Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 17 de septiembre de 2002
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Política
Marco Rascón

Disyuntivas de la vialidad periférica

De ganar el sí en el plebiscito, el segundo piso estaría ante dos alternativas opuestas: coches o hidroponia.

La irracionalidad de la primera opción daría oportunidad a la hidroponia y que tuviéramos grandes jardines colgantes, parcelas de cultivos, hortalizas y pastizales, en lo que sería un audaz proceso de ruralización de la vida urbana. Es decir, pasar de la peor a la mejor perspectiva, de la tragedia a la calidad urbana.

Si a eso agregamos la restitución del lago de Texcoco, la reforestación del actual aeropuerto y un gran malecón en el oriente, estaríamos pensando en el futuro de la ciudad y la grandeza invocada desde su fundación. Sería sembrar tierra y agua, contra lo que ha sido pavimento y cemento, buenos elementos, contra malos materiales, obras humanas contra negocios coyunturales.

La derecha perredista tomó con firmeza el sí al segundo piso, mientras el jefe de Gobierno, promotor de la ocurrencia de Serur, se escapaba como Houdini del tema, pues hoy sabe perfectamente que ganando pierde ante lo absurdo de la obra, y si pierde el costo lo llevará no él, sino su partido, al que desprecia y usa.

El PRD, al tomar la decisión de salir en campaña por el sí, no sólo olvidó su historia y descarriló el programa histórico por la humanización de la vida urbana, sino que confundió su papel en este caso como organismo de servicio público. ¿No hubiese sido mejor aportación que el PRD tomara como posición informar a la ciudadanía de las implicaciones de las dos opciones? ¿No era más importante que el PRD ayudara convocando a la información exhaustiva y la generación de ideas actuales para el futuro de la ciudad? ¿Cuál es la causa de tanta torpeza y sectarismo, que por un lado pretende suplantar la representatividad ciudadana y por otro hace suya una obra que va contra sus principios, mientras el jefe de Gobierno toma astuta distancia de una obra sin futuro ni nacionalidad?

Tanto gobierno como partido en el Distrito Federal están en un callejón sin salida, pues para ganar deberán movilizar y desgastar su base de apoyo construida mediante la política clientelar, llevando a la tercera edad, madres solteras y becarios a votar por una obra que no les beneficia y sólo significa una efímera alianza del jefe de Gobierno con grupos poderosos del capital inmobiliario y la industria de la construcción y el cemento.

Si el voto por el sí al segundo piso viene de Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Xochimilco o las demarcaciones no involucradas, el PRD se estará inaugurando en la misma política de Carlos Salinas, de utilizar el Pronasol y la extrema pobreza para apoyar la política de privatizaciones mediante el reparto de migajas.

La campaña del PRD atenta fundamentalmente contra el mismo partido, pues consolida una tendencia, de falta de independencia, de utilización de la estructura partidista para un objetivo antipopular. El PRD sigue el camino del priísmo.

Triunfar contra el no con base en el maniqueísmo de señalar como de derecha a quienes se oponen a esta obra tendrá un costo irreversible, pues con ello el sol azteca consume sus reservas éticas en pos de abrirle espacio al transporte individual y la trasnacional industria automotriz. Por otra parte, vulgariza un instrumento como el plebiscito que, reglamentado o no, utilizado y organizado por los ciudadanos, abrió la puerta hacia el gobierno propio en el Distrito Federal y ahora es usado como truco de escapismo del jefe de Gobierno.

El uso de la forma plebiscitaria para legitimar el desastre significa tapar un hoyo abriendo otro, muy profundo y que afecta la credibilidad en las formas democráticas. Es sacrificar un instrumento democrático por un fin personal.

Los gastos de campaña del PRD, superiores a los del instituto local electoral, constituyen la otra aberración.

En esa campaña el PRD se ha lanzado con espots de pésima calidad, usando imágenes de embotellamientos que han tenido cientos de causas, incluyendo la intensa movilización ciudadana de la que el PRD y muchas organizaciones sociales fueron protagonistas y señaladas por los sectores más conservadores. ¿Está el PRD cerca de la gente o de la oligarquía? ¿Acaso cree que la campaña pro segundo piso lava la memoria?

El uso de imágenes de embotellamientos para convencer a los automovilistas es demagógico y perverso, pues tiene propósitos de derecha que bien podrían utilizar los noticieros más reaccionarios y suscribir PAN y PRI, ya que ocultan que las causas de la saturación y el desorden, no son las marchas, sino la carencia y el abandono en favor del transporte público y otras políticas urbanas en beneficio de la mayoría.

Los movimientos ciudadanos, las organizaciones urbano-populares, los sectores medios y pobres, los sectores progresistas en favor de un desarrollo urbano con calidad de vida deben votar por el no a esta obra, que se hace a nombre de la izquierda y de quienes han luchado por opciones distintas en la ciudad.
 
 

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