Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 29 de agosto de 2002
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Política
Piden al presidente Vicente Fox que se investigue el crimen y se haga justicia

Gordillo y Jonguitud, implicados en el homicidio, acusan familiares de Misael

Antes de su muerte, vecinos de Tulpetlac les avisaron que unos caciques lo buscaban

JUDITH CALDERON GOMEZ

La familia de Misael Nuñez Acosta, el profesor asesinado el 30 de enero de 1981 por pistoleros presuntamente enviados por caciques del SNTE, exigieó al presidente Vicente Fox "que se investigue ese crimen político hasta sus últimas consecuencias y que realmente se haga justicia, porque el único delito de Misael fue luchar por la gente más necesitada", según manifestó Yolanda Rodríguez Luis, quien fuera compañera del dirigente magisterial, con quien procreó tres hijos.

A su vez, el mayor de sus hijos, Edson Misael Núñez Rodríguez, recuerda que antes de que asesinaran a su padre vecinos de Tulpetlac les advirtieron que varios caciques lo buscaban. "Ahora entiendo que eran Elba Esther Gordillo y Carlos Jonguitud Barrios."

Afirma que los dos dirigentes del sindicato magisterial "son lo mismo, Elba Esther fue alumna de Carlos Jonguitud, y ahora no puede ser que él la culpe. Los dos tienen que ver en esto". Agrega: "aunque se da un manejo político de la información para fastidiar a Elba Esther, para nosotros sólo está el homicidio de nuestro padre".

A partir de las noticias recientes, Yolanda Rodríguez, quien quedó viuda a los 32 años, dice que han vuelto las esperanzas de que se haga justicia y, en nombre de sus hijos, pide que intervengan las autoridades judiciales y el Presidente de la República, porque "es un crimen político y Vicente Fox ha propiciado la apertura para que se resuelvan los casos de este tipo".
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-¿Elba Esther Gordillo y Carlos Jonguitud son los responsables?

-De Elba Esther no lo dudo -responde contundente-, Misael era uno de los pocos profesores que podían levantar la voz y hasta golpear un escritorio frente a Elba Esther para exigir que cumpliera su papel en un sindicato tan grande, ya que los maestros están en pésimas condiciones y los dirigentes sólo buscan canonjías. Muchos profesores se ven forzados a trabajar doble turno para que sus hijos puedan estudiar.

Asesinato ruin y cobarde

Agrega: "no es posible que gente tan negativa aún esté ocupando puestos políticos y que nunca los alcance la justicia, no creo que sea justo".

Asegura que "desde el principio señalamos que fueron los dirigentes del sindicato (SNTE) quienes ordenaron matar a Misael de la manera más ruin y cobarde, porque lo atacaron por la espalda y no le dieron tiempo para defenderse".

Yolanda Rodríguez recuerda que e1 30 de enero de 1981 recibió la noticia de que habían baleado a su compañero muy cerca de la escuela Héroes de Churubusco, en Tulpetlac, estado de México. Desesperada, corrió hasta el lugar acompañada de sus hermanos. Cuando llegó junto al cuerpo de Misael, le tomó el pulso y comprendió que no había nada qué hacer. Misael había recibido dos disparos, uno en el muslo y otro en el costado izquierdo, que le provocaron la muerte. "Después de que le hicieron la autopsia, los médicos dijeron que ni un milagro hubiera permitido que él sobreviviera."

Yolanda se quedó sola y con tres hijos: Edson Misael, de 10 años; Héctor, de 7, y Tania Angélica, de 4. A pesar de la dramática situación que vivía, durante un tiempo asumió la dirección del plantel donde Misael trabajó hasta el día de su muerte.

Asegura que después del asesinato las autoridades hicieron una "parodia" con la justicia. Aprehendieron y encarcelaron a tres personas señaladas como responsables del crimen, en 1982 un juez dictó sentencia en su contra, pero a los tres meses "escaparon". Así, dice, "entre comillas, porque ¿quién les va a creer?"

Relata que durante aquel tiempo realizaron varias manifestaciones en Tlalnepantla, con el apoyo de profesores y organizaciones sociales, para exigir justicia, pero enfrentaron grandes dificultades. "Incluso hasta llegaron carros de bomberos para desalojar a los que protestaban. Vi que la situación política era bastante fuerte y consideré que mi familia ya había perdido mucho como para seguir con el trabajo que desarrollaba Misael".

Entonces decidió trasladarse a la ciudad de Puebla con sus tres hijos. Ahí se vio en la necesidad de trabajar doble turno y viajar a comunidades a las cuales tardaba hasta tres horas en llegar, para sacarlos adelante.

La figura de un padre

Ayer, desde la ciudad de Puebla, Edson Misael Núñez -quien en los próximos días cumplirá 31 años- hizo una llamada telefónica a este diario para solicitar que no sólo se vea este asesinato como un hecho político. "Detrás de eso hay una persona que falleció, que tenía esposa e hijos, quienes tuvimos que salir marginados de ahí (Tulpetlac), porque mi madre temía por nuestra seguridad."

Dice que cuando vio las noticias recientes, recordó una entrevista que le hicieron a su madre en el periódico Unomásuno en esas fechas. "Yo, en lo personal, no sabía de los gatilleros que ahora mencionan, ni conocía sus nombres. En ese tiempo aprehendieron a tres individuos y les dictaron sentencia, pero meses después los dejaron escapar. Hasta la fecha no hay detenidos ni se sabe quiénes son los responsables intelectuales y materiales de este crimen."

Sin embargo, Edson Misael tiene claro cuál fue el motivo de la muerte de su padre: "fue asesinado por las presiones que él ocasionaba al hacer manifestaciones, al pedir mejoras para las escuelas y los trabajadores. El apoyaba también las huelgas que se desarrollaban en la zona. Era una persona comprometida con la lucha social, que donaba su cheque para el abasto de las familias de esos trabajadores".

Agrega: "cuando mataron a mi padre nosotros estábamos chicos y no teníamos fuerza para ser escuchados, pero ahora que esto está saliendo a la luz pública, que lo vi en La Jornada, siento que es momento de volver a hablar".

Precisa que su hermano Héctor se fue a Estados Unidos, y que él aún vive con su abuela paterna, Carlota Acosta. Busca entre sus recuerdos para describir a su padre: "tenía un carácter muy fuerte y como dirigente mucha gente lo estimaba. Era una persona carismática y con nosotros fue muy buen padre". Relata que Tania sólo tiene un vago recuerdo de Misael, que recrea con algunas fotografías. Y comenta optimista que hombres como su padre "son semilla, nosotros tenemos esa enseñanza y hasta la fecha de alguna manera sentimos lo mismo".

Tania Angélica, la hija menor, comenta: "el hecho de que crezcas sin padre es muy difícil. Crecimos con un ideal de papá, pero no con alguien que estuviera todos los días con nosotros. Fue muy difícil, especialmente para mi mamá".


"Los pararemos cueste lo que cueste", advirtió en un mitin en Tlalnepantla

En noviembre de 1980 Gordillo amenazó a Misael y otros maestros

El mensaje iba dirigido a los mentores que realizaban un Congreso de Masas en CU para elegir dirigentes de la sección 36, sostienen los demandantes en declaraciones ante la fiscalía especial

KARINA AVILES/ I

Era el 13 de noviembre de 1980. Desde un templete en la explanada de la presidencia municipal de Tlalnepantla, donde Elba Esther Gordillo y el comité de la sección 36, encabezado por Leonardo González Valera, habían concentrado a sus huestes en un mitin, la profesora Gordillo pareció sentenciar el destino de los profesores disidentes Misael Núñez, Teodoro Palomino, Juan José Altamirano y otros: "Los pararemos cueste lo que cueste, a costa de lo que sea, con toda la fuerza del sindicato".

Lo anterior quedó establecido en una de las comparecencias que realizaron, por separado, ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, Juan José Altamirano Gómez, Ramón Couoh Cutz, Teodoro Palomino Gutiérrez, Germán Aguilar Olvera y José González Figueroa, fundadores del Comité Central de Lucha (CCL) del Valle de México, quienes señalan a Elba Esther Gordillo, Carlos Jonguitud, Ramón Martínez Martín y Leonardo González Valera como responsables intelectuales de la muerte, en 1981, del profesor Misael Núñez Acosta.

El mitin de Tlalnepantla

La Jornada tiene en su poder copia de las cinco comparencias ministeriales, que le fueron entregadas en un sobre cerrado en forma anónima, en las cuales los profesores disidentes piden a la fiscalía especial que cite a declarar a Gordillo Morales, Carlos Jonguitud, Jesús Ixta Serna, Leonardo González Valera, Dionisio Moreno y Moisés Armenta, los cuatro últimos ex secretarios de la sección 36 del SNTE.

En la comparencia con número de averiguación PGR/FEMOSPP/ 026/2002, uno de los maestros afirma que Gordillo y el comité de la sección 36, a cargo de González Valera, convocaron a un mitin en la explanada de la presidencia municipal de Tlalnepantla para contrarrestar el Congreso de Masas del CCL del Valle de México, citado para el mismo día -13 de noviembre de 1981- en Ciudad Universitaria (CU), con el propósito de elegir un comité seccional democrático.

Una brigada de tres miembros del CCL del Valle de México se trasladó al citado mitin en Tlalnepantla para repartir volantes del movimiento. Ahí fueron testigos del discurso que lanzó Gordillo, "quien textualmente señaló: 'que el Comité Ejecutivo Nacional y la sección 36 del SNTE establecían el compromiso público de detener el desarrollo de las acciones que atentan contra la unidad de nuestro sindicato, y que en este momento están organizando los seudomaestros Misael Núñez Acosta, Teodoro Palomino, Juan Altamirano, Sergio Montaño y Mauro Pineda', señalando: 'los pararemos cueste lo que cueste, a costa de lo que sea, con toda la fuerza del sindicato'".

Cuando algunos simpatizantes de Elba Esther -agrega el profesor- se dieron cuenta de la presencia de miembros del CCL, los persiguieron para golpearlos, y por esa razón salieron del mitin y se trasladaron hacia Ciudad Universitaria, donde se realizaba el Congreso de Masas en el que fue electo secretario de Trabajo y Conflictos de Educación Primaria el profesor Misael Núñez Acosta.

En las cinco comparencias realizadas por los profesores citados se hace una reconstrucción detallada del clima de represión y persecución que el movimiento disidente vivió antes y después del asesinato de Núñez Acosta. De dichas comparencias se desprende un rompecabezas, que, al unir las piezas, comienza a clarificar lo que pasó en aquella época, al inicio de los años 80.

En una de las denuncias destaca un detalle ocurrido antes de la muerte del profesor: "En la segunda semana del mes de diciembre de 1980 aparece en un diario de circulación regional, denominado El Sol del Valle, una nota periodística donde se acusa a Misael Núñez Acosta y a Sergio Montaño de impartir entrenamiento guerrillero a deshoras de la noche en las instalaciones de la escuela de Tulpetlac, en Ecatepec, estado de México".

Esta publicación alertó a los miembros del CCL del Valle de México, quienes leyeron la nota de aquel periódico como un claro "signo de represión", porque en aquella época toda persona a la que hicieran aparecer como "guerrillero" podría ser secuestrada, desaparecida o asesinada más tarde.

A partir de ahí, los líderes del CCL comenzaron a tomar algunas precauciones, como "no andar solos" y "estar permanentemente comunicados unos con otros; y, en especial, al compañero Misael lo obligamos durante dos semanas, en el mes de enero de 1981, a no andar en público, es decir, que se recluyera en una casa para no exponerse a ningún tipo de represión. Sin embargo, en ese mes estalla de nuevo el movimiento magisterial en el estado de Hidalgo y en Guerrero, por lo cual los dirigentes tuvimos que volver a una intensa actividad de organización, no sólo en el valle de México sino en varios estados del país", establece en su denuncia uno de los profesores.

Para ese entonces la represión administrativa y física en distintas entidades de la República iba en aumento. En respuesta, en 1979 se creó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y un año después el CCL del Valle de México, ambos en busca de mejorar las condiciones salariales de los trabajadores y democratizar el sindicato.

En otra de las denuncias se precisa: "En 1980, a partir del fraude del Congreso Nacional del SNTE, se desbordó el movimiento democrático, sobre todo en los estados de Michoacán, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Morelos y el valle de México. En mayo-junio de 1980 se realizaron grandes movilizaciones en el Distrito Federal que precipitaron el estallido de huelgas en septiembre, octubre y noviembre de ese año en los estados de Morelos, Chiapas y, en el valle de México, respondieron particularmente del 4 al 27 de noviembre más de 20 mil de los 28 mil maestros que conformaron la sección 36, considerada hasta hoy el feudo de Elba Esther Gordillo".

Represión en Guerrero

Otro profesor detalla en su comparecencia que en octubre de 1980 el CCL "organizó paros escalonados, lo que culmina con un paro indefinido y un plantón en el mes de noviembre de 1980. Durante las actividades del paro, mis compañeros y yo fuimos perseguidos por porros y activistas de Elba Esther Gordillo de la sección 36".

Y destaca que el 30 de enero de 1981 "nos llegaron informes de que había situaciones de represión contra el movimiento en varios estados del país, consistentes en ceses, actas de abandono, suspensión de sueldos y arrestos de maestros de base y activistas. Pero lo más delicado se presentó en el estado de Guerrero, donde el propio gobernador Rubén Figueroa Figueroa, con judiciales y pistoleros a sueldo, tomó las escuelas donde los maestros se encontraban en paro, desalojándolos a punta de pistola y golpes, además de gases lacrimógenos..."

Finalmente mataron a Misael. Un día antes del crimen, "poco más de 200 miembros" del CCL, entre ellos Misael, Teodoro Palomino, Germán Aguilar, Ramón Cuouh, entre otros, se reunieron, como acostumbraban hacerlo, en el segundo piso de una casa habilitada para fines docentes en la colonia Santa María la Rivera. Los maestros tenían que hacer algo muy especial: ultimar los detalles del gran paro que se realizaría el 2 de febrero de 1981.

Durante la cita acordaron realizar un paro-plantón en las instalaciones de la SEP, ubicadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La reunión se prolongó hasta las siete de la mañana del 30 de enero, día en que asesinaron a Misael. Con el compromiso de que se verían a las ocho de la noche del mismo día 30 en la Escuela Normal Superior de México, al salir de la "casona tipo colonial", Misael y los otros profesores se dirigieron hacia sus escuelas, porque las clases comenzaban a las ocho de la mañana.

A la cita de la noche con sus compañeros, como es de suponerse, Misael no se presentó. Dos maestros de la escuela primaria "denominada De la Loma, ubicada en el pueblo de Tulpetlac, municipio de Ecatepec, estado de México", en donde laboraba Núñez Acosta interrumpieron la asamblea y dijeron: "Misael ha sido asesinado".

Los maestros destacaron en sus comparecencias que días antes del paro del 2 de febrero de 1981, "más de 60 por ciento de las escuelas de prescolar, primaria y secundaria, pertenecientes a la sección 36 del SNTE, habían aprobado en asambleas de escuela participar en el paro de labores y el plantón".

Finalmente, en uno de los documentos se lee: "La sociedad civil y el magisterio democrático responsabilizaron a Carlos Jonguitud Barrios, Elba Esther Gordillo, Ramón Martínez Martín y Leonardo González Valera" del asesinato de Misael. Y al ver como un peligro inminente "un gran movimiento magisterial", comenzaron una "guerra sucia que inició con el asesinato de Misael Núñez Acosta".

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