Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 22 de marzo de 2002
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Política

Silvia Gómez Tagle

La democracia por dentro

En los meses recientes hemos presenciado los procesos de elección de los tres principales partidos mexicanos: el PRI, el PAN y el PRD. Examinemos las virtudes y dificultades de estas tres experiencias.

La elección del PRI fue la primera después de que perdió la Presidencia de la República, de ahí la dificultad de encontrar un método para encauzar y resolver la competencia electoral; quizá por eso se pospuso tantas veces esta elección. Cabe preguntarse por qué pasó de la decisión del Consejo Político, en la cual la opinión del Presidente de la República en turno tenía un peso indiscutible, al extremo contrario: una elección abierta a todos los ciudadanos, militaran o no en el PRI.

El 24 de marzo contendieron Roberto Madrazo y Beatriz Paredes después de 42 días de campaña electoral caracterizada por pocas propuestas programáticas y muchas descalificaciones personales. Se instalaron 7 mil 400 mesas receptoras con la expectativa de recibir la votación de millón y medio de ciudadanos. Al finalizar la jornada no hubo un ganador definido, dado que las encuestas de salida daban una diferencia mínima que podía favorecer a uno u a otro candidato.

Una semana después, Humberto Roque Villanueva confirmó el triunfo de Madrazo, después de anular solamente 33 casillas; la gran ruptura de la candidata perdedora no se dio, pero el escándalo que produjeron las descalificaciones de los dos bandos llegó a todos los medios para confirmar el desprestigio que el PRI acarrea de mucho tiempo atrás. Pareciera que la gran consulta a la ciudadanía por medio de la elección abierta sólo sirvió para confirmar los liderazgos establecidos regionalmente por gobernadores y caciques al estilo antiguo.

El PAN, por su parte, a pesar de haber conquistado la Presidencia de la República, ha decidido mantener una estructura piramidal muy resistente a los cambios. Hace 53 años los fundadores del PAN crearon las reglas que han salvaguardado al partido de las disputas internas y que han permitido a las familias panistas transmitir la autoridad de padres a hijos durante varias generaciones.

Hoy son 800 mil militantes de Acción Nacional, que supuestamente están representados por el voto de 277 consejeros nacionales. El 9 de marzo los consejeros panistas favorecieron a Luis Felipe Bravo Mena con 152 votos contra 124 para Carlos Medina Plascencia. Como se había anticipado, este último declinó en favor de su contrincante, a pesar de que no alcanzó las dos terceras partes de la votación. No hubo ni descalificaciones ni irregularidades, y la elección sin duda fue ejemplo de elegancia procedimental, aun cuando quedan dudas sobre su vocación democrática. ƑCómo hará el PAN en el futuro para relacionarse con esa enorme sociedad mexicana a la que gobierna?

Para las elecciones internas del PRD se registraron seis fórmulas de candidatos para la presidencia del partido, pero solamente dos tenían posibilidades de triunfo: la de Rosario Robles y la de Jesús Ortega. A pesar de las muchas deficiencias en la organización, el pasado 17 de marzo se celebró la elección y el mismo día por la noche se dieron a conocer los resultados de un conteo rápido realizado por encargo de la dirección del partido, con la anuencia de los principales candidatos, que daba el triunfo a Robles.

Posteriormente se ha sabido que la empresa contratada proporcionó datos de menos de 50 por ciento de la muestra prometida. También se han tenido noticias de graves irregularidades en varias entidades y desde antes de la jornada electoral. Pero lo más destacable de este proceso fue el hecho de que, a pesar de sus propios datos, le dan el triunfo en casi 50 por ciento de las entidades de la República.

La noche del mismo domingo Jesús Ortega apareció en los medios electrónicos reconociendo que las tendencias de la encuesta no le eran favorables y asumiendo el compromiso de respetar la institucionalidad. El ejemplo de uno de los dos candidatos más importantes nacionalmente ha servido para apoyar la institucionalidad del partido y permitir que el servicio electoral concluya su trabajo hasta proporcionar un recuento exhaustivo de las casillas instaladas, los votos y las irregularidades.

Las experiencias de los partidos nos muestran la importancia de consolidar prácticas de competencia y participación respetuosa de las reglas para cumplir con los principios fundamentales de la democracia: la decisión de la mayoría y el respeto de las minorías. Los partidos son entidades de interés público y como tales deben tener la obligación de exponer ante la opinión pública no solamente sus propuestas programáticas, sino también sus métodos de decisión para que los ciudadanos puedan formarse una opinión fundada sobre su congruencia como organizaciones en las que se sustenta la democracia como sistema político.

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