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Recupera testimonio de un sobreviviente del 2 de octubre

La noche interminable: Tlatelolco, de Greco Hernández, recoge la vivencia de su hermano Cutberto

Carlos Paul
 
Periódico La Jornada
Jueves 13 de septiembre de 2018, p. 6

A 50 años de la gesta del 68 se han escrito muchas crónicas e investigaciones por algunos de los líderes del movimiento, periodistas, intelectuales y escritores, quienes sin haber estado el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, recabaron valiosos testimonios de la masacre contra los estudiantes.

El libro La noche interminable: Tlatelolco 2/10/68 (Siglo XXI), de Greco Hernández Ramírez, revive y contextualiza la experiencia de su hermano Cutberto, ‘‘sobreviviente de la fatídica matanza”.

Biólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios de doctorado en Madrid e investigador en el Instituto Max Planck de Biofísica Química en Göttingen, Alemania, y en la Universidad McGill, en Montreal, Hernández tenía dos años y medio cuando sucedió el movimiento estudiantil del 68, mientras su hermano Cutberto tenía unos 20 años y cursaba la carrera de ingeniería mecánica en el Instituto Politécnico Nacional. Ambos vivían con sus padres y sus otros hermanos en la calle Tenochtitlán, en el corazón del barrio de Tepito.

Violencia y tragedia en la Plaza de las Tres Culturas

La voz y el protagonista de La noche interminable es Cutberto, hoy de 70 años. ‘‘Es un testimonio –prosigue Hernández– valioso y distinto, sin demeritar en nada los que con anterioridad se han escrito. Es de quien participó de manera activa y desde las bases en el movimiento, asistió al mitin del 2 de octubre y sobrevivió a la masacre, y luego lo encarcelaron, aunque por poco tiempo, en el penal de Santa Martha Acatitla.

‘‘A mi hermano le costó muchísimo trabajo hablar de ello –cuenta Greco–, más de cuatro décadas; se lo guardó por muchos años, pues quedó un poco traumado. Para él y la familia fue una experiencia impactante. Yo le decía: ‘oye, cabrón, por qué no escribes tu testimonio. Tú estuviste allí y sobreviviste, gente que no estuvo ahí ha escrito. Tú tienes un testimonio como activista de base, como un estudiante de familia humilde que luchaba, junto con miles de personas, creyendo en la construcción de un país mejor’.”

Todos creían con pasión que ese movimiento estudiantil y social mejoraría al país, apunta el científico, quien hoy encabeza a un grupo de jóvenes investigadores en el Instituto Nacional de Cancerología. ‘‘De lo muy poco que recuerdo y gracias a mis otros hermanos (éramos 10), es que me contaron: ‘¡es que están cayendo balas en el patio!’”

El libro rescata el testimonio de Cutberto desde cómo se organizaban en brigadas. Él, como también dibujaba, estaba en una de prensa y propaganda. Se incluye una copia del volante en el que se invita al mitin del 2 de octubre. También se evoca la trágica experiencia de la balacera, a ras de tierra y su reclusión en la cárcel.

‘‘Según cuenta Cutberto, el Ejército se comunicaba con silbatos. Daban un silbatazo y paraban la balacera. Volvían a dar silbatazos y arreciaba la plomiza y seguía la tronadera de balas y caían personas y más personas.”

En el libro se entrecruzan varios ámbitos, sostiene el autor, como el paisaje y la dinámica urbana de Tepito hace 50 años. Otro, cómo impactó en la intimidad de la familia, ‘‘la desaparición de un hermano y mi mamá saliendo a buscarlo a diario en delegaciones, hospitales, el campo militar y las morgues; viendo otros cadáveres”.

Un tercer aspecto es la violencia y la tragedia en la Plaza de las Tres Culturas, y la reclusión de Cutberto; y un cuarto, la situación política y social en la urbe.