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México D.F. Viernes 3 de septiembre de 2004

Se presenta ante la Convención Republicana como el liberador de los oprimidos

Ofrece Bush encabezar la "defensa heroica de la patria"

Al aceptar la nominación como candidato a la presidencia propone privatizar salud y pensiones

JIM CASON Y DAVID BROOKS CORRESPONSALES

Nueva York, 2 de septiembre. El presidente George W. Bush inició hoy la etapa final de su campaña de relección al presentarse ante la Convención Nacional Republicana como el supremo general encargado de la heroica defensa de la patria, y ofreció una serie de propuestas para su próximo periodo, incluyendo la privatización de pensiones y salud.

"Muchos de nuestros sistemas más fundamentales -el código de tributación, salud, planes de pensión, capacitación laboral- fueron creados para el mundo de ayer, no para el de mañana", declaró Bush ante los fieles de su partido en el Madison Square Garden. "Transformaremos estos sistemas para que todos los ciudadanos estén equipados, preparados -y así realmente ser libres- para tomar sus propias decisiones y buscar la realización de sus propios sueños".

En un discurso ofrecido en tono informal desde una plataforma redonda especialmente diseñada en el centro de esta arena, Bush abordó tanto asuntos de seguridad nacional como los domésticos de creciente preocupación para los votantes, como el empleo, la economía y los servicios de salud.

El discurso culminante de este evento, transmitido en vivo por todos los medios masivos, fue diseñado para destacar lo que las principales figuras republicanas han caracterizado a lo largo de la semana, como el liderazgo "heroico", "decisivo" y "firme" que el presidente ha ofrecido a este país en tres años, desde el trauma del 11 de septiembre.

"Hemos combatido con los terroristas a través de la tierra, no por orgullo, no por el poder, sino porque las vidas de nuestros ciudadanos están en juego. Nuestra estrategia es clara", afirmó Bush en un intento de responder a sus críticos. "Hemos triplicado el financiamiento para la seguridad de la patria y capacitado a medio millón de personas en primeros auxilios, porque estamos determinados a proteger nuestra patria. Estamos transformando a nuestras fuerzas militares y reformando y fortaleciendo a nuestros servicios de inteligencia. Permanecemos a la ofensiva -golpeando a terroristas en el extranjero- para no tener que enfrentarlos en casa". Agregó: "estamos trabajando para avanzar la libertad en Medio Oriente, porque la libertad llevará a un futuro de esperanza y la paz que todos queremos. Prevaleceremos".

Con la esperada retórica, Bush afirmó: "estoy orgulloso de que mi país permanece como la esperanza de los oprimidos y la fuerza más grande por el bien en este mundo". Poco después sostuvo que busca continuar con la gran historia de apoyo de la democracia a escala mundial: "Nos honró ayudar en el surgimiento de la democracia en Alemania y Japón y Nicaragua y Europa Central y el Báltico, y la historia noble continúa".

Pero al tiempo que Bush intentó ofrecer su "visión" para su segundo periodo en la Casa Blanca, dejó en la vaguedad y sin detalles lo que serían las iniciativas de su gobierno en los próximos cuatro años. Los planteamientos mencionados en su discurso de esta noche son más bien una reiteración de sus propuestas para trasladar las pensiones estatales al mercado privado. Y presentó algo novedoso: promover que los seguros de salud para empleados, financiados ahora en parte por empresas y el gobierno, sean trasladados a cuentas individuales pagadas por cada trabajador.

La consigna de la campaña fue enunciada por Bush esta noche: crear "un mundo más seguro y un Estados Unidos más esperanzador".

Una de las tareas de Bush en esta jornada fue intentar cambiar el canal de la atención pública de las pérdidas de empleo, creciente pobreza y alzas de precios de energía, a las "oportunidades" que ofrece un país enfocado en "un futuro de esperanza".

Si Bush logra esto o no, no hay duda de que el presidente y sus estrategas lograron una de las grandes metamorfosis de la historia: convertir a un universitario irresponsable y borracho -que pudo evadir el servicio de combate en una guerra, y que se dedicó a la bebida y a la droga durante más de 10 años después de la universidad- en un comandante en jefe decisivo y firme, campeón de la decencia y el bien.

Es la figura que los republicanos presentan contra su contrincante, a quien cuestionan su servicio militar y su carrera de más de 30 años como fiscal estatal y legislador federal. Que los estrategas republicanos logren contrastar con éxito a Bush con un John Kerry que sí fue a la guerra que Bush evadió y que se haya dedicado desde entonces al servicio público, será una de las hazañas de manejo de imagen en la historia política de este país.

Bush, luciendo su imagen de "cuate" común y abierto, provocó ovaciones y gritos de entusiasmo entre los delegados reunidos para la noche final de su convención. La arena, y las imágenes enviadas desde ahí, se inundaron con los colores patrióticos y, como es tradicional, al concluir el discurso -formalmente la aceptación de la nominación del partido como candidato presidencial- se soltaron decenas de miles de globos que cayeron sobre el público.

Fue, en parte, un gran festejo de la dirigencia partidaria para sus integrantes más fieles, y para entusiasmarlos a salir y librar la lucha electoral de aquí al 2 de noviembre con el propósito de lograr la relección de Bush y Cheney.

Con todo, resultó sorprendente, al caminar esta semana entre los delegados en esta arena, que no es palpable la energía y pasión como lo fue en la Convención Demócrata hace un mes. Con la excepción del discurso de Bush, los delegados no prestaban gran atención a los discursos, aunque cumplían su tarea de aplaudir y agitar las pancartas prefabricadas en los momentos oportunos. Tampoco llenaron la arena, con un cupo oficial de poco más 19 mil lugares, mientras en la Convención Demócrata en Boston los bomberos debieron cerrar el acceso a una arena de igual tamaño por superar el cupo permitido.

Parte de esto es resultado de un programa en donde hubo sólo la mitad de oradores que en la fiesta demócrata, y buena parte del tiempo fue dedicada a presentaciones por video. Al pasar entre los delegados no hay indicios de la ira expresada por las bases demócratas en su convención, ni gran atención a la "visión" que se desarrolla para el futuro inmediato.

Además, mucho de lo que ocurre en este acto se realiza fuera de la arena, en desayunos, comidas y cenas privadas para ciertas delegaciones o sectores del partido. Así, la base ultraconservadora se ha reunido en otro lugar para discutir su estrategia para la etapa final de la elección y para nutrir de solidaridad sus "causas", encabezadas por Bush -muchas de las cuales no se mencionan desde el podio en horas trasmitidas por televisión-, contra el aborto y los homosexuales, entre otras.

También muchas personas están "gozando" estos días para visitar Nueva York (aunque los clubes para caballeros y otros antros dedicados a los deseos carnales reportan que los republicanos no cumplieron, como clientes, con las expectativas de esta convención) o reunirse con otros activistas del partido.

Batalla musical

Otro frente de esta pugna es la batalla musical. American Woman de Guess Who fue sustituida de última hora por Isn't She Lovely, de Stevie Wonder, para presentar a Laura Bush en la convención, después de que un funcionario se tomó la molestia de leer la letra y decidir que no era para Laura.

Pero al parecer alguien cometió errores serios durante el elogio a los veteranos el lunes, que fue realizado al son de canciones como Tierra de esperanza y Sueños, de Bruce Springsteen, y otras rolas de Pearl Jam, las Dixie Chicks y John Mellencamp, quienes han expresado su repudio a Bush y participan en conciertos promoviendo la derrota electoral del presidente.

Por si fuera poco, mientras los republicanos han ofrecido música mediante bocinas ubicadas a las afueras del Madison Square Garden como regalo a los transeúntes, una cercana empresa de música empezó a contratacar con puro hip hop.


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George W. Bush se dirige al aparatoso escenario con el emblema presidencial en el centro del Madison Square Garden de Nueva York, desde donde pronunció su discurso y aceptó buscar la relección por el Partido Republicano FOTO REUTERS

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