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Fans le rindieron pleitesía en el Auditorio

Raphael volvió a tener una gran noche en México
Foto
Raphael en uno de los conciertos de su gira por MéxicoFoto Notimex
Jaime Whaley
 
Periódico La Jornada
Lunes 19 de marzo de 2018, p. a10

El atemporal Raphael volvió a tener una gran noche en su regreso a México.

En un Auditorio Nacional a medio llenar, los seguidores del llamado Divo de Linares le rindieron pleitesía en una gozosa celebración mutua.

Con el símbolo de infinito al fondo del escenario al principio y final de la velada sabatina, Raphael desgranó emocionado su repertorio ante las ovaciones de sus fieles.

Ataviado todo de negro y con el acompañamiento de un estupendo septeto de jóvenes músicos, comenzó la velada con tres temas de sus más recientes álbumes Infinitos bailes, apoyado en sus desplantes corporales, que levantaron ámpula y le dieron un sello muy peculiar hace ya más de medio siglo.

Se escucharon Somos un ser imposible... Digan lo que digan, no con el estruendo de voz de antaño, pero con igual sentimiento. Luego llegó Provocación mientras el cantante, quien no es muy alto, pero que crece en el escenario, hizo delirar a la multitud.

La gigantesca caja de resonancia se cimbró cuando el recipiente de un insólito Disco de Uranio, que se da a quienes han sobrepasado la marca de los 50 millones de piezas en ventas.

Va de seguidillas y es tiempo de sentarse en una más de esas canciones de interpretación dramática para luego declarar estoy enamorado de ti y entrar a terrenos nacionales con Adoro y el recuerdo a la gran Violeta con Gracias a la vida, y luego uno de quien, a su juicio, es el mejor compositor mexicano y dejó salir, ahora si que de su ronco pecho, Fallaste corazón, que lástima me das. La remembranza josealfrediana continuó con el cansancio de rogarle a ella para dar un salto gardeliano con Volver.

Llegó un giro más con pasitos de flamenco amor de mis amores, reina mía que me hiciste y de ahí a Escándalo. Se despidió, pero las peticiones fueron en catarata y surgió Yo soy aquel, a la que siguió Como yo te amo.

Frisaban los 150 minutos de cantar continuo y Raphael regresó al escenario para, entre emotivo llanto, decir: No me olviden que yo nunca los olvidaré y en medio de vítores se perdió entre el cortinaje.