Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 13 de marzo de 2003
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Mundo
Anuncia el gobierno que tiene bajo arresto a dos sospechosos del atentado

Declaran el estado de emergencia luego del asesinato del premier serbio Djindjic

Analistas estiman que el ataque fue obra del crimen organizado; no descartan otros autores

AFP, DPA Y REUTERS

Belgrado, 12 de marzo. La presidenta Natasa Micic declaró el estado de emergencia horas después de que el primer ministro, Zoran Djindjic, quien desempeñó un im-portante papel en el derrocamiento del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, fue asesinado este miércoles en las afueras del edificio del gobierno en esta capital, en una acción condenada por la comunidad internacional y que coincide con las tensiones políticas y militares ante un inminente ataque contra Irak.

Por la noche, el gobierno anunció que ya tenía bajo arresto a dos sospechosos del asesinato, y que el responsable del mismo era un ex comandante de la policía.

Las autoridades afirmaron además que el asesinato no repercutirá en la puesta en marcha de las instituciones de la República de Serbia-Montenegro, que sustituyó a Yugoslavia el pasado 4 de febrero.

"El asesinato del primer ministro Zoran Djindjic representa una amenaza para la seguridad de Serbia, la libertad, los derechos de los ciudadanos y el buen funcionamiento de los órganos del Estado. Con la finalidad de descubrir y detener a los autores de este atentado, he decidido proclamar el estado de emergencia en el territorio de Serbia", declaró Micic ante la prensa.

Añadió que el Estado utilizará "todos los medios para arrestar a los culpables" e hizo un llamado a los ciudadanos y a las instituciones para mantener la calma.
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Micic sostuvo que el estado de emergencia permanecerá vigente hasta la detención de los responsables intelectuales del atentado. El Ejecutivo proclamó ademas tres días de luto oficial.

El estado de emergencia limita los derechos civiles, por lo que ahora se permitirá a la policía interrogar a sospechosos sin la presencia de un abogado, detener a sospechosos sin acusarlos e intervenir teléfonos.

Además, los militares también estarán facultados para investigar y arrestar a sospechosos relacionados con el crimen organizado en el país balcánico y quedará limitada la información que podrán difundir los medios de información locales, que sólo podrán publicar boletines oficiales.

Djindjic recibió varios impactos de bala en el pecho y abdomen a las 12, hora local, cuando se encontraba en un patio interior de la sede del gobierno de Serbia, en el centro de Belgrado. El funcionario murió 15 minutos después en un hospital.

Según explicaron testigos, los disparos se efectuaron desde un inmueble cercano a la sede del gobierno que resultó parcialmente destruido por los bombardeos de la Organización del Tratado de la Atlántico Norte (OTAN), en 1999. Según la radio B 92, dos personas fueron detenidas tras el ataque.

Agentes policiacos registraban los vehículos en el centro de ciudad, y el aeropuerto de Belgrado fue cerrado después del atentado, informó la cadena de radio B-92.

Se reforzaron asimismo los controles en las carreteras de Serbia-Montenegro, explicó el jefe de aduanas, Vladan Begovic.

La mano de la mafia

Djindjic, de 50 años, fue nombrado primer ministro de Serbia en enero de 2001; comentó en varias ocasiones que había recibido amenazas de muerte.

A finales de febrero, logró escapar a otro ataque cuando un camión se interpuso en el camino del cortejo de vehículos en el que viajaba, con la intención de dispersar el convoy e intentar matarlo.

Para algunos analistas del Belgrado el atentado del miércoles es probablemente obra del "crimen organizado", pero no ex-cluyen, sin embargo, la posibilidad de que Djindjic fue víctima de fuerzas leales al ex presidente Slobodan Milosevic.

Medios de comunicación de Belgrado afirmaron en varias ocasiones que Djindjic estaba vinculado a personas relacionadas con el crimen organizado.

Sin embargo, el primer ministro había prometido que llevaría a cabo una lucha "decisiva" contra la mafia.

Un ex comandante de una unidad especial de la policía, Milorad Lukovic, alias Legija, es el responsable del atentado que provocó la muerte de Djindjic, anunció esta noche el gobierno en un comunicado.

"Milorad Lukovic encabeza un grupo criminal que intentó, asesinando al jefe del go-bierno, provocar el caos y el temor en Serbia", señala el comunicado.
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"El asesinato del primer ministro Zoran Djindjic constituye un intento de este grupo por detener la lucha contra el crimen organizado (lanzada por el gobierno) y para escapar a su detención", añadió.

El viceprimer ministro, Zarko Korac, precisó durante una rueda de prensa que el grupo mafioso de Lukovic "quería adueñarse del poder", y añadió que la policía debía haber procedido a su detención precisamente este miércoles.

El plan policial para la detención "ha tenido que haber llegado a oídos" de esta organización, sostuvo Korac, quien invitó a los medios de comunicación a "ayudar al go-bierno" para dilucidar el asesinato del primer ministro.

"El Estado se defenderá", afirmó Korac, quien anunció a los medios que durante el estado de emergencia, proclamado este miércoles, sólo se permitirá la publicación de comunicados oficiales sobre el atentado.

"No se podrán publicar, por ejemplo, las cartas en las que Legija intentaría, mediante una retórica patriótica, ganarse el apoyo de ciertas estructuras políticas", afirmó el viceprimer ministro, haciendo referencia a las acusaciones que el presunto responsable del atentado contra el primer ministro pu-blicó recientemente en artículos contra varios políticos.

Legija, hijo predilecto del régimen de Milosevic, se ganó la simpatía del actual poder al negarse a reprimir, junto con sus hombres, los denominados boinas rojas, a los miles de manifestantes que defendían en las calles de Belgrado la victoria electoral de la oposición en octubre de 2000, que derivaron en la deposición de Milosevic y su entrega al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, en La Haya. Pero Legija se vio obligado a dimitir en 2002.

Korac agregó que el asesinato del primer ministro "no tendrá repercusiones" para la puesta en marcha de las instituciones del nuevo Estado de Serbia-Montenegro, que remplazó a Yugoslavia el 4 de febrero.

El secretario general de la OTAN, George Robertson, condenó el asesinato haciendo eco a la lucha antiterrorista de Washington, al afirmar que "no habrá paz duradera ni prosperidad ni justicia hasta que los extremistas sean llevados ante la justicia".

A su vez, el representante de la Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea, el español Javier Solana, lamentó la muerte de "un amigo personal" y aseguró que "no debemos permitir que este crimen horrendo frene el progreso hecho por su país en el camino a la adhesión al resto de la familia europea".

El presidente estadunidense, George W. Bush, expresó sus condolencias al pueblo de Serbia, y dijo que Djindjic "será recordado por el papel que jugó al llevar a Slobodan Milosevic ante la justicia" e impulsar el proceso de democratización.

El asesinado funcionario fue quien tomó la decisión de enviar a Milosevic al Tribunal Penal Internacional, donde actualmente está bajo juicio por genocidio y crímenes contra la humanidad.

Rusia, Alemania, Brasil, México, entre otros países, expresaron también su pésame por la muerte del primer ministro.

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