Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 13 de marzo de 2003
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Cultura
Persiste la mediatización por aplicar programas arcaicos, señala especialista

Las escuelas mexicanas de música pueden avanzar si adoptan la experiencia cubana

En México, ''la enseñanza es rígida y no hay tantas sinfónicas para dar empleo''

GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL

La Habana, 12 de marzo. La experiencia cubana en la enseñanza musical puede ayudar a ''detonar" en las escuelas mexicanas las capacidades y talentos artísticos, ahora mediatizados en programas arcaicos, estimó un especialista de visita en Cuba.

Miguel Ordóñez (1963), profesor de guitarra de la Escuela Nacional de Música (ENM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acaba de concluir un recorrido de trabajo en La Habana, recabando propuestas para el proceso de revisión de planes y programas de estudio de esa institución.

México mantiene una enseñanza musical ''acartonada, completamente ajena a la práctica", en la que la noción de música popular y la academia ''van por caminos totalmente distintos", expresó Ordóñez a La Jornada.

Músicos apartados de la realidad

Graduado hace 20 años en la Escuela Nacional de Música, autor e intérprete, Ordóñez ha trabajado la guitarra en combinación con el oboe, la marimba y otros instrumentos populares. En la escuela de la UNAM dirige un seminario de armonía en la guitarra, en el que busca que los alumnos ''descubran las capacidades" de esa herramienta y no la vean como un utensilio esquemático.

Opinó que las principales instituciones mexicanas de enseñanza musical, el Conservatorio Nacional, la Escuela Superior, la Ollin Yoliztli y la ENM, ''se dedican exactamente a lo mismo: a preparar instrumentistas con base en un repertorio de unos 300 años, cuando mucho".

Aunque haya grandes talentos en las escuelas, finalmente se gradúan ''músicos encerrados en su torre de cristal, sin ninguna relación con la realidad", señaló el experto. Al concluir la carrera los egresados no pueden tocar ni en una cafetería, dijo Ordóñez: ''así de rígida es la enseñanza y no hay tantas sinfónicas en el país para emplearlos".

Dijo que le interesó la experiencia de Cuba, porque su concepción educativa es ''amplia e incluyente", la música popular tiene un papel activo y, por ejemplo, en el Instituto Superior de Arte (ISA, la escuela universitaria del sector) hay una carrera especializada en el tres (el instrumento típico del son, basado en tres pares de cuerdas).

Pugnar por el intercambio académico

Otro contraste notable entre los dos sistemas educativos es que en México cualquier joven con preparatoria puede aspirar a una escuela de música. Aunque pase un propedéutico, su estudio se inicia a los 18 años, cuando en Cuba a esa edad ya hay concertistas que llevan una década de aprendizaje disciplinado.

Activo participante en la amplia consulta de revisión de planes de estudio en la ENM, que concluirá a finales de año, Ordóñez se lleva en la cartera una carta de intención para elaborar un plan de cooperación e intercambio académico entre la escuela de la UNAM y el ISA.

''La idea es que tratemos de buscar la formación de verdaderos músicos, no de gente hábil y memoriosa", señaló. Especialmente en el campo de la guitarra, la escuela cubana es ''sólida y prestigiosa, tiene un origen catalán y ha seguido una línea consistente desde principios del siglo XX, e incluye a figuras emblemáticas, como Isaac Nicola."

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