada Darlene Broniewicz.

Zurita y Gazpacho no debían haberse juntado. El pingüino era demasia- do joven para reproducirse, por lo que simplemente debía acompañarla luego de que Zurita quedó aislada de su comunidad por buscar amor donde no debía.

Zurita, de 15 años, fue criada desde pequeña en el zoológico de Oregon (noreste), proceso que generalmente impide a los animales socializar correctamente. Sin embargo, esto no le impidió encontrar una pareja cuando fue transferida al zoológico de Brookfield, en 1997.

Lamentablemente, Zoro y Zurita nunca tuvieron crías y llevaron una vida juntos hasta cinco años atrás, cuando Zoro desarrolló un problema óseo y murió.

Los pingüinos, como las personas, son muy sociables. Las parejas, además de serlo para procrear, son compañeras. Zurita era la única soltera de su comunidad, y comenzó a tratar de separar a las otras parejas.

Finalmente debió ser apartada de su comunidad por su propia seguridad. Fue colocada en un cuarto al lado de los otros pingüinos para poder olerlos y oírlos, aunque se sentía muy sola.

Entonces los encargados del zoológico le llevaron a Gazpacho, una cría de sólo 16 meses, que no tenía edad suficiente para procrear.

Sin embargo, de ellos resultaron dos huevos. El pingüino no asumió su paternidad debido a su juventud, y Zurita quedó sola y debió criar ella misma a su polluelo.

Actualmente las autoridades del zoológico siguen buscándole pareja.

 
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