Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 15 de diciembre de 2002
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Editorial
 
PRESTIGE, EL 1985 DE JOSE MARIA AZNAR

sol-2El desastre ecológico que sufren las hermosas rías gallegas, los pescadores y los pobladores, equivale política y socialmente a lo que sucedió en 1985 en México con el terrible terremoto que destruyó parte de la ciudad. En primer lugar, está el hecho de que el azar y la fatalidad, muchas veces imprevisibles, no por fuerza deben causar terribles daños, como lo prueban en cada temporada de ciclones los huracanes que causan muertes y destrucción en el Caribe, pero no en Cuba, país que aunque es pobre tiene una eficaz Protección Civil, ni en Estados Unidos, que además de ser rico cuenta con organización. Es evidente que en la Galicia de Aznar y de la Xunta, el ultraconservadurismo gubernamental hace que la región figure, sociológicamente, en el Tercer Mundo en cuanto a los servicios de que carece.

En segundo lugar, el gobierno central, el del sin embargo gallego José María Aznar, recién visitó la región un mes y un día después del desastre ecológico. El presidente del Consejo estaba primero de vacaciones y después empeñado en reuniones políticas, y aparentemente no tuvo ni tiempo ni sensibilidad como para acompañar, aunque fuera con una hora simbólica de paleo del crudo, a sus coterráneos que, con gran espíritu solidario, se movilizaron espontánea y voluntariamente para reducir los daños, tal como lo hicieron los jóvenes mexicanos en el salvamento de vidas ante la ausencia criminal del gobierno (allí empezó el fin del PRI). Los jerarcas gallegos de la Xunta y de Madrid desprecian demasiado a sus congéneres, a los que consideran sólo una reserva de votos y en eso se ve también el tercermundismo cultural de un gobierno antidemocrático.

En tercer lugar, Aznar, como De la Madrid, prefirió inicialmente negar el problema e hizo llevar el Prestige, que inevitablemente iba a zozobrar, a 120 millas, facilitando enormemente la contaminación, en vez de hacerlo entrar en el puerto de La Coruña, como su calado permitía, para vaciarlo una vez varado y sin perder una gota de crudo.

En cuarto lugar, Aznar, que con Berlusconi y Blair forma el desprestigiado trío de los Bush boys en la Unión Europea, sólo consiguió de ella, dada su impopularidad, apenas 5 millones de euros, que ni alcanzan para limpiar toda una playa, y debe además tragarse la humillación de que, después de haber ocupado el islote Perejil como demostración de fuerza antimarroquí, tenga que permitir ahora que los pescadores gallegos sean acogidos y puedan trabajar en las aguas de Marruecos, por solidaridad de un país pobre a cuyos ciudadanos Aznar trata como inferiores y expulsa por millares.

Aznar, ex franquista como el cacique gallego Manuel Fraga, pregona y aplica a rajatabla el neoliberalismo que incluye la eliminación de controles estatales a las viejas carretas del mar, desechos flotantes, fletadas por aventureros con bandera liberiana, panameña u otra que no impone restricción alguna. Por eso se multiplican los derrames petroleros y los naufragios, que no afectan ni a los intereses navieros ni a las aseguradoras, sino a los criadores franceses o españoles de moluscos, a los pescadores, simples campesinos del mar, a los habitantes ribereños y su ambiente y a los marineros, cuya vida está permanente expuesta. "Menos Estado" supone así mayores y peores desastres ecológicos en España y en los países vecinos, despreocupación por el Estado (salvo en su función policial contra los inmigrantes, los pobres y los nacionalistas vascos) supone mayor destrucción de la calidad de vida y de las fuentes de trabajo de los súbditos del autoritario ex falangista.

Es de suponer que en breve tiempo el panorama político de Galicia sufrirá un cambio --pero éste positivo-- equivalente a la grave transformación sufrida por el paisaje de las rías. Hoy los gallegos tienen ante sí parar la fuente de contaminación (el hundido petrolero) pero también acabar con la peor fuente de contaminación política e ideológica (el ineficaz, prepotente e insensible gobierno del Partido Popular, con su líder, el ultraconservador José María Aznar).
 

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