Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 7 de agosto de 2002
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Política

Arnoldo Kraus

Prostitución infantil

John Rawls y otros teóricos modernos de la justicia han enfatizado la necesidad de considerar a cada persona como responsable de los asuntos sobre los cuales tiene control. En contraste, dice Rawls, las personas que no tienen la capacidad de modificar determinada situación, como ser hijo de padres ricos o pobres, o bien, ser blanco o ser negro, no deben ser consideradas responsables de esa condición. ƑDe qué son responsables los niños?, y Ƒquién es culpable de la prostitución infantil?

Ni nueva ni posmoderna, la prostitución infantil es, sin embargo, una de las plagas más ominosas de la condición humana. Una de las pruebas más contundentes de la ineficacia e inutilidad de la mayoría de las escuelas, religiones y creaciones de nuestra especie, y una de las muestras más palpables contra los logros y méritos del progreso. De hecho, la Unicef la considera "una de las más graves violaciones de los derechos que los niño(a)s pueden sufrir". Algunos estudiosos afirman que las condiciones de estos pequeños, sobre todo en Asia, en nada difieren con la esclavitud. Salvo Estados Unidos -šeureka!- y Somalia, todos los países han ratificado uno más de los masturbados acuerdos de la ONU en que se protege a los niños de la prostitución.

Si se acepta que en el mundo existen aproximadamente 10 millones de niño(a)s menores de 18 años dedicados a la prostitución infantil, y que cada año se suma un millón más, es evidente que "las mejores caras" de la sociedad han fallado. Sobre todo en países del Tercer Mundo, nuestros dignos dirigentes, sean religiosos, políticos o empresarios -los peores, y vaya que en México tenemos muchos, son los que suman los tres atributos- deben considerarse responsables, o al menos corresponsables, de la prostitución infantil. Las características de esta pandemia son alarmantes, al igual que las consecuencias derivadas de la prostitución. Ofrezco algunos datos como alimento para la conciencia y como nutriente para las bocas de nuestros políticos.

El origen de la prostitución infantil es multifactorial. Cito algunos ejemplos tomados del artículo "Child prostitution: global health burden, research needs, and interventions", de Brian Willis y Barry Levy, The Lancet (359: 1417-22, 2002). Se sabe que familias numerosas prostituyen a uno o más de sus vástagos para sostener al resto de los hijos; asimismo, algunos "clientes" prefieren niñas, ya que consideran que es menos factible que tengan sida o enfermedades transmitidas sexualmente. En el mismo sentido, hija(o)s de trabajadores sexuales suelen seguir el mismo camino. Los niño(a)s de la calle son frecuentemente empujados a la prostitución y reclutados por proxenetas y traficantes. En algunas ocasiones, las niñas son raptadas o seducidas y luego obligadas a ser prostitutas. Asimismo, se ha desarrollado, sobre todo en países pobres, la industria del "turismo sexual", que ha producido la muerte de algunas niñas. En suma, los problemas sociales, económicos y culturales son un piélago imposible de resolver.

Niños y niñas participan igualmente en la industria del sexo. La pobreza de las víctimas y el lucro proveniente de esta actividad son las razones fundamentales por las cuales florece este ejercicio. Se calcula que a escala mundial esta industria genera anualmente 20 mil millones de dólares, de los cuales 5 son atribuidos a la prostitución infantil. En algunos países pueden encontrarse niño(a)s menores de 10 años que han sido prostituidos. Algunos tienen entre cinco y diez relaciones cada día. Las consecuencias son predecibles.

Aunque no existen suficientes datos, los daños a la salud son significativos. La frecuencia de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana varía, dependiendo del sitio del estudio, entre 5 y 90 por ciento. Infecciones transmitidas sexualmente como el virus del papiloma humano, la sífilis, la gonorrea o la hepatitis B son también comunes. Las jóvenes que no usan anticonceptivos tienen, cada año, 90 por ciento de posibilidades de embarazarse. Las complicaciones relacionadas con la gestación son, en jóvenes embarazadas cuyas edades van de 15 a 19 años, la primera causa de muerte. Otros daños a la salud son enfermedades mentales, ideas suicidas, drogadicción, desnutrición y violencia física, sexual y mental. La mortalidad y morbilidad de los hijo(a)s de prostitutas infantiles es muy elevada.

La prostitución infantil es un retrato más de las enfermedades sociales y de las quiebras humanas. El destino de la mayoría de estas niñas y de los jóvenes víctimas de esta plaga es patético: enfermar o morir. No existen estudios que documenten cuántos logran escapar de ese infierno para adaptarse a la comunidad, pero seguramente son pocos. Los niño(a)s no son responsables de "su" prostitución. Los gobiernos y sus brazos -pobreza, injusticia, sobrepoblación, falta de educación- son los culpables. Repasar la Teoría de la justicia de Rawls debería ser materia obligada para la ralea política.

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