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E S P E C T A C U L O S
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México D.F. Jueves 7 de agosto de 2003

Destruyó la mayor parte de la industria independiente, afirma Jorge Reyes

''La piratería establecida, promovida por la corrupción de las disqueras''

''Está llenando un montón de huecos que las compañías han dejado'' Internet es una alternativa para los músicos que tienen su público, aunque por ahora funciona a nivel internacional, explica

CARMEN MARIA CARRION ESPECIAL

En estos días acaba de presentarse un informe sobre la piratería. México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo y no es un orgullo. Precisamente es el área de la industria musical más perjudicada. Jorge Reyes, uno de los mayores talentos musicales de este país, premiado en multitud de países, reconocido más fuera que dentro, se define como víctima de la piratería, pero no es el único damnificado.

"Yo soy una de las víctimas de la piratería -dice entre risas-. Antes podía vivir de las regalías de mis discos y ahora... Yo me he quedado aquí, abajo del mercado, mirando mis discos y todavía me dicen que tienen otros. Qué crees. Me ven tan interesado... que me ofrecen más. La piratería ha crecido enormemente. Pero, sobre todo, destruyó la mayor parte de la industria independiente. Yo he podido hacer 22 discos con base en un proyecto de política cultural independiente, que radicaba en la autogestión y el autofinanciamiento. Sin llegar a cantidades estratosféricas, vendía lo suficiente para poder financiar el disco siguiente. Es decir hay proyectos en los que lo cultural y lo económico van ligados. Es la única manera de mantener una libertad creativa.

"La piratería de discos durante los años 80 fue moda entre los coleccionistas. Los fans buscaban en Tepito las grabaciones raras de grandes artistas y las pagaban a precios de fábula -en ocasiones cinco veces más que el último vinilo del grupo en el mercado normal-. Eran materiales que las compañías discográficas no comercializaban por considerarlos un negocio para minorías.

"Empezó aquí antes de que existiera el cidí. En los años 80 era el disco pirata de sesiones para coleccionistas de ejemplares raros. Que si Pink Floyd en vivo no se dónde, que si el ensayo de fulano de tal en su casa... Pero la piratería establecida hoy fue promovida por la corrupción de las compañías de discos. Los propios directores de las grandes lo hacían para tener su ranchito y su casa de la playa.faro_tercer_reyes1 Antes de que saliera el disco de la gran estrella, ya había cien mil copias en Tepito. Pero claro para un artista vendedor que le piratearan sus discos, y si además era el director... pues no decía nada. De todas maneras vendía millones de copias.

El precio debió haber bajado

-Tu fuiste precursor de los cidís en México

-En aquella época todo eran vinilos. Encontrabas a lo sumo 10 cidís. Sólo grandes estrellas. El único independiente, el primerito, fue uno mío -Comala (1989)-. Lo mandamos maquilar en Alemania. Teníamos una pequeña compañía -Lejos del Paraíso- que editó aquí cosas que vendían 500 o mil copias: La Orquesta de las Nubes o Wim Mertens, rock árabe... música que ninguna disquera iba a promover. Entonces era más caro, pero con el paso del tiempo la tecnología fue más asequible. En ese momento el precio del disco debería haber bajado. Pero la industria, siempre con su avaricia, mantuvo un precio muy caro. Y ahora las compañías independientes no tenemos nada que hacer, los piratas llegan antes que nosotros. La oferta se vuelve demasiado lineal.

"Y, claro, a estas alturas el problema se ha ido de las manos. La industria discográfica está cada vez más tocada. Los despidos están a la orden del día. Se están dando cartas de libertad a los artistas, y parece que las disqueras lo tienen difícil para levantar cabeza."

-ƑQué opinas de la actitud del gobierno ante el tema?

-El gobierno no ha tomado medidas drásticas al respecto. Los operativos que se hacen, de vez en cuando, son como quitarle la pulga a un perro. Sólo solucionan en parte el problema. Ahora me planteo si tiene sentido hacer discos. Saca uno y al otro día está a la venta, aquí, al lado de mi casa. La piratería tomó las riendas y vende tres veces más que todas las compañías juntas. Un gobierno tiene que mantener a su pueblo en la legalidad. Así como uno tiene que cumplir con las normas sociales, el Estado tiene que cumplir protegiendo a su sociedad. Porque editas un disco y la tienda te compra una cantidad tan pequeña que ya no puedes ni financiar el siguiente. No hay manera de volver productivo tu trabajo.

-ƑEsa es la razón por la que no aparece tu más reciente disco en México?

-Sí, lo estoy pensando. Ya salió en España y en Holanda, pero aquí no existe. Es una tristeza que no pueda sacar mi disco en mi país. Lo podría sacar mañana, pero cuando pienso que voy a financiarles su ganancia, como si fuera banco... pues no. Uno no está para eso. Habría más bien que presionar a las autoridades para que funcionen.

-ƑCómo está la industria ahora, según tu propia experiencia?

-Mira si tu quieres distribuir ahorita un disco en Estados Unidos, te encuentras con que las distribuidoras tienen una crisis espantosa y te dejan de pagar. Tú mandas los discos, se supone que te los pagan a seis dólares en seis meses. Pero te los regresan porque no los vendieron o no los pudieron distribuir.

-ƑLa piratería está cambiando el mercado discográfico?

-El pirateo está por todos lados, pero me llama mucho la atención en el mercado. Cuando bajo a comprar mi verdura, veo el puesto pirata lleno de señoras. Un público nuevo que antes no compraba discos. Compran discos de Herp Albert y Ray Conniff. Ahora ves a 10 señoras (risas) pidiendo los discos de su juventud. De alguna manera, el pirata está llenando un montón de huecos que la industria ha dejado y a unos precios casi regalados. Y algunos ni siquiera existen.

Difícil fabricar legalmente

-ƑNo existen porque se han dejado de fabricar?

-Puede que estén descatalogados o que no existan como tales. Si yo quiero fabricar legalmente un disco de los años 70 con las mejores rolas, tengo que pedir permiso a las compañías que tienen los temas. Conseguir licencias, pagar porcentajes, firmar contratos con 10 o 20 compañías para poder editarlo. Pero los piratas sacan rolas de todas las compañías y hacen un disco ideal (risas); el disco imposible ellos sí lo pueden hacer. Y tu dices este sí lo compro, tiene todas las canciones que me gustan. Están

haciendo una función por otro lado muy interesante. Son mejores distribuidores, tienen muchos más puntos de venta por todo el país. Es una cosa tremenda.

-La única pena es que no paguen impuestos y que sus ventas no reviertan en los autores.

-Exacto. Yo creo que la solución va a ser que en algún momento se conviertan en compañías distribuidoras y en compañías productoras, porque al final también van produciendo (risas). Y, pues bueno, ya que es un gran negocio, que paguen algo, que empiecen a pagar unas regalías, unos derechos de autor...

-ƑY crees que eso está cerca de suceder?

-Mira, estás en un país donde el mismo gobierno no paga derechos de autor en sus emisoras, ni de televisión ni de radio ni en sus anuncios... šImagínate! Mientras no esté muy bien reglamentada la ley autoral y la hagan cumplir, pues digo, difícilmente podemos esperar que pongan en orden a todo un submundo de gente que vive de vender ilegalmente. Pero es un fenómeno extraño, se juegan tantos intereses... incluso no es ningún secreto que es un gran lavado de dinero.

Los nuevos talentos, los más perjudicados

-Supongo que antes o después este negocio pirata tendrá que pasar por Hacienda, pero Ƒqué va a pasar con los nuevos compositores?

-La tienen más difícil. Yo tengo años en esto y un público. Si me meto en Internet ya hay gente que conoce mi trabajo y que lo sigue. Pero la dificultad es para alguien nuevo que tiene muchas menos posibilidades de que una compañía grande se interese por él. No gastan si no están facturando. Y las compañías pequeñas que les hacían un poco de caso dejan de existir. ƑCómo van a promover su primer disco? Antes nosotros, incluso, distribuíamos los nuevos trabajos, pero ahora las tiendas no compran. Se tardan años en mover ciertos hilos para que un disco funcione a nivel autogestivo. Van a necesitar mucha paciencia.

-Has mencionado Internet. ƑHas tenido alguna experiencia en la red?

-Sí. De hecho el disco que grabé con Steve Roach -Vain, bark and spore (2000)- no se vende en tiendas. Es una actitud tanto autogestiva-económica como política. Ese disco sólo lo puedes adquirir si entras en la página web. Lo que hacemos es vendérselo a poquita gente a 16 dólares, que es el precio de un disco de toda la vida. Lo compran fans y coleccionistas de Hong Kong, Filipinas, Alaska, Suecia... vendes tus poquitos miles y con ese dinero puedes hacer otro disco. Es una especie de club.

-Visto así, parece que la cosa funciona

-Y funciona si tienes un público cautivo de muchos años. Hay gente que quiere tener el disco original, antes que nadie y que esté firmado. Que haya un diseño especial, con las letras, fotos, la información y sobre todo tener una relación cercana con el creador. Te escriben correos electrónicos con sus comentarios y tú los contestas. Están pendientes y te preguntan que cuándo sale el próximo trabajo. Aunque te diré que esto funciona a nivel internacional. En el país, ahorita, la única posibilidad de vender mis discos es en mis conciertos.

-Es curioso que Internet sea la alternativa, después de tantas protestas...

-Nos asustamos mucho con Napster y la piratería cibernética, pero ahora se está empezando a regular. Hay sitios en los que por unas cantidades más o menos módicas puedes bajar música. Y ya comienzan a repartir derechos entre autores, productores y artistas aunque sea de manera simbólica. Pero cada vez se están organizando mejor. A mi ya me han llegado algunas regalías. En ese sentido empieza a haber un cierto orden. De momento es un proyecto, pero Internet a la larga, a la larga, va a ser una alternativa.

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