Usted está aquí: jueves 17 de febrero de 2005 Sociedad y Justicia La Ley de Bioseguridad legaliza la contaminación transgénica: Greenpeace

Es claro el beneficio a trasnacionales en perjuicio de campesinos, afirma Cemda

La Ley de Bioseguridad legaliza la contaminación transgénica: Greenpeace

ANGELICA ENCISO L.

La aprobación de la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados legaliza la contaminación transgénica de la biodiversidad del país, le da un cheque en blanco a las corporaciones, sobre todo a Monsanto, y crea riesgos y conflictos para los campesinos, los indígenas y los consumidores, señalaron Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

La ley que fue aprobada el martes por el Senado de la República no considera los espacios de participación pública y los medios de defensa que una legislación de esta naturaleza requiere, consideró el centro.

Cuestionó además el rol que se asigna a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que será la responsable de la vigilancia, ya que "ha sido una institución que no ha representado dignamente los intereses ambientales de la población".

Puso en duda los tiempos y formas del proceso legislativo, ya que se preguntó qué intereses hay detrás de la aprobación de la iniciativa, y se respondió que "es claro que son los de las trasnacionales contra los de los campesinos y productores de nuestro país; prevaleciendo, por razones incomprensibles, las primeras sobre los segundos".

Greenpeace lamentó la "irresponsabilidad de los senadores al aprobar una propuesta de ley plagada de errores, al permitir que procedimientos irregulares, impuestos por los promotores de los transgénicos, se apoderaran del proceso legislativo y al aceptar con su voto que se violen los derechos de los consumidores y de los productores".

Consideró inaceptable que los senadores hayan elegido la vía fácil de ignorar las graves omisiones, ambigüedades y problemas de la propuesta. Destacó que había al menos dos temas trascendentales: el etiquetado de productos derivados de transgénicos y la responsabilidad objetiva para las empresas que puedan contaminar o afectar a terceros.

En la ley se ignoró el caso de contaminación de cultivos tradicionales de maíz con organismos genéticamente modificados (OGM) que se presentó en Oaxaca, y también los resultados del estudio Maíz y biodiversidad realizado por la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCAAN), donde se recomendó limitar las importaciones de la gramínea a México, moler el grano y reforzar la moratoria que actualmente existe en el país para su siembra comercial. Este es el primer informe de la CCAAN que ha sido ignorado tanto por el gobierno federal como por los legisladores.

Sobre el maíz, alimento del que México es centro de origen, Antonio Turrent, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, destacó que los campesinos mexicanos no compran la semilla, sino utilizan la propia y la trabajan en libertad para buscar e introducir cruzamientos.

Precisó que la presencia de transgenes en el maíz no es inocua y en alguna etapa la acumulación de material transgénico interferiría con las funciones del genoma, "no habría problema si todos los productores de maíz de México, incluidos los tradicionales, compraran su semilla todos los años, pero la mitad de las unidades de producción no lo hace, utiliza la que produce".

 
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