Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 3 de abril de 2003
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Sociedad y Justicia

Martínez Perea, Quevedo Guerrero y Maya Díaz serán dados de baja del Ejército

Sentencian a 15 años de prisión a tres militares por delitos contra la salud

Los convictos criticaron a la fiscalía castrense por basar su acusación en un anónimo

JESUS ARANDA

El último general "táctico" en ocupar el cargo de comandante, Ricardo Martínez Perea, fue sentenciado ayer a 15 años de prisión y a causar baja definitiva del Ejército Mexicano por el segundo consejo de guerra ordinario de la primera Región Militar, que lo encontró culpable de delitos contra la salud en su modalidad de colaboración de cualquier manera al fomento para posibilitar el tráfico de narcóticos. Sus coacusados, el teniente Ricardo Antonio Quevedo Guerrero y el capitán Pedro Maya Díaz, recibieron la misma pena.

La sentencia fue leída por el juez tercero militar, Jaime Juárez González.

Sin embargo, los tres militares tienen derecho a la libertad preparatoria cuando cumplan la cuarta parte de su sentencia, es decir, como fueron detenidos en abril de 2001, podrían salir de prisión a principios de 2005. Además de ser "apercibidos" para que no reincidan, fueron inhabilitados por 15 años en el servicio público y cada uno deberá pagar una multa de 4 mil 35 pesos.

El abogado particular de Martínez Perea, Roberto Rojas Acuña, señaló que aún no decide si impugnará la sentencia vía amparo o si interpondrá un recurso de revisión ante el Supremo Tribunal Militar. Sin embargo, debido a la advertencia de la Procuraduría Militar de que abriría una nueva averiguación previa contra el general, señaló que interpuso un amparo ayer mismo contra cualquier orden de aprehensión.

Horas antes del fallo que validó la acusación de que los oficiales tenían vínculos con los narcotraficantes Osiel Cárdenas Guillén y Gilberto García Mena, El June, Martínez Perea -quien era "táctico" por no ser diplomado de Estado Mayor-, dijo a sus "compañeros de armas", presentes en el salón de consejos de guerra del Campo Militar Número Uno, lo siguiente: "Independientemente del veredicto, ustedes tienen una apreciación de cuál es la verdad, de la que se desprende que no soy culpable del delito que se me acusa; repito, soy inocente".

El capitán Pedro Maya Díaz, por su parte, cuestionó en su último alegato "la forma tan vil como se ha conducido el Ministerio Público Militar" y exigió de nueva cuenta a la fiscalía que presente las pruebas de hechos reales que demuestren que apoyó a narcotraficantes y que se benefició económicamente de ello.

Asimismo, criticó al fiscal militar, Gerardo Salazar Bolaños, por utilizar desde métodos coercitivos hasta la intimidación, utilizando para ello a los medios de comunicación, "con la intención de voltear contra nosotros a la opinión pública", y dañando su imagen "a tal grado de querer imputarme que yo aparecía en una fotografía vestido de hawaiana y maquillado. Sin embargo, la foto es de mi propiedad, pero es de un bailarín que daba un espectáculo al cual acudí en compañía de mi esposa y otras personas".

Manifestó que "no es creíble" que antes de su detención haya sido condecorado por servicios distinguidos, por combatir al narcotráfico, y recibió un ascenso al grado de teniente, y después se intentara involucrarlo con actividades ilícitas.

Maya cuestionó a la fiscalía castrense por haber afectado su carrera militar y la de "un señor general", cuya única preocupación fue combatir el tráfico de enervantes en una de las áreas más conflictivas del país, y todo esto, subrayó, basado en un anónimo. Para concluir su intervención ante el consejo, el oficial pidió a sus compañeros que continúen siendo institucionales y, sobre todo, actuando con rectitud y transparencia.

En tanto, el teniente Quevedo impugnó nuevamente los argumentos acusatorios del Ministerio Público Militar. Dijo que "ningún narcotraficante te regala 22 toneladas de droga ni te paga derecho de piso".general_preso 5

(Sin embargo, la fiscalía consignó en sus conclusiones que el hecho de que el 21 regimiento de caballería motorizada con sede en Nuevo Laredo, Tamaulipas -que comandaba Martínez Perea-, registrara el más alto índice de aseguramientos de droga de la octava Zona Militar, era porque permitía pasar los enervantes a cambio de que dejaran una parte para los soldados, además de que les pagaban "derecho de piso" para tener el paso libre hacia Estados Unidos.)

En cambio ahora, agregó Quevedo, operan seis unidades en la zona en que trabajaba el 21 Regimiento y en 11 meses no han decomisado ni 5 toneladas de mariguana -cuando en el mismo tiempo dicho regimiento incautó más del doble-. "Si hubieran quitado las manzanas podridas, como nos llamaron, ya habrían decomisado 60 toneladas de droga."

Molesto por el tono en que se condujo el Ministerio Público Militar, a quien reprendió más de una vez el presidente del consejo de guerra, Quevedo propuso que "alguna vez" se comisione a los agentes ministeriales a unidades operativas para que conozcan cómo se actúa contra el narcotráfico. "Conocen muy poco de los medios de que se valen los narcotraficantes para quitarse a la gente que les estorba", aseveró.

El oficial, al igual que ocho militares que fueron investigados inicialmente, presentó una denuncia por tortura contra los agentes federales militares que lo arrestaron y pretendieron obligarlo a declarar contra Martínez Perea, y responsabilizó a la procuraduría y a la Policía Judicial Militar de cualquier cosa que le ocurra a él y a su familia.

Quevedo cuestionó también a testigos de cargo, como el oficial Rafael Zamarripa, quien acusó al general de permitir el paso de droga hacia Estados Unidos, porque aun cuando aceptó en su declaración haber "pasado" unos costales de mariguana, en lugar de ser consignado penalmente fue premiado por el alto mando al ser enviado a una unidad en Tabasco.

María del Carmen Ledezma de Martínez, a quien momentos antes su esposo le había indicado con una seña que estuviera tranquila, señaló que el consejo cometió una injusticia. Afirmó que el general es inocente, porque no hay pruebas en su contra y fue el "chivo expiatorio". Sostuvo que no existe la justicia militar y aseveró: "echaron a la basura 40 años de servicio (del general). ƑEsa es la lealtad que pregona el Ejército o esto fue un circo?"

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