Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 11 de octubre de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas
  >

Cultura
Refrenda ''la frágil experiencia del individuo'' frente a la barbarie: Academia Sueca

Imre Kertész, médium de Auschwitz, laureado con el Nobel de Literatura

El escritor húngaro estuvo recluido en ese campo de exterminio y en el de Buchenwald

''El Holocausto es un estado que no termina de finalizar y hasta ahora no ha habido catarsis''

CESAR GÜEMES Y AGENCIAS

Como lo dice su narrador y alter ego en la novela Fracaso, Imre Kertész, laureado con el Premio Nobel de Literatura 2002, es un médium de Auschwitz. Sobreviviente del Holocausto, el escritor que para serlo fue antes periodista, autor de comedias teatrales y guiones cinematográficos, conoció ese campo de concentración en 1944, a los 15 años. A los 16 fue trasladado al de Buchenwald y en mayo de 1945 tropas estadunidenses lo liberaron junto con el resto de personas que alcanzaron a salvar la vida frente al nazismo.

Las tres décadas de trabajo posterior le proporcionaron los elementos para dar a conocer en 1975 su primer trabajo literario, Sin destino, que en la Hungría comunista de entonces pasó sin ver visto.

Narrador visible

La sombra que cubrió su novela inicial tenía una explicación: 600 mil de sus connacionales judíos habían sido deportados a los campos de concentración alemanes y la sociedad húngara no estaba en la mejor disposición para revivir el recuerdo de quienes habían perdido la vida en la matanza. Los escasos lectores de Kertész, sin embargo, bastaron para que el prosista no se convirtiera en un escritor invisible.

Hoy, ya con la concesión del Nobel por parte de la Academia Sueca y con poco más de media docena de libros publicados, todos ellos con el Holocausto como referencia obligada, dice a propósito del realismo duro que campea en sus escritos: ''Tengo la esperanza de que la moral del lector será sacudida por la aparente amoralidad de las frías líneas de mis libros, y que responda con indignación ante alguno de mis narradores en primera persona que aceptan todo sin quejarse".

En efecto, la Academia Sueca al hacer el anuncio del galardón, refrendó que en las obras de Kertész se encuentra ''la frágil experiencia del individuo frente a las bárbaras arbitrariedades de la historia".

Recibió el Hans-Sahl en Alemania

Nacido en 1929 en Budapest, el nuevo Nobel de Literatura cuenta entre sus trabajos publicados con Kaddish por el hijo no nacido (que junto con Sin destino y Fracaso conforman una trilogía temática), Otro, Diario de la galera y el volumen de ensayos Un instante de silencio en el paredón.

La formación cultural del prosista se alimentó de manera directa de Sigmund Freud, Elías Canneti, Friedrich Nietzsche y Ludwig Wittgenstein, a quienes por cierto tradujo. Esa base le permitió invertir la célebre frase de Theodor W. Adorno que señalaba que luego del Holocausto ya no era posible escribir, toda vez que la totalidad de su obra proviene de la experiencia vivida en los campos nazis de exterminio.

La frase con que acaba de definir sus ataduras al hecho es contundente: ''El Holocausto es un estado que no termina de finalizar. Hasta ahora no ha habido catarsis. El Holocausto es sencillamente insuperable".

Apenas el pasado miércoles acababa de recibir el premio Hans-Sahl, reconocimiento que se sumó a los varios que tiene en su haber y entre los que se cuentan el de Literatura de Brandenburgo y el del Libro de Leipzig.

En cuanto se enteró de que era el Nobel de literatura 2002, y ya que por ahora reside en Berlín, aclaró a propósito de su relación con Alemania:

''Mi enojo no es con Alemania, sino con los nazis. Ahora en Alemania vive una tercera generación que nada tuvo que ver con el pasado. Aunque tampoco creo que el totalitarismo sea una cuestión exclusivamente alemana."

En cuanto a las reacciones que le despierta el máximo laurel de las letras en el mundo, Kertész fue al grano: ''Es un gran reconocimiento para mí y significa también que a partir de ahora podré llevar una vida más tranquila, al menos en el aspecto financiero; mi existencia será más segura".

El autor trabaja actualmente en Alemania en su nueva novela, Liquidación, de la cual adelanta: ''La acción se desarrolla en los tiempos del cambio, en la perturbadora, repentina libertad en la que se liquida el pasado y se modifican las biografías. A la vez planeo con esta novela echar una última mirada sobre el Holocausto, ya no respecto de los sobrevivientes sino en torno de la segunda generación, que se ve desconcertada con la pesada herencia y que huye del proceso de relaboración del pasado o lo asume como su tarea de vida".

De magnífico humor con la noticia del Nobel, explicó en Berlín su reticencia a usar traje de etiqueta para recibir el galardón: ''Me han dicho que Heinrich Böll luchó dos días por no presentarse de frac, pero al final tuvo que ponérselo. Quizá me espere el mismo destino".

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año