Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 14 de diciembre de 2002
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Cultura
El presidente de Cuba inauguró exposición-homenaje por el centenario del pintor

Wifredo Lam ''sigue siendo un poeta de vida planetaria''

Ante todo es el primer gran artista del Tercer Mundo cuya obra produjo un efecto internacional, dijo Alain Jouffroy sobre el autor de La jungla Sus cuadros en España todavía están dispersos

GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL

La Habana, 13 de diciembre. Aunque Wifredo Lam es un personaje reconocido y reivindicado en la cultura cubana, el centenario de su nacimiento ha servido esta semana para dirigir los reflectores hacia tramos de su vida o de su obra, o a la interpretación de una y otra, que estaban oscuros o de plano eran desconocidos.

En una conferencia internacional que revisó a Lam, el amigo del pintor cubano, el poeta francés y último de los surrealistas, Alain Jouffroy, obsequió al auditorio una audaz conclusión, que en sustancia coloca al autor de La jungla como un precursor de la globalización cultural:

''Como pintor mestizo y nómada, Wifredo Lam sigue siendo, en mi opinión, un poeta de vida planetaria, que se adelantó en el plano cultural, y no sólo en el de las artes visuales, a lo que llamamos actualmente la mundialización. Pero es ante todo el primer gran artista del Tercer Mundo que produjo un efecto internacional con el contenido y las formas de su obra plástica, que continúa 20 años después de su muerte, el 11 de septiembre -qué casualidad- de 1982."

Carácter nómada

La vida itinerante de Lam y la mezcla de influencias culturales en su pintura se convirtieron en una constante del foro que albergó durante dos días el Museo Nacional de Bellas Artes, con argumentaciones que trascen-dían el contrapunto entre lo nacional y lo universal.

El homenaje a este creador incluyó una muestra de su obra en el Centro de Arte Contemporáneo que lleva su nombre, que fue inaugurada por el presidente Fidel Castro; el lanzamiento de Wifredo Lam: la cosecha de un brujo, libro antológico del crítico cubano José Manuel Noceda, considerado por especialistas como obra clave para el conocimiento del pintor y la culminación, el miércoles por la noche, de la primera subasta comercial de gráfica cubana, entre otras actividades.

La exposición-homenaje, 64 obras de entre 1924 y 1955, se llama De lo circunscrito y lo eterno, frase tomada de Alejo Carpentier, que a la vez parafraseaba a Miguel de Unamuno cuando invitaba a buscar ''lo local en lo universal y lo circunscrito en lo eterno". La muestra no antológica, de fondos públicos y privados, incluye ejemplos de paisajes impresionistas, figuras femeninas, la etapa modernista y la conocida como el periodo cubano, por haber surgido durante el tiempo en el que Lam vivió en la isla a su regreso de Europa, entre 1941 y 1952.

''Si insisto tanto en los viajes y el carácter nómada permanente de Wifredo Lam no es sólo para hacer una lista, sino para mostrar hasta qué punto este carácter nómada está presente en su obra, que no se limita sólo a su carácter de caribeño o sus raíces africanas o chinas, sino que opera en una interacción transversal permanente entre todas sus pinturas con la cultura europea propiamente dicha", dijo Jouffroy.

Con tono vehemente, apasionado, el escritor francés defendió su propuesta de situar a Lam como un entramado dinámico de influencias y emanaciones: ''Lo más sorprendente en esta complejidad de referencias explícitas e implícitas es que todas son dominadas, o incluso trascendidas, por un arabesco, un signo musical, una construcción del espacio universal que sólo le pertenece a él y que nunca lo llevaron al caos, la confusión o la dispersión estilística''.

Comparable con Gauguin

''Lam seguirá siendo Lam y fue siempre Lam", dijo Jouffroy, sintetizando su opinión de que la obra de su amigo no es una mezcla, sino una síntesis innovadora de escuelas y estilos, "así haya podido surgir del surrealismo o no, de diferentes artes llamadas primeras o no, de las vanguardias occidentales o no".

El cubano, nacido un 9 de diciembre, era ''móvil, fluctuante, diverso, muchas veces sorprendente, siempre fiel a una misma identidad, no a la de otros, no a la de pueblos a los que él respetaba (...) a una identidad negra y blanca, nocturna y diurna, ofensiva y defensiva, la de un coreógrafo de contrarios.

''¿A quién se le puede comparar?", preguntó Jouffroy.

''Muchas veces me hice esta pregunta y respondo: a Gauguin, tal vez; el Gauguin de los últimos años, el de las figuras de las mujeres y de los tótem, un Gauguin invertido, libre, menos fijo, y más explosivo, un Gauguin danzante en medio de todas las culturas del mundo.

''La pregunta que nos hacemos frecuentemente al respecto es si pertenece o no al surrealismo", siguió el poeta. Recordó que Lam participó en muestras surrealistas organizadas por André Breton, quien lo invitaba porque lo asumía como parte de esa corriente y porque el cubano nunca se manifestó en contra de ella. Pero, según Jouffroy, la pintura de Lam no es como, por ejemplo, la de Miró o la de Dalí. ''Pero lo más sorprendente de toda esta historia, que me parece una leyenda, es que encontramos también cubismo en la obra de Lam".

Otros expositores enfocaron segmentos del trabajo del artista de Sagua la Grande, como la negritud, el culto yoruba, la naturaleza, los colores, el entorno y el tránsito de escuelas, especialmente en sus primeras dos décadas de producción. María Lluisa Borrás, crítica de arte española, relató los resultados de sus indagaciones sobre la estancia del pintor cubano en España, adonde llegó en 1923 y ''topó con lo peor que se podía encontrar, un país reaccionario y aristocrático". Según la investigadora, Lam tuvo en esa época una vida desgraciada, que incluyó la muerte de su esposa y su hijo, de tuberculosis.

Borrás ilustró la etapa de formación del pintor cubano con un vistazo a la obra que realizó durante su estancia en Cataluña, donde avanzó de los trazos figurativos a los esquemas y al ''ambiente picassiano". Es, dijo la especialista, ''una mezcla de lo que está intentando asimilar, una suerte de canibalismo de la gran pintura, que está comiendo pero no digiriendo".

La obra de Wifredo Lam en España aún está dispersa, ''a merced del mercado y sin nadie que lo represente", deploró la especialista, y dijo que el Estado puede proteger algo del patrimonio cultural, pero no todo. En su país, las fundaciones privadas son las que rescatan fondos pictóricos significativos. Ahí quedó la estocada.

Dalí, ''tipo un poco raro''

Las cenizas de Lam están en el sector de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Cementerio Colón de La Habana, en línea con su veteranía militante. La Guerra Civil lo sorprendió en España y se unió a la defensa de la República. De ahí salió a Francia, donde conoció a Picasso, Miró y Breton. Más tarde viajó con Malraux.

Contra lo que pudiera suponerse, relató Borrás, Lam no conoció a Dalí. Cuando el cubano se cruzó un día con el hombre de los largos bigotes, contó a sus allegados: ''Me pareció un tipo un poco raro".

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