Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 20 de septiembre de 2002
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Capital
Entre las víctimas aún quedan muchas historias de dolor por contar

Plegarias y veladoras donde estuvo el Nuevo León

RICARDO OLAYO GUADARRAMA

El 19 de septiembre no se olvida. De nuevo en Tlatelolco la misa por los muertos hace 17 años en el edificio Nuevo León. Las oraciones por los hijos desaparecidos y por los muertos, la llegada de los rescatistas con perros, las veladoras y algunas flores.

Desde las siete de la mañana, el vicario Alonso Villalobos inició las plegarias en la misa que se realizó en la Plaza del Sol, donde alguna vez se levantó el Nuevo León, con sus 15 pisos y sus 288 departamentos.

"Nuestros hermanos duermen ya en paz con Cristo", dijo el religioso, tratando de dar serenidad a más de 50 personas presentes. Pero los familiares no contuvieron las lágrimas, en particular cuando recordaban con los reporteros aquel sismo.

"Bendito sea Dios que los encontramos", dice María Elena Medina, quien nueve días después de los sismos halló a sus tres hijos. "Esto es para la historia", agrega cuando ya se retiraron las cámaras de televisión.

Ahora vive en la colonia San Rafael, luego del trauma que significó regresar a Tlatelolco y ver escombros y soldados con bayonetas que no la dejaban pasar.

Algo similar vieron los esposos José Trinidad Sánchez y Sara Malja, quienes llegaron desde Palacio Nacional, donde ambos trabajaban. En el Nuevo León perdieron a su hijo, una nuera y una nieta; "nunca los encontramos, pero a esa hora siempre estaban en la casa".

Ayer las historias de dolor se multiplicaron. La de Salomón Reyes, quien era velador y desde unos metros vio como caía el Nuevo León y con él sus siete hijos; desde ese día le cuesta trabajo hilvanar bien las ideas.

La historia de Gloria Parga, quien es conocida por todos porque no se resigna a que sus dos hijos -Sandra Leticia y Sergio Alberto, que tenían 11 y dos años- desaparecieron en 1985: llega con fotos de sus niños. La historia de quienes perdieron su propiedad sin documentos para probar que eran propietarias. La historia de Plácido Domingo buscando a sus familiares.

La comunidad -dice Alonso Villalobos en su misa- está más unida en lo social y en lo religioso. Pero hace falta el compromiso de la autoridad para reforzar los edificios, secunda Cuauhtémoc Abarca, uno de los dirigentes de la zona.

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