Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 21 de octubre de 2002
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Deportes
TOROS

Mediocre final de otra temporada chica sin ningún atractivo para la afición

Con deslucido encierro de Los Martínez concluye nueva aventura empresarial

Meritoria y protestada oreja a Fabián Barba Flacos esfuerzos de los alternantes

LEONARDO PAEZ

Cuando el joven español Iván García se abrió de capa con su primero en desgarbadas verónicas a prudente distancia, un entusiasta mexhincado exclamó a manera de ole posmoderno: ¡Iván el terrible! En el sexto de la tarde, otro aficionado de la fila de atrás gritó a manera de réplica: ¡Iván enterrable!

fbarbaraLo que mal empieza mal acaba, y hace tiempo que en la Plaza México el intocable promotor-importador, sus asesores, sus socios, sus patrocinadores, los poseedores de la licencia de funcionamiento, su arrendador, sus subarrendadores, los chicos de la prensa, los ganaderos, la asociación de matadores, las autoridades y la comisión taurina o lo que se le parezca, hacen lo imposible por acabar, a la brevedad, con lo que queda del espectáculo taurino.

Están a punto de lograrlo.

Hoy, en plena época de la autorregulación o, si se prefiere, del regreso del tío Lolo, la empresa hace lo que le viene en gana, ningunea a una amedrentada Asociación Nacional de Matadores a merced del chambismo y la falta de convicción, se ríe del gobierno del cambio en todas sus versiones ideológico-partidistas, unifica criterios periodísticos en cuanto a promover un mediocre espectáculo en el que "arriesga su dinero", e invita a otros poderosos neoempresarios taurinos a "arriesgar" el suyo, exactamente con el mismo rigor de resultados, es decir, ninguno.

Fabián Barba y otros dos

El pesado encierro, no confundir con trapío, de Los Martínez, fue discreto de cabeza -a excepción del cuarto y el sexto, pésimamente lidiados-, acudió al caballo sin humillar, recargó poco, fue deslucido y desarrolló sentido.

Fabián Barba, de Aguascalientes, no defraudó a quienes fuimos a verlo. Quieto y con una clara idea del temple -torear más despacio que las circunstancias-, instrumentó bellos lances y cadenciosas chicuelinas a su primero, repetidor pero que acabó con la cara arriba. Tras un aviso, el villamelonaje -unos dos mil- aplaudió los restos del novillo, más como acicate a Fabián que como reconocimiento a una bravura apenas insinuada.

Con el quinto, Barba bastante hizo con otro torito engañador, que iba y venía sin producir emoción. Ligó tandas por ambos lados y, tras soberbia ejecución, dejó una estocada caída que con acierto el juez Ricardo Balderas premió con merecida oreja. El villamelonaje volvió a protestar.

Repitió por enésima vez Víctor Martínez y volvió a las andadas: una tauromaquia bien intencionada pero sin expresión, ya no se diga con sello. Esforzado pero sin decir, Víctor, consiguió buenos derechazos con su primero, que también acabó soseando y contagiando al muchacho.

Con su segundo, Martínez volvió a dar muletazos con aseo, pero sin caer en la cuenta de que la arena es un escenario y el toreo un espectáculo en el que se debe actuar y vender -entre Cavazos y El Viti hay 98 grados de histrionismo-, por lo que apenas si salió al tercio cuando debió cortar oreja.

Por lo que toca a Iván García, triunfador en la plaza de Las Ventas, se llevó el mejor lote, banderilleó con efecto, empezó bien sus faenas y acabó toreando eléctrico y a distancia, por lo que su gris actuación no pasará a la historia.

Vaya temporada grande que nos espera... 

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