Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 3 de junio de 2002
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Política
Informe de la BBC indica que la reducción iguala el flujo anual de 18 arroyos

Granjeros de Texas sobrexplotan el río Ogallala, de los acuíferos más grandes de EU

Trabaja el Inifap en la elaboración de semillas más resistentes a la sequía

MATILDE PEREZ U.

En la disputa por el agua del río Bravo entre México y Estados Unidos no se ha dicho que los granjeros texanos están agotando el río Ogallala -que corre de Texas a Dakota del Sur-, debido a que extraen por bombeo más líquido del que recibe por las lluvias.

Las extracciones de agua del Ogallala son de 12 mil millones de metros cúbicos anuales, indica el informe La crisis mundial del agua, de la BBC de Londres. La reducción de uno de los acuíferos más grandes de Estados Unidos es de 325 mil millones de metros cúbicos, volumen que iguala el flujo anual de 18 ríos del estado de Colorado.

Los más de 754 kilómetros cuadrados que abarca la cuenca del río Bravo son compartidos por México y Estados Unidos, por eso ambas naciones han firmado acuerdos y convenios binacionales, entre ellos el de la distribución de las aguas de ese caudal. A México le toca entregar a los texanos 431 millones de metros cúbicos anualmente o bien un acumulado de dos mil 158 millones de metros cúbicos durante un periodo de cinco años.

En México, los gobernadores de Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila realizan esfuerzos para evitar confrontaciones interestatales entre los campesinos por el agua del río Bravo, cuyo afluente se ha reducido debido a la sequía que se inició en 1993. Se necesita una conciencia y responsabilidad regional; el problema del agua no es asunto sólo de autoridades, instituciones y especialistas; corresponde a la sociedad hacer un uso racional del recurso, comprender que se genera en bosques y selvas y que de la protección y conservación de éstas dependen la calidad y disponibilidad del recurso, dijo el director del Instituto de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), Jesús Moncada de la Fuente.

En los 377 mil kilómetros cuadrados que ocupa la región del río Bravo en México, la precipitación media anual es de 402 milímetros, que forman parte de la recarga del caudal cuyo escurrimiento medio anual -en temporada normal- es de 7 mil 650 millones de metros cúbicos. Sin embargo, el volumen disponible del río se va reduciendo paulatinamente debido una sobrexplotación de 700 millones de metros cúbicos anuales en los acuíferos que lo alimentan. Del volumen total disponible, 87 por ciento se destina a la agricultura, 11 por ciento al uso público-urbano y 2 por ciento a la industria y otros usos.

Para el Inifap, abundó Moncada de la Fuente, el reto es realizar un trabajo genético para elaborar semillas más resistentes a la sequía y crear sistemas sofisticados de riego por aspersión y por goteo a costos aceptables; difundir entre los agricultores prácticas de manejo de suelo para aumentar la capacidad de retención de humedad y el uso de abonos orgánicos. "Hay que generar una mentalidad que se acerque a la información y analice la producción agrícola por litro de agua para evitar su desperdicio".

Actualmente, el Inifap tiene en la Comarca Lagunera el Centro de Investigación Agua, Suelo y Plantañ allí se realizan investigaciones para desarrollar semillas que sean más eficientes en el uso del líquido. Hay un programa de mejoramiento de maíz, trigo y frijol, en el que se busca precocidad "como forma de escapar a la falta de agua", abundó.

"Estamos en una polaridad. En el sur-sureste hay agua en abundancia, y del centro hacia el norte el líquido escasea." Además hay que reconocer que en los lugares en los que se genera el agua están asentados los más pobres; ellos están dispuestos a cuidar de la riqueza natural pero requieren recursos y educación, actividades productivas que resten presiones a los bosques y al suelo.

Insistió en tener una visión ampliada del sector rural, dejar de verlo únicamente como un proveedor de alimentos y generador de materias primas; hay que incluir el manejo racional de las cuencas porque de eso depende tener menos o más agua, de mejor o menor calidad.

También -destacó- hay que estar informados sobre los efectos del cambio climático y la vulnerabilidad del país a ese aumento de tres a cuatro grados en la temperatura en el noroeste y de dos grados en el sureste.

El consultor en cambio climático Manuel Estrada Porrúa advirtió que el aumento de la temperatura afectará al norte y las zonas más pobladas del país, ya que los recursos hidrológicos más inermes serán los de la región centro y los ubicados en la cuenca del Lerma-Chapala-Santiago.

En el artículo "Cambio climático global: causas y consecuencias", publicado en la revista Datos, Hechos y Lugares, estableció que la agricultura -particularmente la producción de maíz de temporal- sería la más afectada por la escasez de lluvia, y por el aumento del nivel del mar habría alteraciones en ocho de los diez puertos pesqueros y tres de los cinco puertos industriales más importantes del país. Las zonas costeras con mayor vulnerabilidad serían las de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo. "El cambio climático tendría serias consecuencias para México, exponiéndolo a cuantiosas pérdidas de toda índole."

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