Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 19 de febrero de 2003
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Política

ASTILLERO

Julio Hernández López

Dos desaires y un colado

Dos gobernadores dejan en fuera de lugar a Vicente Fox
Chema tratará de realinear a Chente con George W. Bush

POCAS VECES LAS reglas del protocolo evidencian de manera tan clara los vaivenes de la política presidencial. Basta ver quién desdeña una invitación de Vicente Fox o quién le pide no poner pie en una entidad federativa y lo amenaza con considerarlo presunto delincuente electoral si lo hace, o quién llega de improviso con un mensaje ajeno en la mano para llevar al otro día respuesta al jefe imperial que en su rancho texano espera. No son solamente asuntos de etiqueta, logística o agenda (forma es fondo, decía un sabio político tuxpeño), en cuanto muestran en lo interno la soledad, el aislamiento y la desesperación de un presidente obsesionado por ganar elecciones para sí, y en lo externo las presiones del imperio guerrero, a través de mensajeros que no ganan ni un debate en su parlamento de origen, para realinear a México en las coordenadas de Washington.

ƑQUE PENSAR DE un Presidente de la República que en un mismo día es desatendido en público y políticamente confrontado por dos gobernadores que a la relevante condición intrínseca de su cargo añaden las del peso demográfico de sus demarcaciones y de la preponderancia que en los rejuegos internos de sus partidos mantienen? ƑAsunto menor, simple duelo de vanidades, meros desajustes de horarios, torpes pleitos partidistas que afectan la figura presidencial? ƑO torpeza extrema de Los Pinos, voracidad y agandalle electoreros?

ARTURO MONTIEL NO necesita detractores. Su obra, estilo y oratoria lo pintan de cuerpo entero sin necesidad de cargar demasiado la tinta: marrullero, especialista en ingenierías electorales subterráneas, coordinador circunstancial de los esfuerzos depredadores de algunos de los grupos políticos más torvos del país, tanto en el ámbito específico del estado de México como en una de las franjas principales del sindicato de gobernadores priístas. No le ha faltado razón, sin embargo, a ese mandatario estatal cuando ha pedido al Presidente de México que se abstenga de visitar aquella entidad para no contravenir la legislación local relativa a los tiempos en que se puede lucir la obra gubernamental. A esa previsión jurídica añadió Montiel la decisión política de no acompañar al Presidente de la República en caso de que éste mantuviera su pretensión que así parecería provocación. Ambas partes cumplieron lo anunciado: Fox viajó a la tierra prohibida, feliz de no leer diarios ni leyes o constituciones estatales, acompañado por su carta fuerte política, la señora Marta, y Montiel se abstuvo de caer en los presupuestos infractores que había advertido. Falta saber ahora si, en el colmo del despelote político mexicano, el Presidente de la República es acusado formalmente de cometer delitos en el estado cuya capital es Toluca, con lo cual Fox pasaría a engrosar la lista de políticos panistas enredados en esa entidad en procesos judiciales, algunos de éstos dignos de las mejores páginas de algún álbum mafioso decorado con un moñito blanquiazul.

ANDRES MANUEL LOPEZ Obrador ha preferido usar guantes de seda para pelear con Vicente Fox. Luego de ver que su popularidad decrecía cuando en los primeros meses de gobierno se esmeraba en contradecir y replicar cuanta declaración o hecho realizara el panista, pasó a una postura conciliatoria (conchuda, dirían en algunos pueblos) que le ha reportado buenos dividendos a la hora de las encuestas de opinión. Ayer, ante la obsesión foxista por apropiarse de los réditos políticos de la inauguración de un servicio de bomberos para el cual nada había puesto el gobierno federal, el tabasqueño dejó solo al guanajuatense nacido en el Distrito Federal y en su lugar envió no al segundo funcionario en orden formal, José Agustín Ortiz Pinchetti, secretario de Gobierno, sino a Alejandro Encinas, subsecretario con gran poder -mayor que el de algunos que tienen el título de secretarios- pero técnicamente inscrito en la tercera fila del orden jerárquico.

DEJADO EN FUERA de lugar, el Presidente siguió jugando a meter goles electorales, sin la prudencia suficiente para entender que cada día resulta más insostenible la abierta campaña en que ha convertido la agenda oficial del titular del Poder Ejecutivo federal. En ese desbordamiento de apetitos menores el Presidente y voceros destacados del partido que lo arropa han llegado al increíble convencimiento de que nada malo ni punible hay en que los altos funcionarios públicos realicen campaña en favor de sus candidatos. Años atrás el panismo pegaba el grito en el cielo cuando los malvados priístas se gastaban el dinero del pueblo para sostener el amasiato PRI-gobierno; ahora hay una variante del "fraude patriótico" con que los tricolores solían justificar las travesuras que los mapaches electorales hacían para impedir la llegada al poder de la "reacción" antipatriótica blanquiazul: hoy, los panistas creen legítimo y ético usar los recursos públicos para evitar el retorno del dinosaurio (que sigue ahí) a Los Pinos, que durante dos años han sido más bien Los Pininos.

PERO SI DOS gobernadores rechazaron estar cerca de él, Vicente Fox tendrá hoy, en cambio, una visita especial. José María Aznar, presidente del gobierno español, llega para tratar de sumar al mexicano a una menguada batería de apoyo a las pretensiones estadunidenses de desatar una guerra por las razones que sean. Contra su costumbre contradictoria y zigzagueante, Fox ha mantenido y ha profundizado su postura de rechazo al "unilateralismo" y a la guerra, en abierto reto a los planes de su Ƒex? amigo Bush. En ese giro sostenido ha tenido un papel esencial el embajador mexicano en Naciones Unidas, Adolfo Aguilar Zinser, ganador de una larga batalla contra Jorge G. Castañeda y su alineación incondicional con Estados Unidos (pero eso será tema de alguna otra columna). Lo importante, hoy, cuando Fox reciba al indeseado visitante, será que en la cara de Aznar, en su circunstancia política, Fox vea lo que sucede cuando un presidente se convierte en peón del imperio vecino y queda deslegitimado y desgastado ante su propio pueblo y la comunidad internacional. Muchos errores ha cometido Fox, y habrá muchos gobernadores y mexicanos que desdeñen y rechacen su política, pero en cuanto al rechazo a la guerra Chente no es Chema, al menos hasta hoy.

Fax: 5605 2099 [email protected]

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