Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 12 de mayo de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Sociedad y Justicia
El déficit de investigadores genera mínimo impacto en diseño de políticas públicas

Sólo 10% de los científicos mexicanos se dedica  a la investigación en el ramo de la salud: Ssa

El bajo financiamiento persiste como obstáculo para la generación de conocimiento

La contribución de los estados sigue siendo insuficiente, asegura en un diagnóstico

ANGELES CRUZ

De los 7 mil 466 investigadores con que cuenta el país, sólo 10 por ciento se dedica al área de la medicina y ciencias de la salud, y de éstos, la mayoría está concentrada en el Distrito Federal y los estados de México y Morelos, de acuerdo con el diagnóstico del Programa de Acción Investigación en Salud.

Elaborado por la Secretaría de Salud (Ssa), el proyecto tiene como objetivos principales revertir el déficit de científicos que se refleja en el mínimo impacto de los resultados de investigación en las políticas nacionales de salud.

El documento refiere que uno de los principales obstáculos que ha enfrentado la investigación y el desarrollo científico es el económico, así como la falta de una política de Estado que haga de la ciencia parte de la cultura nacional. Se requiere, señala, que este rubro se integre en todos los aspectos de la educación, e incorporarla, estimularla y difundirla por los sectores privado, educativo, productivo y de servicios.

Contrario a lo que sería lo deseable, el financiamiento de las actividades científicas en México se caracteriza por ser impredecible. "Nunca se sabe si llega, cuándo llega o cuánto llega", asegura. Proviene principalmente de los recursos fiscales y siempre ha sido muy limitado. Además, los mecanismos para el seguimiento y evaluación de los resultados, de su calidad, aplicación y manejo han sido muy limitados.

Lo anterior ocurre a pesar de que se reconoce a escala internacional que la investigación científica no sólo genera conocimientos nuevos, sino que facilita la solución de problemas y favorece el desarrollo tecnológico. En conjunto, puede contribuir directa o indirectamente a alcanzar una mejor calidad de vida, indica el texto que fue presentado a la opinión pública en días pasados.

Al tiempo que reconoce la necesidad de participación de la iniciativa privada en el desarrollo de proyectos, el programa afirma que no se puede hacer investigación de excelencia sin recursos económicos. Cuanto menores sean esos recursos y más difícil sea disponer de ellos, menor será la posibilidad de obtener resultados de calidad, independientemente de la pertinencia del tema que se investigue.

Además, destaca la importancia de que el trabajo científico se caracterice por su excelencia y pertinencia, ambos, requisitos indispensables para competir en el ámbito mundial.

Falta de coordinación científica

El documento añade que en México ha privado la falta de coordinación en el trabajo científico que se lleva a cabo entre los grupos existentes, al igual que entre los "tomadores de decisiones", de ahí que la investigación se aprecie como ineficiente, desvinculada de los grandes problemas nacionales de salud y con resultados que no se toman en cuenta para el diseño de políticas.

El diagnóstico elaborado por la Secretaría de Salud reitera en varias ocasiones sobre la limitación que representa la falta de recursos económicos para el desarollo de investigaciones en la materia. En la década pasada, indica, la inversión total en ciencia y tecnología fluctuó entre 0.32 y 0.46 por ciento del PIB.

"Aunque podría percibirse una ligera tendencia creciente en este rubro, las proporciones son inferiores al mínimo de 1 por ciento recomendado por organizaciones internacionales y casi 10 veces inferiores a las correspondientes a la inversión que se realiza en algunos países industrializados", agrega.

Refiere que otro de los obstáculos para el desarrollo de la investigación es que 80 por ciento de los recursos canalizados a este rubro son de origen federal, mientras que la contribución de los gobiernos estatales es mínima y fundamentalmente ejercida mediante el subsidio a instituciones estatales de educación superior. Este subsidio es inferior a 10 por ciento de su presupuesto, y la aportación a los sistemas de investigación regionales menor a 1 por ciento de la inversión en ciencia.

De 7 mil 466 investigadores registrados en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), 60 por ciento se concentra en áreas de físico-matemáticas, biología y química, y humanidades y ciencias de la conducta, y sólo 765 de ellos en medicina y ciencias de la salud, de los cuales 65 por ciento desarrolla sus actividades en el DF y los estados de México y Morelos.

Un estudio reciente, citado en el Programa de Acción Investigación en Salud, señala que existen en el país unos 2 mil 220 profesionales que participan en actividades de esta área de trabajo, aunque no de tiempo completo ni dedicados a la investigación.

Para revertir la situación, el programa plantea la elaboración del Registro Nacional de Investigadores del ramo, disponer de un catálogo de investigaciones, analizar los flujos financieros a esta área, establecer un plan maestro de infraestructura y equipamiento, y diseñar un programa de vinculación academia-industria.

El objetivo para 2004 será la homologación de los salarios para investigadores, y mayores prestaciones y estímulos, mientras que en 2005 se buscaría duplicar la matrícula de los posgrados en investigación sanitaria, duplicar el número de investigadores registrados en el SNI y la creación de tres centros integrados en diferentes estados de la República.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año