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México D.F. Miércoles 11 de febrero de 2004

Jorge Carrillo Olea

Migración y ultraderecha estadunidense

a decisión de Bush de incorporar a su estrategia electoral el tema de la revisión de la política sobre inmigración será uno de los actos más polémicos de su mandato. La polémica empieza a arreciar.

La división de opiniones dentro del Congreso de Estados Unidos, y aun entre los representantes de los dos partidos, permite establecer la hipótesis de que el tema servirá sólo para fines electorales de tirios y troyanos.

La extrema derecha, más allá de la de Bush, con una embestida hasta ahora casi velada se está haciendo sentir en contra del proyecto presentado y propiamente en contra de cualquier otro, ya que su radicalismo así la obliga. En su estrategia utiliza un lenguaje cuidadosamente maquillado para no contradecir su origen y pertenencia al único cosmos aceptado por ella: la sociedad WASP. Plantea tesis como que su convicción central es que "Estados Unidos puede y debe tener una política de inmigración que sea no discriminatoria y diseñada para ser útil a las necesidades sociales, a la economía y al medio ambiente de nuestro país". Habla de mejorar las condiciones de seguridad en la frontera, evitar la ilegalidad de las inmigraciones, promover las inmigraciones compatibles con el interés nacional, y también de la protección de los derechos civiles (www.fairus.org). Tras ellas encubre sus verdaderas siniestras intenciones. Su planteamiento negativo fundamental es: ninguna amnistía para los millones de inmigrantes ilegales. Esta definición, copiada al carbón, está dentro del ideario de Bush, arguyendo que "no se puede premiar a los violadores de la ley". Si se aplicara lo anterior con el criterio de que amnistía es un acto del Poder Legislativo que ordena el olvido oficial de delitos, tanto en sus momentos procesales como en las condenas pronunciadas, la advertencia no sería grave. Lamentablemente hay muchas razones para temer que no se está hablando de inmigrantes sujetos a proceso o sentenciados, sino que la palabra amnistía se está utilizando at large, o sea, en su interpretación más dilatada, sin el propósito de dar participación al Poder Judicial. Más bien que todo quede a criterio del Immigration and Naturalization Service.

La ultraderecha sostiene que amnistiar a los inmigrantes ilegales es "malo para America", por lo que hay que detener esta idea, que en la legislación actual está, según ella, cuidadosamente disimulada en el término "trabajador huésped". Derivado del principio de no amnistía, ha definido su postura ante la propuesta de Bush a partir de los siguientes criterios:

1. La propuesta no resuelve el problema. Se necesita aprobar (endurecer) una legislación que fortalezca las actuales leyes sobre inmigración, reduzca los niveles de inmigración ilegal, reforme las anacrónicas políticas migratorias y fortalezca las fronteras estadunidenses.

2. Es inaceptable premiar a los 9 a 11 millones de inmigrantes ilegales que entraron al país violando la ley y atentando contra los derechos y privilegios de los ciudadanos estadunidenses.

3. Se daña a los trabajadores americanos. Los salarios y las condiciones de trabajo, en todas las esferas de la economía se reducirán para los trabajadores estadunidenses al ser desplazados por mano de obra barata e ilegal de los trabajadores huéspedes.

4. La propuesta es impráctica, costosa e imposible de administrar. Dados los millones de trabajadores ilegales potenciales que entrarían en el programa, las autoridades correspondientes, que ya están rebasadas, serían incapaces de administrar un programa para las masas de supuestos trabajadores que calificarían de inicio.

5. La seguridad nacional se vería amenazada. La seguridad sería severamente puesta en riesgo por ser imposible una adecuada verificación de antecedentes de cada supuesto trabajador, ignorándose así sus antecedentes que podrían ser peligrosos.

Las reacciones en el Capitolio han sido inmediatas: el representante republicano Elton Gallegly, del subcomité de Política Migratoria de la Cámara de Representantes, refiriéndose al proyecto dijo: "nació muerto".

Numerosas organizaciones no gubernamentales han desatado una tormenta sin precedentes de mensajes vía fax e Internet, que dicen: "Alerta. Adopta acciones hoy". "Di a tu diputado que se oponga a la propuesta de Bush de trabajadores huéspedes y amnistía".

El Partido Demócrata, por conducto del único gobernador de origen hispano, Bill Richardson, de Nuevo Mexico, lanzó ya el primer dardo diciendo: "el proyecto es sólo un pequeño paso y constituye un callejón sin salida para los inmigrantes". Para mayor lío, el Senado envió también su propio proyecto, descalificando el presidencial.

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