Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 17 de septiembre de 2002
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Espectáculos
El Jardín Hidalgo, en Coyoacán, de los más concurridos después del Zócalo

Juan Pueblo festejó seco el Grito por varios rumbos del Distrito Federal

Cerca del Angel estuvieron famosos como Celso Piña, La Santanera y el grupo Inspector

En el Monumento a la Revolución, Regina Orozco se llevó la parte medular del espectáculo

JAIME WHALEY

Cada quien su grito, pues hubo de todo y para todos la noche del domingo, 15 de septiembre, que, contra la costumbre, no fue de lluvia, lo que propició que para muchos no haya sido de Grito, pues seco como que no sabe.

En fin, Juan Pueblo salió a las calles a festejar de diversas formas. Se dio cita en los amplios espacios de las plazas públicas; el Jardín Hidalgo en Coyoacán fue, después del Zócalo capitalino, uno de los sitios más concurridos aunque, cuentan los que ahí han andado, que también la explanada de la Gustavo A. Madero se colma y seguramente, junto con Iztapalapa, es de las delegaciones más pobladas.

Desde pasado el mediodía comenzó el peregrinar, familias enteras, algunas ahora sí que hasta con el perro se vieron caminando por las principales rúas de la metrópoli. En Reforma, en torno al Angel, con la columna de la Independencia debidamente guarecida con una cerca metálica -zona que al parecer es parcela panista-, se establecieron puestos de buñuelos, jarritos, tacos, aguas de sabores. Todos uniformemente asépticos y atendidos por encopetadas damas. Hasta se instaló un módulo para el merchandizing -como diría cualquier mercadólogo, que se precie, del blanquiazul-. También había chamarras, cachuchas, delantales, playeras y lo similar.

Carnet de primera línea

En la desembocadura de Tíber, en el mismo sitio donde aquel histórico 2 de julio de 2000 Vicente Fox reiteró el cambio que todavía se espera, quedó el templete para el espectáculo artístico, un carnet de primera línea que Radio Uno se encargó de transmitir. La alineación incluyó a famosos como Celso Piña, La Santanera y el grupo Inspector que, lo mismo aquí que más tarde en el Zócalo, encendió a la chaviza y la puso a bailar con su ska mexicano.

El deporte también tuvo su parte en los festejos mediante una carrera de cinco kilómetros, ida y vuelta hasta el Museo de Antropología. Gloria Meza, Susana Díaz, Araceli Juárez, Israel Hernández, Julio Valle y Jonathan Morales fueron las primeras y los primeros en llegar, respectivamente, mientras el locutor, Federico Bautista, de riguroso traje, advertía al río humano, que se desplazaba en sentido contrario sobre Reforma y que llevaba una bandera: "No la suelten nunca, llévenla en su corazón", para luego anunciar, también con fervor nacionalista, la carrera de Halloween, el mes entrante.

En el Monumento a la Revolución hubo también verbena a cargo de la delegación Cuauhtémoc. Se empezó con sones jarochos a cargo de los Indios Verdes y se concluyó, ya de madrugada, sacándole brillo al pavimento con el ritmo del Merenglass y la Brisa Tropical, aunque ya a estas alturas la concurrencia se había adelgazado, pues los chavos le entraron más al desmadre que a la estética del baile. Regina Orozco, con una ocurrente parodia del Grito, tuvo a su cargo la parte medular del espectáculo nada más le imprimió cachondez al tema Virgen de medianoche, ataviada de Adelita.

Banderitas, jícamas y chicharrones

Pero, como es tradicional, los capitalinos se volcaron al Zócalo, que desde antes de mediodía, cuando empezó el programa artístico, se comenzó a poblar de vendedores de banderitas, jícamas, chicharrones, tacos, pambazos, en fin, la fritanga en pleno.

La amplia plancha del Centro Histórico es la sede principal de los festejos desde 1825, tan sólo cuatro años después de la consumación de la Independencia, según consta en los archivos históricos del Distrito Federal.

El Estado Mayor Presidencial se encargó del resguardo de la parte de Palacio Nacional. Por las puertas laterales del inmueble entraron los de la clase política y la empresarial. ¿Había línea divisoria? Ellas, jóvenes las más, con vestidos hasta el tobillo que alargaban más sus esbeltas figuras; ellos trajeados, con el pelo engominado, platicaban como en reunión escolar en las bancas de sus universidades privadas.

Los coheteros del estado de México trabajaron afanosos en el atrio de Catedral, terminaron las catapultas desde donde, luego de que un emocionado Fox se desgañitó en el balcón central con un triple ¡Viva México!, por 32 minutos, medidos con precisión cronométrica, se lanzaron las bombas que llegaron a elevarse hasta los 300 metros para desgranarse en un sicodelia multicolor.

Beatriz Adriana, cantora sonorense que radica en California, quien un día antes había actuado en Reno, Nevada, cerró el espectáculo; dijo que los mexicanos en Estados Unidos mantienen viva la música mexicana. "Siempre había visto el Grito por televisión, nunca había estado aquí. ¡Que bonito es esto!", confesó.

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