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México D.F. Miércoles 2 de junio de 2004

David Byrne/ II y última

Nostalgia por lo real, o lo malo es bueno

Desde luego que el boceto mal hecho y la pintura desgarbada que vemos en la mayoría de las imágenes que forman el libro y la muestra Sensacional del diseño mexicano son graciosos, pero todo mundo sabe que, al igual que éstas imágenes, un taco callejero sabe mejor que uno de Taco Bell. Y ese es el meollo del asunto.

Los tacos callejeros de veras son mejores. Saben mejor y huelen mejor. Son menos perfectos, menos limpios (sin duda), menos modernos, y no cuentan con el respaldo de atractivas campañas publicitarias. Pero la quesadilla de flor de calabaza que uno puede ordenar en la calle (en la temporada en que esa flor se cosecha), con una cerveza helada o un agua casera de jamaica es algo a lo que la perfección de una cadena restaurantera jamás podrá acercarse.

La perfección, debemos inferir, no es en realidad tan perfecta. De hecho, casi es totalmente lo contrario. La perfección es mala, pero lo malo es bueno. La perfección no es buena, sólo lo malo-bueno es bueno. Es muy sencillo.

Cuando uno ve un anuncio o una estructura como los que aquí se presentan, supone de manera natural que va a recibir atención personal por parte del vendedor. Acaso no será una atención magnífica, pero sí mejor que la fría actitud burocrática que acompaña a los productos del mundo globalizado. Pues estas son tiendas, edificios, gráficas y comercios anteriores a, y a pesar de, los mejores esfuerzos de la globalización.

Estos comerciantes le brindarán a uno un trabajo honesto, a diferencia del trabajo pormenorizado y compartimentado de un ''experto" extranjero. Ay de nosotros si la sociedad es manejada por ''expertos".

Si estos trabajos son auténticos, reales, sinceros, humanos, Ƒqué son entonces los trabajos que se realizan utilizando programas de cómputo, diseñados con elegancia y con gráficas de exquisito buen gusto? ƑSon in-auténticos porque están bien hechos? ƑAcaso la perfección no es real también? El antiséptico mundo globalizado, Ƒno es otra forma de lo real? ƑAcaso no es real una cosa falsa en la que todos creen? ƑY no es esa la realidad a la que aspiran muchos de estos artistas y rotulistas autodidactas? ƑAcaso no se mueren de ganas por corromperse?

Bueno, quizá el asunto sea una cuestión de semántica, pero si hemos de asumir que las inferencias de lo ''real" tienen cierta base en la vida y el vivir que conocemos, entonces, de hecho, los productos de la globalización no son reales. Son imitaciones de cosas que son reales, algo que ese proceso busca irradiar. Son versiones atildadas de puestos grasosos, negocios familiares, arquitectura y anuncios imaginativos. Y la ola global querría barrer con todos estos originales y dejar solamente sus copias. Una especie de mundo poblado por borregos. Las campañas publicitarias y los modelos de los productos corporativos lo dejan ver claramente cuando hacen hincapié en su ''sabor casero", y los anuncios presentan familias felices, pero sólo apelan a tales recursos como iconos, en realidad no tienen sabor casero. Ni siquiera son una buena simulación.

La nueva actitud con que miramos las toscas imágenes que nos presenta el libro Sensacional del diseño mexicano consiste en considerarlas evidencias de la resistencia de lo real frente a lo irreal. Si lo irreal consigue desvanecer lo real en diversas partes y lugares del mundo -como ha ocurrido en muchos puntos de los países industrializados-, entonces lo real terminará por ser sólo un recuerdo, una historia curiosa, una imagen, en un libro, de algo que ya no existe. Como la Williamsburg de la época de la colonia, aquella Calle Principal que había en todas las ciudades de Estados Unidos o el castillo de Warwick. Lo real es irreal en muchos lugares porque ya no está allí. Creo que este libro es una tentativa para reinsertarlo en la cultura. Evidentemente se trata de un discurso ajeno al mundo de habla inglesa, pero uno debe utilizar lo que tiene a la mano cuando no dispone de otro material.

Mientras más rápido y más extendido es el avance de la globalización, del neoliberalismo y de las corporaciones multinacionales, mayor es la nostalgia por aquello a lo que remplaza. Debemos conmemorar a los artistas anónimos de éste y de otros libros, porque su trabajo corre el peligro de desaparecer. Es hermoso. Nos recuerda que por debajo de la petulancia y de los logos todavía hay seres humanos.

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