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México D.F. Jueves 25 de septiembre de 2003

Carlos Montemayor presentó en Chihuahua su obra Las armas del alba

El ataque a Madera, icono de la lucha por la dignidad de una generación

ALONSO URRUTIA ENVIADO

Chihuahua, Chih., 24 de septiembre. El ataque al cuartel militar de Ciudad Madera, llevado al cabo durante la madrugada del 23 de septiembre de 1965, representa el alba de una lucha guerrillera por la dignidad de una nueva generación, es una lucha que no se ha interrumpido desde entonces y hasta nuestros tiempos, expresada ahora en la rebelión indígena en Chiapas, sostuvo el escritor Carlos Montemayor al presentar su obra Las armas del alba.

"ƑPor qué el alba?", se preguntó Montemayor, y respondió: "el alba, por la esperanza de justicia, por la lucha de una nueva sociedad". Agregó: "desde la primera vez que pude ver las fotografías de los cadáveres de compañeros que conocí (en Chihuahua) con una extraordinaria dignidad, y comparé la versión oficial de los hechos, que los tildaba de gavilleros, delincuentes o robavacas, siempre pensé: Ƒcómo es posible que la versión oficial haya desvirtuado tanto esa realidad?" Desde entonces, continuó, "mi compromiso fue demostrar cómo esa verdad humana era capaz de existir, de defenderse y sobrevivir".

Las armas del alba se sustenta fundamentalmente en los testimonios de los diversos protagonistas de los hechos, porque siempre "he tenido mucho aprecio por los movimientos sociales como para someterlos a mi imaginación o a mis conjeturas", explicó Montemayor.

Escondidos cerca de la Sedena

Matías Fernández (como aparece en la novela) o Juan José Hernández Adame, protagonista de aquel combate, habló de su experiencia a partir del cúmulo de nombres que utilizó: "debo decir que a lo largo de mis años de lucha me llamé de 15 formas diferentes y tengo cuatro actas de nacimiento".

En un apretado recuento, se refirió a los contactos que tuvo el movimiento guerrillero para sobrevivir. "Recuerdo que con ayuda de Heberto Castillo se rentó un local a unas cuadras de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para ocultarnos, mientras los militares nos andaban buscando acá, en la sierra de Chihuahua."

Florencio Lugo, otro combatiente en Ciudad Madera, centró su intervención en la persistencia de unas condiciones de vida de la población inadmisibles. Subsiste la pobreza, el desempleo, la gente sigue esperando los cambios, pero la economía se sigue moviendo sólo en favor de los poderosos, cuya ambición nos les permite respetar ni el medio ambiente.

Asimismo, consideró necesario el resurgimiento de una izquierda revolucionaria que actúe con inteligencia para revertir la situación (del país), que ha llevado a la condición humana a su nivel más bajo.

Ramón Mendoza, parco en su intervención, manifestó que padece malestares físicos y explicó que "quizá he cambiado físicamente, pero no ideológicamente".

Quien se refirió a los sucesos del 23 de septiembre de 1965 fue Francisco Ornelas, el más joven de los combatientes de Madera. Aquella mañana "fui el último en abandonar el pueblo; fue casi hasta el mediodía cuando pude salir de ahí, donde estuve escondido entre la milpa".

Por su parte, invitado para dar a conocer el punto de vista militar, el general Francisco Gallardo sostuvo que históricamente el trato dado a los guerrilleros de entonces ha sido una política de Estado. Es una política, subrayó, aplicada contra todos aquellos que ahora disienten de las estrategias neoliberales.

Muchas de aquellas condiciones, particularmente en materia de derechos humanos, permanecen hasta nuestros días, y de ahí la importancia, señaló el militar, del libro de Carlos Montemayor,aniversario_cuartel2 porque representa un documento sobre un hecho histórico.

Manifestó que en muchas ocasiones las órdenes de los generales no son compartidas, en el fondo, por la tropa; sin embargo, en el Ejército no hay forma de rebatir una instrucción, aunque ésta sea ilegal.

Gallardo hizo una exposición sobre la necesidad de emprender una reforma castrense y sus conceptos para llevarla al cabo, mismos que le valieron permanecer ocho años en prisión. En el fondo, dijo, el planteamiento es que la institución militar no puede estar por encima de los civiles ni colocarse sobre la sociedad.

Ante un auditorio lleno, Carlos Montemayor explicó que la novela sobre el ataque al cuartel Madera forma parte de un ciclo que incluirá dos obras más que complementen una visión sobre la lucha armada en México; ciclo que comenzó con la publicación de Guerra en el Paraíso, centrada en la guerrilla que emprendió Lucio Cabañas en el estado de Guerrero.

Refirió que originalmente Las armas del alba estaba concebida con más amplitud, "hasta que un día me di cuenta de que, en realidad, lo que estaba yo tratando de hacer era tres novelas en una. Decidí entonces escribir una novela expresamente dedicada al ataque al cuartel Madera".

Destacó que una vez que determinó el alcance de la misma, "tardé tres años en escribirla, y cuando ya estaba lista, un día recibí una llamada telefónica de Matías Hernández, desde Tampico, y me dijo que estaba dispuesto a hablar sobre el ataque". Esto obligó a rehacer la novela en parte, por la importancia del testimonio.

Meses después recibí otra llamada, esta vez de Florencio Lugo, quien también quería hablar sobre el tema, lo cual obligó a hacer un nuevo reajuste.

Ayer se presentó la novela en Chihua-hua, tierra del escritor y de muchos de los combatientes del 23 de septiembre.

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