Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 27 de mayo de 2002
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Política

Iván Restrepo

El cianuro y los inexistentes sistemas de seguridad

El pasado 10 de mayo tres personas armadas robaron un camión Kenworth modelo 2002 cuando transitaba cerca de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo. A diferencia de muchos otros asaltos que suceden en las carreteras del país, éste ha despertado mucha inquietud y temor porque lo que transportaba no era una mercancía cualquiera ni de fácil venta en algún tianguis del valle de México o hasta en almacenes que funcionan con todas las licencias: llevaba 96 tambos con 10 toneladas de cianuro de sodio granulado. Se trata de una sustancia altamente tóxica que se emplea en la extracción de oro y plata. Al ser inhalada por el ser humano, de inmediato afecta el sistema nervioso central, causa asfixia y puede ocasionar la muerte. En el medio ambiente los daños son igualmente graves.

El embarque de cianuro partió de Querétaro con destino a la compañía minera Real del Monte, en Hidalgo. La empresa propietaria del camión robado presume de moderna, lo cual, sin embargo, no impidió que los delincuentes abandonaran la unidad después de sustraer la carga. Una semana después de que se cometió el ilícito aparecieron abandonados en Zacatlán, Puebla, 20 tambos. El gobernador de la entidad se apresuró a declarar que descartaba "un posible campaña de terrorismo en México y el mundo" basada en el químico robado. Mientras todas las policías del país, el ejército y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente comenzaban la búsqueda del cianuro y alertaban sobre su peligrosidad, en Washington el gobierno estadunidense ofreció colaborar en esa búsqueda y ordenó redoblar la vigilancia en la frontera con México para evitar que la sustancia ingresara al vecino país.

Al momento de escribir este artículo aún se desconoce si los 76 tambos faltantes ya fueron localizados. Pero, en cambio, a 60 kilómetros de Mazatlán, Sinaloa, hace 12 días se encontraron abandonados seis contenedores llenos de cianuro de sodio. Mediante una etiqueta se pudo saber que eran propiedad de la empresa Almacén de Drogas la Paz, con sede en Guadalajara.

Las autoridades no han informado por qué ese material se encontraba a un lado de la vía del ferrocarril del Pacífico, cerca de una comunidad rural. Pero se comunicaron telefónicamente con la propietaria de la sustancia, quien se comprometió a enviar personal calificado para recoger los contenedores, descontaminar el área donde estaban y "permanecer allí hasta que la situación esté controlada".

Mientras las dependencias responsbles de velar por la seguridad pública, la salud y el ambiente sostienen que no hay motivo de alarma, pues todo está bajo control, la ciudadanía cuestiona las medidas existentes para evitar que las sustancias tóxicas y peligrosas causen daños a la población y al ambiente, así como para que se elaboren, trasporten y apliquen observando, en cada caso, las normas más estrictas de seguridad.

En diversas ocasiones hemos dado cuenta de los constantes accidentes que sufren las unidades que trasladan esos compuestos por las carreteras del país con resultados fatales a causa de alguna falla mecánica, un choque o porque a los choferes "les gana el sueño", al igual que de los que se suscitan en las propias empresas o en el sector agrícola durante el manejo o la aplicación inadecuada de ciertas sustancias químicas. Después de cada tragedia los funcionarios anuncian acciones más estrictas para evitar que se repitan y, por supuesto, sancionar ejemplarmente a los culpables.

Los 10 mil kilos de cianuro de sodio robados en una concurrida carretera de Hidalgo y la carga hallada en Sinaloa muestran que en el sexenio del cambio las cosas siguen igual. La gente se pregunta cómo es posible que se permita el traslado de cargamentos tan peligrosos sin observar las medidas más estrictas de seguridad; que de un camión perteneciente a una empresa, que presume de contar con los sistemas más avanzados de transporte y control de mercancías, los delincuentes descarguen a plena luz del día 10 toneladas de cianuro y desaparezcan con ellas en unas cuantas horas. Que sepamos, en otros países esos camiones cuentan con sistemas de alarma satelital que se activa automáticamente en caso de accidente o de alguna irregularidad.

De seguro las autoridades anunciarán pronto nuevas medidas para ahora sí evitar casos dignos de Ripley. Mientras, que aparezca el cianuro de sodio robado, antes de que Washington nos coloque en el eje del mal, al lado de Irán, Irak, Corea del Norte y Cuba. Nunca se sabe.

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