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México D.F. Sábado 24 de julio de 2004

José Cueli

El perdón y la ley

Si retomamos la reflexión en torno al texto de Jacques Derrida, El siglo y el perdón (Ediciones La Flor, 2003), el filósofo francés afirma que uno de los hilos conductores de su seminario sobre el perdón (y el perjurio) es que ''la dimensión misma del perdón tiende a borrarse al ritmo de la mundialización, y con ella toda medida, todo límite conceptual".

El fenómeno que destaca para ejemplificar esto son todas las escenas de arrepentimiento y perdón, de confesión o disculpa que se han venido multiplicando en el escenario geopolítico a partir de la pasada guerra mundial.

Resalta que vemos, cada vez con más frecuencia, a líderes, comunidades, corporaciones profesionales y jefes de Estado pedir ''perdón" públicamente.

Lo que llama la atención es que lo hacen desde la base de un lenguaje abrahámico (con sustento judeo-cristiano) aun cuando no tenga que ver nada con su religión dominante ni con sus patrones culturales (por ejemplo, en países como Japón o Corea), ''pero que se ha transformado en el idioma universal del derecho, la política, la economía o la diplomacia: a la vez el agente y el síntoma de esta internacionalización".

Esto para Derrida significa, sin duda, una urgencia universal de la memoria, como si se experimentara un apremio perentorio de volverse hacia el pasado y por tanto ese acto de memoria, de autoacusación ''es preciso llevarlo a la vez más allá de la instancia jurídica y más allá de la instancia Estado-nación".

De aquí, según el pensador, se desprendieron acontecimientos extraordinarios como la creación del Tribunal de Nuremberg al término de la Segunda Guerra Mundial para juzgar a los criminales de guerra nazis y la institución de un concepto jurídico como el de ''crimen contra la humanidad".

Esta especie de mutación ''ha estructurado un espacio teatral en el que se juega -sinceramente o no- el gran perdón, la gran escena de arrepentimiento que nos ocupa".

Pero este asunto no tiene sólo una lectura, si bien por una parte responde también, según el filósofo, a un ''buen" movimiento lo que resulta cuestionable, o mejor dicho motivo de estudio y reflexión es ''el simulacro, el ritual automático, la hipocresía, el cálculo o la caricatura a menudo son la partida, y se invitan como parásitos a esta ceremonia de la culpabilidad.

''He ahí toda una humanidad sacudida por un movimiento que pretende ser unánime, he ahí un género humano que pretende acusarse repentinamente, públicamente y espectacularmente, de todos los crímenes efectivamente cometidos por él mismo contra él mismo (contra la humanidad)", escribe.

Visto desde esta perspectiva, todos de una u otra forma hemos estado implicados en movimientos o en guerras, ''grandes revoluciones canónicas y (legítimas)'' que fueron, según Jacques Derrida, los fenómenos que dieron paso a la emergencia de conceptos como ''derechos del hombre" o ''crimen contra la humanidad".

Lo que preocupa e instiga para ir más lejos en la reflexión de estas manifestaciones es las que tales fenómenos tienen las características de ''una conversión de hecho y tendencialmente universal: en vías de mundialización".

Aquí plantea una hipótesis de gran envergadura y de serias consecuencias: ''Porque si, como creo, el concepto de crimen contra la humanidad rige la acusación de esta autoacusación, de este arrepentimiento y de este perdón solicitado; si por otra parte una sacralización de lo humano puede por sí sola, en última instancia, justificar este concepto (nada peor en esta lógica, que un crimen contra la humanidad del hombre y contra los derechos del hombre) y si esta sacralidad encuentra su sentido en la memoria abrahámica de las religiones del libro y en una interpretación judía, pero sobre todo cristiana del (prójimo) o del (semejante)... entonces la 'mundialización' del perdón semeja una inmensa idea de confesión en curso, por tanto una convulsión-conversión-confesión virtualmente cristiana, un proceso de cristianización que ya no necesita de la Iglesia cristiana''.

Me pregunto entonces si la tendencia al retorno de los gobierno a escala mundial es hacia la ''derechización'' y si esto se puede relacionar con los expresado por el filósofo Jacques Derrida, estamos en problemas más serios de lo que alcanzábamos a vislumbrar.

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