Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 29 de mayo de 2002
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Cultura
La pintora exhibirá Antología de 3 décadas en la UAM

De lo abstracto a lo figurativo, el eclecticismo de Susana Campos

MERRY MAC MASTERS

De un ''eclecticismo estilístico" -como afirma Raquel Tibol-, la pintora Susana Campos observa su pieza ''más abstracta", el acrílico Gestativo femenino (1978), cuyas formas están en metamorfosis, pero lo encuentra ''no del todo" abstracto.

Explica: ''Siempre he tratado de decir algo con mi pintura. No algo concreto ni directo, excepto, por ejemplo, en la serie sobre el Metro (1990), que fue el tema que me interesó plasmar. Lo desarrollé de manera no realista, sino semifigurativa, para dar lo que quería: el movimiento de masas. Pero todo desde el punto de vista plástico, estético".

Tránsito sin ortodoxias ni remordimientos
SUSANA
Mañana a las 19:30 horas en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en Pedro Antonio de los Santos 84, colonia San Miguel Chapultepec, Campos inaugurará la exposición Antología de 3 décadas, que incluye 40 cuadros y diez esculturas blandas. La crítica de arte Raquel Tibol escribió el texto del tríptico, El digno eclecticismo de Susana Campos.

La muestra comenzará con el óleo La isla (1967), que integró su primera individual del mismo año en el Instituto Francés de América Latina (IFAL) y con el cual se inició su trabajo ''personal". Campos asistió al taller libre de pintura impartido por el español Antonio Rodríguez Luna en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. ''Era muy, muy buen maestro -comenta-, pero tenías que pintar como él." Y a pesar de que en La isla ''no me he desprendido de su técnica, el tema ya es mío".

En 1968 Campos recibió una beca para estudiar en París, en el taller de William Hayter, aparte de viajar y ver mucha pintura. Al regresar a México, su obra ya era otra: ''Entré dentro del terreno que se manejó mucho en los años 70, lo del diseño, aunque no geométrico en mi caso, porque es más libre, más lírico".

Antología de 3 décadas incluye una pintura de 1975, exhibida originalmente en el Salón de la Plástica Mexicana con el título Ritmo obsesivo.

A partir de allí, Campos empezó a manejar un ritmo sensual, ondulado en su obra. A decir de Tibol, ''gracias al movimiento implícito Susana ha podido transitar, sin ortodoxias ni remordimientos, de lo abstracto a lo figurativo y viceversa".

Sin sometimiento a un estilo

¿Por qué el movimiento? ''No sé a qué se deba -contesta-. Es ya algo muy interno mío. Para mí la vida es movimiento. He tenido muchos cambios en mi pintura, en mi forma de pensar, entonces todo eso es parte de un modo de ser".

La obra de Campos tiende a ser ''más íntima y personal", ''buscarme a mí misma", ''hablar de mis emociones y percepciones". El trabajo hecho sobre el Metro y el burlesque constituyó un ''parteaguas" en su carrera: ''Fue un reto porque había tenido mucho miedo por la figuración como tal, pero me gustó el resultado".

Con el tiempo se dio cuenta de que un tema la limitaba, porque ''tienes que ser elocuente y expresarlo de manera concreta. Como soy más lírica, me gusta expresarme de forma más libre". Por eso nunca se ha sujetado a un estilo.

En la actualidad, Campos ya dejó el pincel: ''Estoy con la pura espátula, el color y la textura". Ahora sí es una obra del todo abstracta.

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