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Debe reconocer y atender afectaciones ambientales y sociales, señala

Recomienda Sener a Sempra buscar aval de pobladores a regasificadora
La Jornada Baja California
Periódico La Jornada
Lunes 7 de mayo de 2018, p. 33

Tijuana, BC.

La Secretaría de Energía (Sener) recomendó al consorcio estadunidense Sempra Energy emprender un plan de comunicación y vinculación con los cerca de 290 mil habitantes de 30 comunidades de Ensenada, quienes resultarán afectados de manera directa por su proyecto de construir una planta de licuefacción de gas natural (LGN) junto a la regasificadora que tiene en el litoral.

Buzos y pescadores, criadores de atún y langosta, ejidatarios y el club de golf Bajamar se verán impactados por las actividades de la trasnacional, según el dictamen técnico de la dependencia federal, que sugiere identificar los cambios en la calidad de vida y la salud de quienes se encuentran dentro del área de influencia del proyecto.

A raíz de la reforma energética, los promotores de proyectos energéticos deben presentar estudios de impacto ambiental y social de sus proyectos

En el caso de la planta de licuefacción de gas natural de Energía Costa Azul (filial mexicana de Sempra), la dependencia señala que deben evaluarse los impactos económicos, de calidad de vida, marítimos y terrestres.

Por ejemplo, los vecinos del club de golf Bajamar ya no tendrán a la vista dos grandes tanques de almacenamiento, sino tres.

La Dirección General de Evaluación de Impacto Social y Consulta Previa de la Sener recomienda analizar los impactos sociales, a fin de buscar medidas de prevención y mitigación.

Detalla que deben tomarse en cuenta las posibles afectaciones a la agricultura, el pastoreo y el turismo, y recomienda identificar, caracterizar y valorar los posibles impactos a la salud, así como atender las preocupaciones de la población sobre el riesgo de un evento catastrófico, como una fuga de gas o una explosión.

En su dictamen recuerda que el área contigua al proyecto ya ha sido afectada, pues se han desarrollado actividades industriales, por lo cual le pide incluir un apartado de posibles impactos sociales acumulados.

Esa zona de la costa de Baja California, dedicada tradicionalmente al turismo y la pesca, se transformó con la llegada de Sempra, que en 2005 empezó a construir una regasificadora en una zona industrial. Ahora también están allí una termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad y una almacenadora de gas licuado de petróleo. Los vecinos temen que la ampliación de Sempra acabe con el enclave turístico de la zona. El campo de golf Bajamar y una serie de hoteles costeros están ahí desde hace más de 20 años.