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México D.F. Lunes 26 de enero de 2004

REPORTEAJE /EL SECTOR LIBRERO EN 2003

Los apoyos del Estado, paliativo temporal, indican editores

Sólo el aumento de lectores revertirá la crisis editorial

Aun cuando la adquisición del gobierno de 30 millones de ejemplares para el programa Bibliotecas de Aula significó un respiro para la deprimida industria editorial mexicana, sellos consultados por La Jornada coinciden en que 2003 fue un mal año para el sector, inclusive el peor en comparación con los cinco anteriores. El problema, explican, es que en México no hay un mercado de lectores y falta una ley que proteja al libro y el derecho a acceder a éste en tanto bien cultural. Las editoriales, en tanto, ya hacen planes para incrementar sus ventas

ERICKA MONTAÑO Y MONICA MATEOS-VEGA

Con todo y que la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) señala que en 2003 hubo un incremento en las ventas de libros debido a las compras que el Estado realizó para sus bibliotecas escolares, algunos editores opinan que se trata de un ''paliativo temporal", pues no significa un aumento en los índices de lectura.

Una vez fracasado el nuevo intento por gravar los libros, las casas editoras deben enfrentar las recesiones económicas nacional y estadunidense, el incremento del euro y, sobre todo, la falta de un mercado de lectores que garantice su crecimiento y desarrollo.

El subsidio del gobierno a la industria editorial, como parte de su programa Hacia un país de lectores, ha evitado que ésta se colapse, luego de que ''había venido sufriendo caídas de aproximadamente 5 por ciento anual hasta 2001'', explicó a finales del año pasado el presidente de la Caniem, Gonzalo Araico.

La administración de Vicente Fox compró en 2003 unos 30 millones de libros para las escuelas de la Secretaría de Educación Pública. En 2002, la Caniem indica que la facturación total del sector editorial de libros fue de 6 mil 217 millones de pesos, incluidas las compras del gobierno.

Pero la iniciativa gubernamental -que actualmente "beneficia" a poco más de 80 editoriales- no ha salvado a algunos sellos de la reducción de personal, como en el caso de Plaza y Valdés, cuyas ventas en 2003 registraron un descenso de 200 mil pesos en el mercado nacional, por lo que debió recortar su planta laboral de 64 a 38 trabajadores.

Fernando Valdés, director de esa casa editora, señala a La Jornada que la disminución de las ventas "se debe a que no hay posibilidades de compra con nuestros habituales consumidores en el mercado nacional, aunque en nuestro mercado internacional es diferente. Se requiere impulsar la venta de libros".

Una de las opciones propuestas por el editor es la entrega de bonos, como hacen ya algunas universidades para que los alumnos adquieran sus libros.

"Pero el problema también radica -subraya Valdés- en que el precio del libro mexicano es más caro que el español, que tiene incentivos. Estamos entonces frente al problema de una competencia desleal. En España incentivan a la industria editorial y en México nos castigan. La industria editorial no puede competir así".

Ramón Cifuentes, dueño de la editorial Colofón, también distribuidora de Anagrama, indica que el año pasado ''fue uno de los más difíciles, por lo menos en comparación con los cinco anteriores; las ventas fueron menores. De la misma forma que sucedió con las librerías, en las ferias nuestras ventas se fueron a la baja".

Los libros que más vendió Colofón fueron, en primer lugar, los de Anagrama, después de los educativos (de diversas editoriales) y los infantiles. Entre los títulos más solicitados se encuentran los de autores como Roberto Bolaño y Enrique Vila Matas, ''aunque el vendedor estrella es Ryszard Kapuscinski; todos sus libros venden muy bien, hasta el triple que otros autores". Para esta casa editora, "un buen primer pedido es de unos 3 mil ejemplares".

En Diana "hacemos un balance de 2003 entre bueno y regular. Se cumplió 90 por ciento del presupuesto de ventas, y esto se debió a que todavía no existe en México la cultura de la lectura, pese a los esfuerzos que han hecho tanto las editoriales como el gobierno", señala Sandra Montoya, gerente de Comunicación y Relaciones Autorales.

Por otra parte, destaca que también está la contracción económica: ''la gente da prioridad a otras cosas y en lo último que piensa es en comprarse un libro. La ventaja que tenemos es que no se aprobó este año el IVA a libros''.

En el grupo editorial Santillana, que congrega a los sellos Alfaguara, Santillana, Taurus, Aguilar y Alamah, uno de sus principales problemas fue la crisis económica "que le pegó a todo el mundo. En el caso del libro, que no es un objeto de primera necesidad, se resiente de inmediato. Sin embargo, al final el balance no fue tan negativo; pensábamos que iba a ser peor", explica Laura Lara, directora de Comunicación.

Jesús Anaya, director editorial de Planeta, expresa: ''en términos generales, en 2003 nos fue bien, pese a que el primer trimestre, por la marcha de la economía, fue un poco lento. Para este año confiamos en que la economía no se vuelva estática y podamos tener buenos resultados financieros". El tiraje acumulado de los recientes 12 meses fue de un millón 800 mil ejemplares.

La editorial afirma que tuvo "buenos resultados" en las ferias del libro de Monterrey, Guadalajara e Infantil, además de que la Secretaría de Educación Pública adquirió 23 títulos para sus bibliotecas, de aula y escolares, para el ciclo 2003-2004.

Sin embargo, aclara Anaya, ''no necesariamente nos va mejor en las ferias; nuestras ventas, fundamentalmente, son en librerías".

Para el director editorial el problema principal de la industria editorial mexicana sigue siendo la exhibición y la falta de desarrollo de los puntos de venta, los cuales aún son pocos para la potencialidad del país: se concentran en México, Guadalajara y Monterrey, mientras hay ciudades importantes que no tienen librerías. Ese sigue siendo el talón de Aquiles.

''La oferta editorial, no sólo la nuestra, sino también la de otras empresas, es muy amplia, variada, rica, original, pero la exhibición, las condiciones de venta y los espacios donde se venden libros no es lo que se requiere. Están por debajo de las expectativas.''

Verónica Flores, directora literaria de Tusquets México, afirma que, a diferencia de los grandes grupos editoriales, en 2003 "de ningún modo se vieron afectados ni nuestra producción ni nuestros proyectos editoriales. Publicamos la primera novela de un autor que indudablemente promete (Enrique Rentería); esto habla mucho de nuestro interés por seguir apostando no sólo a autores que tienen un prestigio ganado en la literatura mexicana, sino también buscamos a esos autores que andan perdidos por ahí y que tienen reveladoras propuestas narrativas".

El año pasado Tusquets publicó 16 novedades de autores mexicanos y se reimprimieron títulos como El sinarquismo, el cardenismo y la Iglesia, de Jean Meyer; Cómo leer y escribir poesía, de Hugo Hiriart, y la tercera edición de Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza.

En opinión de Flores, ''siempre hay y habrá lectores para la buena literatura. El año pasado editamos El taller del tiempo, de Alvaro Uribe, novela que mereció el Primer Premio de Narrativa Antonin Artaud; en el boca a boca se escucha que fue de las mejores publicaciones en el mercado editorial mexicano durante 2003".

El 55.76 por ciento de las ventas de Tusquets se realizan en librerías de Distrito Federal (22 por ciento corresponde a la librería Gandhi); 27.31 a cadenas de tiendas departamentales (15 por ciento corresponde a Sanborns) y 16.93 a librerías de los estados.

Para Grupo Patria Cultural 2003 ''fue un buen año en cuanto a lanzamientos editoriales", dice Raúl Godínez, director editorial. Sellos como Nueva Imagen, Promexa y Editorial Patria aumentaron en 150 por ciento su producción, ''además de que este año hemos lanzado al mercado las series Patria para Niños y Patria para Jóvenes, con lo que contamos ya con un catálogo especializado en literatura para ese sector''.

Detalla que las ventas fueron en aumento, superando a las del año pasado por un margen considerable, porque "sin duda, los libros más vendidos de nuestro fondo son aquellos que se integran dentro de las colecciones de autoayuda y codependencia, en primer lugar. Después los de escuela para padres, filosofía y ciencia, y grandes autores, con lo que se observa la necesidad del público lector por buscar alternativas que mejoren su vida diaria, consejos que pueda aplicar de manera práctica dentro de su cotidianidad y que le ayuden a establecer mejores lazos de comunicación y afecto con su entorno."

El libro más vendido en 2003 de Grupo Editorial Patria fue El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder (unos 25 mil ejemplares); seguido de Ya no seas codependiente, de Melody Beattie (8 mil); La ciencia. Su método y su filosofía, de Mario Bunge (7 mil), y Cómo ser una madre perfecta (sin que sus hijos la odien), de Amy Krouse Rosenthal (6 mil), entre otros.

Necesario incremento de ventas

Fernando Valdés asegura que en México hace falta "una ley que democratice el libro para que todos los sectores puedan comprarlo. Así aparecerán los incentivos.

''Se requiere que nos olvidemos de la demagogia de utilizar la palabra cultura para que vista a nuestros gobiernos. Es urgente que exista una campaña de alfabetización para que la gente lea.''

El editor expresa su desacuerdo en la compra de libros que hace el gobierno, "porque son paliativos temporales. En cambio, si el gobierno invierte en una campaña de alfabetización y se logra convencer a la gente de que lea, las cosas van a ser diferentes".

Ante este panorama, las editoriales no están esperando que los lectores caigan del cielo. Algunas, como Planeta y Plaza y Valdés, aseguran que este año reforzarán proyectos para bajar los precio de algunos títulos.

En el caso de Plaza y Valdés se trata de bajar los precios de su colección Divulgación, los cuales pasarán de 150 y 100 pesos a 32 pesos. "Este año vamos a publicar 18 títulos dentro de esa colección para que puedan ser adquiridos por jóvenes de escuelas secundarias y preparatorias".

En Planeta, este acercamiento a los lectores se da mediante su colección de libros de bolsillo Booket, que abarca títulos del catálogo en México y España. "La colección de bolsillo va a un público de menores recursos, pues sus precios van de 49 a 99 pesos, dependiendo del número de páginas. Son todos los títulos de nuestro catálogo y de las editoriales que forman parte de nuestro grupo", añade Jesús Anaya.

Asimismo, "estamos distribuyendo Quinteto en México Quinteto, otro sello de bolsillo en el que están editoriales como Anagrama, Tusquets y Edasa".

Sin embargo, para 2004 ''las cosas no van a ser fáciles'', subraya Valdés. "Hay una contracción del mercado y no creemos que en la situación que se encuentra la economía nacional podamos crecer".

En Diana, puntualiza Montoya, "el proyecto es seguir impulsando la lectura por medio de las promociones, participar más en las ferias, que son un punto importante de acercamiento con el público. Lo que queremos es llevar el libro adonde esté la gente".

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