Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 18 de mayo de 2002
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Política

Enrique Calderón A.

Cuando la sequía llegue a Tabasco

Como sucede en todos los países que comparten nuestra latitud geográfica, y que por ello tienen zonas áridas, o incluso desérticas, los periodos de sequía son relativamente frecuentes en ellas y en sus áreas colindantes; en nuestro país no podría ser distinto.

Recuerdo por ejemplo el año en que Ricardo Monreal ganó las elecciones en Zacatecas, azotado por la "peor sequía en muchos años" y que afectaba a todo el norte del país. Las imágenes de reses muertas y de tierra resquebrajada ante la ausencia de agua han sido material periodístico en muchas ocasiones, como sucede ahora, y curiosamente, en todos los casos no falta algún miembro del equipo gobernante que nos repite que se trata de la "peor sequía en muchos años", eliminando con ello cualquier posible responsabilidad imputable al gobierno, ya que no está en las funciones del gobierno hacer que llueva.

En el caso actual, las declaraciones de nuestro ilustre secretario de Agricultura han logrado un alto grado de originalidad: "La sequía sólo afecta a 14 estados" (igual que otras veces). Lo único razonable que podemos hacer es esperar que llueva, pero si no fuera este el caso y la sequía se extendiera a otros estados, que Dios quiera que no, el señor Usabiaga tendría ya oportunidad de decir que "es la peor sequía de la historia", con lo cual el problema quedaría resuelto. No me queda la menor duda de que en cambio, si se llegara el caso de que la sequía alcanzara a Tabasco, entonces el secretario sí empezaría a inquietarse, dada la sensibilidad que lo caracteriza, pero es una probabilidad tan remota que no hay de qué preocuparse, por ahora al menos.

En otros países las cosas desde luego que no serían así, existirían grandes proyectos hidráulicos para constituir canales, presas, obras para llevar el agua de las zonas donde hay a las que no tienen, tal como alguna vez lo hicieron, o al menos lo intentaron hacer, aquellos gobiernos populistas y demagógicos que hicieron cosas tan absurdas como subsidiar a los agricultores.

En España, por ejemplo, se trabaja en un proyecto para llevar agua desde las provincias del norte hasta las áridas colinas de Andalucía y las costas del sur, una red de miles de kilómetros de túneles y canales controlados por la tecnología moderna. Podemos pensar también en Arabia, donde se trabaja en la construcción de plantas desalinizadoras y acueductos para llevar agua del mar a emplazamientos agrícolas ubicados a cientos de kilómetros en el desierto, porque también ella, la sequía de este año, es una de las peores, pero nadie quiere que se repita el año próximo, y el siguiente, y luego el siguiente del siguiente.

Como en muchos otros temas, en el del agua no tenemos hoy un proyecto nacional, tal como nos lo han prohibido los organismos internacionales, hecho que por ahora nos coloca en la posición de esperar a que llueva, a que los estadunidenses salgan de su recesión, nos vuelvan a comprar, y sobre todo, a que no nos quiten el agua. A que nos vaya bien, pues; todo es cosa de tiempo.

Ahora que si algún día en Tabasco llegara a escasear el agua, tal vez nuestros gobernantes empezarían a pensar en aplicar alguna solución al problema y, claro, con la rapidez que caracteriza a la administración actual, resolverlo sería entonces cuestión de minutos.

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