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P O L I T I C A
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México D.F. Martes 10 de junio de 2003

La Femospp cuenta con testimonios que revelan la estructura de la cadena de mando

El jefe de los halcones actuó bajo órdenes directas de Echeverría

El entonces presidente era el único que conocía los "trabajos" del coronel Díaz Escobar

GUSTAVO CASTILLO /III Y ULTIMA

La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Fe-mospp) obtuvo declaraciones que prueban que el ex presidente Luis Echeverría era el único que daba órdenes al coronel Manuel Díaz Escobar, jefe de los halcones. El Ministerio Público Federal giró una orden de localización y presentación contra el militar.

Se cree que Díaz Escobar ya no se encuentra en México. Desde hace por lo menos tres meses él y su familia abandonaron el departamento que habitaban en Bosques de Chapultepec. Un automóvil de su propiedad permanece en el cajón de estacionamiento que le corresponde.

De acuerdo con la declaración ministerial de José Antonio González Aleu, "únicamente Luis Echeverría Alvarez conocía los trabajos que hacía el coronel Manuel Díaz Escobar Figueroa". El coronel acordaba directamente con Echeverría, insistió el testigo. En 1971 González Aleu se desempeñaba como titular de la Dirección General de Servicios Generales del Departamento del Distrito Federal (DDF). Precisamente en la nómina de esa dependencia estaban adscritos los miembros del grupo de choque a cuyos integrantes, luego del 10 de junio de ese año, se conocería en el argot de los cuerpos de inteligencia como halcones.

Fuentes oficiales confirmaron que en su comparecencia del pasado 29 de mayo ante la Femospp, González Aleu señaló que desde que Alfonso Corona del Rosal era el regente de la ciudad -en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz- se le ordenó que no se metiera en las tareas de Díaz Escobar. El argumento: "él acuerda al más alto nivel y sólo allá conocen lo que hace".

El ex funcionario del DDF corroboró que el general en retiro Díaz Escobar era el encargado de los halcones, grupo que participó en la represión de estudiantes y maestros el 10 de junio de 1971, y que ese cuerpo paramilitar operaba al margen de la estructura oficial del gobierno capitalino.

De acuerdo con las versiones obtenidas de la comparecencia de González Aleu ante el Ministerio Público, éste precisó que Díaz Escobar -su subalterno formalmente- era subdirector de Servicios Generales del DDF y tenía "personal militar" en las áreas operativas de "los panteones, parques y jardines". Los halcones también cobraban como "guardabosques".

El general Manuel Díaz Escobar ya fue citado en dos ocasiones por la fiscalía; sin embargo no respondió a ninguno de los requerimientos, por lo que ayer le fue girada la orden de localización y presentación para que comparezca en calidad de indiciado dentro de la averiguación previa que la Femospp integra en torno a lo sucedido el 10 de junio de 1971.

La Jornada trató de localizar a Díaz Escobar en su domicilio de la colonia Bosques de Chapultepec, pero se encontró con que el militar abandonó, junto con su familia, el departamento que se localiza en el piso 13 del edificio que se ubica en la esquina que hacen las calles de Rubén Darío y Lord Byron.

De acuerdo con personal que resguarda el condominio, el general, de 84 años, estuvo fuera de México durante los últimos tres meses de 2002 y luego de una estancia de casi tres semanas en el apartamento 1302 salió del lugar junto con su familia y nada se ha vuelto a saber de él. Fuentes de la Femospp no descartan que haya salido del país.

El jueves de Corpus

Como coronel, Díaz Escobar fue citado a declarar el 24 de junio de 1971 en torno a lo sucedido el 10 de junio de ese año, en el marco de la indagatoria de los sucesos ocurridos en avenida San Cosme durante aquel jueves de Corpus. En esa ocasión negó de "manera terminante la existencia de algún cuerpo o grupo con propósitos o finalidades como las que motivan esta diligencia".

A 32 años, el jueves de Corpus de 1971 aún se recuerda como uno de los actos más ominosos del gobierno de Echeverría. Aquel 10 de junio, alrededor del mediodía sobre la calle de Nogal, desde Sor Juana Inés de la Cruz hasta avenida San Cosme, comenzó a reunirse un grupo de aproximadamente 60 "elementos de los halcones (número que se incrementó casi a 500 golpeadores al transcurrir de las horas)". Portaban pancartas con la efigie del Che Guevara y con la leyenda 'Hasta la victoria siempre'".

Su misión: dispersar a como diera lugar la marcha a la que habían convocado los comités de lucha estudiantiles, yen la que participarían, además de los jóvenes estudiantes, obreros, ex detenidos políticos y amas de casa. El contingente demandaba la liberación de los presos políticos, la democratización de la enseñanza, la desaparición de la Junta de Gobierno de la UNAM y de los grupos de porros que existían en las escuelas de enseñanza superior. También protestaban por la nueva Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Los manifestantes fueron convocados en el Casco de Santo Tomás. Ahí se reunieron más de 5 mil personas. A las cinco de la tarde la columna comenzó a avanzar. Pretendían llegar al Monumento a la Revolución. En la descubierta iban ex dirigentes del Consejo Nacional de Huelga -órgano que dirigió el Movimiento Estudiantil del 68- como Gilberto Guevara Niebla y Salvador Martínez della Rocca. También el activista y ex director de la revista Política Manuel Marcué Pardiñas.

Pero muy poco habría de avanzar la marcha. Unos 150 hombres bajo el mando de Díaz Escobar, armados con bastones de kendo y varillas, se abalanzaron sobre el contingente en las calles de Instituto Técnico. Luego, otro grupo de paramilitares, realizó disparos de fusil M-1 en la esquina de Lauro Aguirre y la calzada México-Tacuba.

La esquina de Amado Nervo y Lauro Aguirre, indica el reporte, fue otro de los frentes de la agresión, al igual que la esquina de la México-Tacuba y avenida de Los Maestros. Mientras los halcones atacaban, los policías uniformados, miraron impávidos lo que sucedía.

El saldo, según los reportes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), fue de más de cien lesionados, entre ellos algunos por arma de fuego, otros por golpes, algunos más por atropellamiento. El número de muertos, de acuerdo con el informe levantado ese mismo día, que da cuenta minuto a minuto de lo que sucedió, señala que fueron alrededor de 15. Entre ellos los halcones Guillermo González Zenteno, otro apodado La Foca y uno más, identificado como Clave 14.

A las diez de la noche del 10 de junio, el regente Alfonso Martínez Domínguez aseguró en conferencia de prensa que se había iniciado una "rigurosa investigación para el esclarecimiento total de los hechos" y negó la existencia de los halcones.

Para Martínez Domínguez, el nombre de halcones correspondía a "motes que el ingenio popular establece para dar a conocer ciertas manifestaciones de su pensamiento, de su imaginación, de sus ideas".

Hoy se tienen todos los elementos para probar que los muchachos de Díaz Escobar no eran producto del ingenio popular y que, en cambio, cobraban en las nóminas del DDF, entonces un apéndice del gobierno federal. Se sabe además que Díaz Escobar sólo atendía unas órdenes: las que le proporcionaba Luis Echeverría

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