Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 4 de enero de 2003
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas 
  >

Cultura
El libro compilado por Mario Arturo Ramos incluye 98 composiciones del autor oaxaqueño

Circula cancionero de Alvaro Carrillo

El compositor de 300 piezas, menos difundido que José Alfredo Jiménez o Agustín Lara

ARTURO GARCIA HERNANDEZ

Tal vez sin conocer el nombre de su autor, muchos han escuchado alguna canción de Alvaro Carrillo. Por ejemplo: Yo que fui del amor ave de paso,/ yo que fui mariposa de mil flores,/ hoy siento la nostalgia de tus brazos,/ de aquellos tus ojazos,/ de aquellos tus amores. Aunque por ahora no tiene la difusión de autores como José Alfredo Jiménez o Agustín Lara, el repertorio compuesto por Carrillo -más de 300 temas- se ubica entre los más notables y trascendentes de la canción popular mexicana. Otro ejemplo: Yo quiero luz de luna/ para mi noche triste,/ para sentir divina la ilusión que me trajiste,/ para sentirte mía,/ mía tú como ninguna.../ pues desde que te fuiste/ no he tenido luz de luna.

Noventa y ocho de esas composiciones ha sido recopiladas en un libro, Las canciones con ''sabor a mí" de Alvaro Carrillo, que en estos días empieza a circular publicado por Editorial Océano y Promotora Hispanoamericana de Música. La selección y el prólogo del cancionero estuvieron a cargo de Mario Arturo Ramos, compositor también e investigador de la canción mexicana.

Alvaro Carrillo nació en Oaxaca, egresó de ingeniero agrónomo de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. Cuenta Ramos en el prólogo del cancionero que entre el ejercicio de su profesión Carrillo se daba tiempo para "la bohemia que reúne a poetas y cantores en un círculo fraterno, sinónimo de música, aromas nocturnos, copas rebosantes y mujeres".

En su contacto con ese mundo el autor de El andariego definió su vocación por la música, comenzando una vida fructífera aunque breve: "Era un 3 de abril de 1969 -apunta Ramos-, un día como cualquier otro en la autopista México-Cuernavaca, los paseantes rezagados volvían a la capital con el cansancio dibujado en el rostro. De pronto, en el kilómetro 11 una camioneta que circulaba rumbo a la ciudad de la eterna primavera invadió el carril contrario, provocando un accidente fatal que segó la vida del ingeniero Alvaro Carrillo Alarcón y de su esposa Ana María Incháustegui. De esta trágica manera terminaba la carrera de uno de los composiores/intérpretes (cancioneros) de mayor valor en la música popular nacional.

Sus biógrafos -continúa Mario Arturo Ramos-- "no se ponen de acuerdo en el año de su nacimiento (1919 o 1921); en lo que sí coinciden es que nació un 2 de diciembre en Cacahuatepec, Oaxaca, población ubicada en la región conocida como Costa Chica, litoral que baña los estados de Guerrero y Oaxaca con agua del Pacífico. Sin duda, esta condición geográfica fue la que inspiró su Canto a la Costa Chica, escrito en 1967, en el que se declara: Oaxaqueño por nacimiento/ e hijo de crianza de la Costa Chica de Guerrero".

Alvaro Carrillo quedó huérfano a los diez años de edad (el cancionero incluye una foto donde aparece, a los ocho años, al lado de su madre). Fue entonces adoptado por la señora Teodora Alarcón: "En homenaje a ese sincero cariño filial cambió su apellido materno, Morales, por el de su madre adoptiva, firmando desde entonces como Carrillo Alarcón".

En el grupo de bohemios que frecuentaba Alvaro Carrillo se encontraba Antonio Pérez Meza (hermano de Luis, El trovador del campo), quien era integrante del trío Los Duentes, una de cuyas voces era un joven cantante, Pepe Jara, quien pasado el tiempo se habría de convertir en intérprete emblemático de Carrillo. Los Duendes fueron los primeros en grabarle una canción al autor oaxaqueño, se trató de Amor mío. El tema tuvo una aceptación inmediata. En 1957 fue grabado por el chileno Lucho Gatica, una de las figuras más prominentes en ese tiempo: "El éxito fue estruendoso entre latinoamericanos y los hispanohablantes de Estados Unidos, que hicieron suya la canción y se expresaron a través de ella. En consecuencia, los cantantes de renombre solicitaron sus temas por esa forma de decir las cosas, por esas líneas melódicas que renovaban las tonadillas repetitivas tan en boga, por las imágenes literarias que describían el amor". En su repertorio "también encuentran eco los ritmos que influyeron en su origen: pasillo ecuatoriano, vals peruano, mambuco".

Mario Ramos cita un texto de una antología previa de canciones de Alvaro Carrillo para aclarar que fue más un cancionero que un compositor: "La diferencia estriba en que el compositor es un artista, dedicado a transformar la vida en poemas musicales, mientras que el cancionero es un artesano que nace con la vida como oficio, predestinado a transmitir vivencias -propias o ajenas- en formas bellas de canción".

Las canciones "con sabor a mí" de Alvaro Carrillo -concluye Ramos- ''es un cancionero que recopila las composiciones consideradas más importantes y otras que, sin gozar de amplia popularidad, por su incuestionable valor son parte fundamental del acervo de la música nuestra".

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año