Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 15 de febrero de 2002
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James Petras

Israel y Estados Unidos (respuesta a mis críticos)

Las cartas escritas por los señores Almeyra, El Fisgón, Pedro Miguel y Arnoldo Kraus en La Jornada criticando mi artículo "Israel y Estados Unidos: una relación única", están llenas de distorsiones, invenciones y acusaciones calumniosas.

1) Escribí que la política de Estados Unidos hacia Medio Oriente y su relación con Israel están fuertemente influenciadas por el lobby israelí, así como por los influyentes y prósperos judíos en Estados Unidos. Yo no escribí sobre una conspiración judía a nivel mundial. El título de mi artículo era sobre Estados Unidos e Israel, en referencia explícita a los judíos en Estados Unidos que apoyan incondicionalmente a Israel. Escribí que la política estadunidense en Medio Oriente (y no en el resto del mundo) se ve fuertemente influenciada por Israel a través del lobby pro israelí y las principales organizaciones judías. Almeyra falsificó mi discusión al acusarme de escribir que Estados Unidos es un "agente" de Israel.

2) Ninguna de las tres cartas mencionadas hace referencia a los hechos presentados en mi artículo: que Israel recibe 2 mil 800 millones de dólares anuales de Estados Unidos, equivalentes a más de 84 mil mi-llones en 30 años, que es más de lo que reciben Asia y Africa juntas; el gobierno estadunidense ha vetado toda resolución de condena a Israel por el genocidio de palestinos en Líbano y en los territorios ocupados, y el gobierno de Estados Unidos provee a Israel con las más modernas armas de destrucción masiva, que caen como una lluvia de muerte sobre cientos de niños, mujeres y activistas palestinos.

El poder del lobby israelí en lo referente a cuestiones propias de Medio Oriente es evidente precisamente en la administración Bush. Pese a sus añejas relaciones con la industria petrolera de Texas, Bush ha apoyado el terror de Sharon, ha condenado a Arafat por procurar armas para proteger a su pueblo de ataques israelíes, al tiempo que proporciona a Israel helicópteros artillados Apache. Las compañías petroleras de Estados Unidos apoyan regímenes árabes conservadores, como el de Arabia Saudita, opuesto a la violencia de Sharon. Con todo, Bush se pone del lado de Israel y contra los sauditas y sus aliados de las compañías petroleras estadunidenses.

ƑPor qué? La respuesta es evidente para cualquiera que haya entrevistado a grupos empresariales estadunidenses, oficiales del ejército, líderes religiosos y a políticos: el lobby pro israelí es el grupo más poderoso en Washington, en lo referente a cuestiones de Medio Oriente.

Hice una lista de las principales áreas de la política que ilustran la relación Estados Unidos-Israel: el presupuesto estadunidense para ayuda al extranjero, lavado de dinero, el ataque militar israelí al USS Liberty, espionaje, votos en Naciones Unidas, procesos de extradición, la concesión de perdones a fugitivos judíos ricos (Marc Rich). Ninguno de los que escribieron cartas cuestionó los hechos que cité. En cambio, se enfrascaron en horribles y perniciosas calumnias al comparar mi análisis empírico con los Protocolos de los sabios de Sión.

Aparentemente, el buen doctor Kraus jamás ha visto el presupuesto estadunidense para ayuda al extranjero, nunca ha leído nada acerca de cómo el lobby israelí financia a candidatos políticos, ni ha visto el historial de votaciones en cuestiones referentes a Medio Oriente que ha hecho Estados Unidos en la ONU. Prefiere predicar la ética de la difamación y, lo que es aún peor, la "ética" de la censura política de aquellos que documentan la historia de la influencia israelí sobre la política estadunidense en Medio Oriente, por medio de su poderoso lobby pro israelí.

Doctor Kraus: su no muy sutil defensa de la censura se practica actualmente en Estados Unidos, pero no más en México. Y en-frenta cada vez más resistencia en Israel, donde cientos de soldados y oficiales han rechazado las políticas genocidas de Sharon, Bush y del lobby pro israelí de Estados Unidos. El único error en mi artículo fue una equivocación del traductor de La Jornada que transformó mi medio siglo en un siglo de influencia israelí sobre Washington. Por lo demás, la traducción es excelente.

Mi artículo jamás hizo referencia a todos los judíos de Estados Unidos (ya no digamos del mundo). Se refiere claramente a aquellos judíos que en Estados Unidos respaldan incondicionalmente la política de Estado de Israel. Mis comentarios sobre la presencia de numerosos espías israelíes en Estados Unidos, antes y después del 11 de septiembre, se basan en un artículo del respetado periodista Carl Cameron, que apareció en un despacho de Fox News (12 de diciembre de 2001) y en reportes de la Oficina General de Contaduría del Congreso de Estados Unidos.

Cité el artículo de Cameron y su aseveración en el sentido de que entrevistó a nu-merosos funcionarios de inteligencia estadunidenses, así como sus informes de que los israelíes podían haber sabido con anticipación sobre los acontecimientos del 11 de septiembre. Estas son interrogantes legítimas que vale la pena explorar.

Intelectuales estadunidenses de origen ju-dío como Noam Chomsky, Norman Finkelstein, Edward Herman y Howard Zinn, que son críticos de Israel y del lobby israelí en Estados Unidos, tienen negado el ac-ceso a los medios masivos de comunicación y carecen de influencia en la política estadunidense. Con frecuencia son atacados por colonos pro israelíes que los califican de "auto odiados antisemitas", debido a sus críticas honestas y directas al Estado de Is-rael, con la misma horrible virulencia em-pleada por los que escribieron esas cartas.

Es un comentario triste cuando individuos que supuestamente hablan desde la izquierda se enfrascan en polémicas que recuerdan lo que León Trotski llamó la "escuela estalinista de la falsificación". Yo doy la bienvenida al debate y a la crítica en torno a lo que escribo, pero cuando se fundan en los hechos y teorías que presento, no con base en calumnias encaminadas a silenciar la voz de los argumentos razonados y mesurados.

La calumnia es el último recurso de la ignorancia. Hay que continuar el debate... por todos los medios. Pero sobre todo, rechacemos las voces autoritarias que convertirían el diálogo en monólogo por medio de la censura y la acusación difamatoria. Aquellas personas interesadas en mi análisis pueden consultar mi sitio de web http://www.rebelion.org/petras/htm

Traducción: Gabriela Fonseca

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